El gran tema de la segunda temporada de 'Severance' fue la relación que mantenemos con nuestro propio legado, con aquello que nos hará trascender. Pasaron tres años desde la agitada primera tanda de episodios, pero valió la pena esperar, puesta esta segunda emisión heredó con dignidad una trama intrincada y llena de crítica social, pero ahora amplía el abanico de historias creando giros filosóficos de guion, contados con gran inteligencia.
Muchas series han intentado aproximarse al tema de la lucha
de clases y el anticapitalismo, desde el punto de vista estadounidense. 'Severance' también
entró en ese núcleo y de hecho su creador, Dan Erickson, levantaba un
juicio alrededor del concepto de trabajo asalariado exponiendo la forma en la
que 'vender' nuestro tiempo a una compañía acababa por afectar nuestra
propia identidad.
La segunda temporada, sin embargo, rompió con ese tema. En
el largo tiempo que separó ambas temporadas, 'Severance' se desprendió
de la crítica social y abrazó las preocupaciones individuales, siendo el
desarrollo de sus personajes tras la pequeña rebelión de los dentris, uno de
los puntos fuertes del guion. Tras la rebelión hubo una necesidad de cambiar la cultura de
la empresa: nuestros cuatro protagonistas son la cara de la reforma de
separación.
La primera tanda de episodios exploró el concepto de la
identidad, para plantear nuevos arcos narrativos en esta segunda sesión. El
foco estuvo en resaltar que los 'innies', los trabajadores de Lumon, también son personas con intereses propios que pueden ser opuestos a los de sus
contrapartidas 'outies', que viven en el
mundo real. Y aunque sus vidas están condensadas en las oficinas de Lumon,
ellos quieren ser felices al igual que
sus contrapartidas 'outies'. La conversación de los dos Marks del último episodio
es uno de los ejercicios televisivos más brillantes del último tiempo, así como
también lo es la carta que el Dylan outie le escribe a su innie y en la cual lo
manda al diablo y lo insta a no renunciar al trabajo y quedarse en Lumon. El
análisis extendido que hace la serie de los cuatro protagonistas fue
sensacional.
Otro punto interesante fue conocer más de Helly y cómo los
intereses de su outie no están alineados con los suyos. La relación de Helly y
Marc estuvo repleta de momentos emocionantes y las revelaciones que fuimos
conociendo resaltan la idea que los innies son personas y no puedes
desconectarles como si nada. Las historias de Dylan e Irving también mostraron que en el mundo real los
finales felices no son tan posibles. También hubo mucha filosofía en la serie a través del mito de la caverna de Platón, con unos innies
cuya realidad entera se condensa en las cuatro paredes de Lumon, no conociendo
otra realidad más que esa.
El guion expande el mundo de Lumon y refuerza ese sentido de que como cultura de empresa son prácticamente una secta, una religión donde hay que confiar en los dictámenes del Supremo Kier, de lo cual descubriremos mucho más en la siguiente sesión. Y punto aparte esa escena llena de terror pero brillantemente ejecutada por Gwendolyn Christie, cuando logra salvar al ternerito del sacrificio.
Todos estos contrapuntos se apoyan en el buen hacer de Ben Stiller, que coquetea con Lynch en el tono surrealista de la serie. El aspecto más llamativo de 'Severance' a nivel tonal y estético se mantiene intacto, sin embargo, hay que reconocer que no todo les funciona y las tramas no son interesantes por igual. También es verdad que al ser una serie densa, a veces se nota más lo que no funciona.
Punto aparte merece la brillantez del diseño de producción, la perfecta fotografía que resalta la deshumanización y la frialdad del mundo de los 'innies', más una música tétrica que engloba el concepto visual de la serie como algo sobresaliente. La narración y el mundo de Lumon es frío, pero son las interpretaciones de todos los actores lo que la hace un gran producto de ciencia ficción, induciendo nuevos elementos a este género.
Esta temporada 2 fue saltar desde la sátira anticorporativa
al concepto del legado, donde se dialoga con la forma en la que somos
capaces de conectar y desconectar aspectos de nuestra memoria. 'Severance' es una historia compleja que toma muchos elementos de diversos tipos de ciencia
ficción para hacer una crítica alucinante al mundo de las grandes empresas, las
que no quieren personas trabajadoras sino clones o miembros de una secta, que adhieran
a todos los principios de la empresa.
La escena final nos dice que ya no basta con ir a trabajar como si nada. Todo está destinado a cambiar.