sábado, 9 de diciembre de 2017

Mis Mejores Capítulos de series (2017)

No fue un año completamente brillante, pero sí que hubo propuestas interesantes y series con historias que nos dejaron episodios inolvidables, con personajes que definieron el rumbo. Ese episodio especial está preparado con antelación, es revisado y reeditado varias veces y suele quedarse en la memoria por la emoción o el quiebre que provoca. Este año hubo varios de ese tipo, acá un breve resumen:

21.Halt and Catch Fire: "Goodwill"
Cuatro fueron los protagonistas de una historia que fue encontrando cada vez más capas y nuevos caminos para sus dinámicas. Este episodio logró la excelencia televisiva luego de mostrar, a través de verdadera poesía audiovisual, el evento más devastador que jamás se habría pensado para la serie. La mayor parte del episodio es sobre el proceso de pérdida, sobre las cosas horriblemente prácticas que ocurren después de que alguien muere repentinamente. No comienza con el funeral, comienza con la necesidad de procesar la masa física de una vida: su ropa, sus muebles, sus estatuas, mientras todos se arrastran por la casa sin saber cómo empezar. Un giro que se convirtió en el epílogo que acercó la historia a su punto final.


 20.Rick y Morty:  "The Ricklantis Mixup"
Burlarse de los preceptos de igualdad y libertad es el fin último de esta serie  que, en su último capítulo, hizo una parodia del mundo. Rick y Morty se preparan para ir a la búsqueda de la Ciudad Perdida de la Atlántida cuando son visitados por sus alter egos, los que tienen una campaña electoral para reconstruir la Ciudadela. Historias paralelas que realizan una crítica social y política sobre una ciudad que tiene sólo dos tipos de individuos: los Ricks y los Mortys, siendo los Mortys ciudadanos inferiores y que viven para complacer a los Ricks. Un episodio lleno de referencias cinéfilas y acontecer político actual, con una crítica ácida al sistema económico, social y político estadounidense.


19.Mr Robot : “eps3.4_runtime-error.r00”
La mitad de temporada tuvo una gran sorpresa, entregándonos más de cuarenta minutos de un despliegue técnico asombroso, gracias al plano secuencia que nos mantuvo en tensión constante. Elliot  se va alternando en planos generales, subjetivos y  contraplanos, mientras analiza el funcionamiento de su cerebro como si fuera un computador, y el cómo ve su rutina diaria como un programa de ejecución automática. Todo está confeccionado de forma maravillosa, desde el primer minuto será una vorágine imparable. Esto crea un gran efecto de tensión, junto con mostrarnos que la estabilidad emocional de Darlene, Elliot y Angela está peor que nunca, con una clara ruptura individual que ahonda en las profundidades humanas y las diferentes formas que tienen de resquebrajarse. 


18. Better Things: “White Rock”
Mezclar elementos del pasado, el presente y hasta lo sobrenatural para crear una mirada absorbente del legado de la familia. "¿Cómo puedes olvidar a alguien que nunca conociste?", pregunta Sam. Son los secretos, las confrontaciones, la aceptación, el dolor y la risa lo que componen la familia, y "White Rock" crea un caso convincente para comprenderlo. A pesar de que Louis CK coescribió el episodio, no hay nada de falso en lo que se cuenta, hay una sensibilidad y una fortaleza ejemplificada en la mujer. Tal vez sea el dolor y la penitencia que comparte la familia  de Sam, o tal vez es solo que las francas verdades de Pamela Adlon impregnan cada centímetro de este episodio. Al igual que su pregunta retórica, el episodio es un tanto paradójico, pero eso es lo que le da todo el poder.


17.Game of Thrones: “Stormborn”
No hubo episodios promedio esta temporada. Todos tuvieron un excelente nivel y este es uno de los que hay que enmarcar, principalmente, por el encuentro entre Arya y Nymeria; es decir, ella cree que es Nymeria, pero cuando el animal sigue su camino ella se da cuenta de que "No eres tú". Momento álgido y de profunda tristeza para la fanaticada. Por otro lado, Sam trata la psoriagris de Jorah, Euron embosca la flota en la que van Theon y Yara y la confirmación de que Daenerys es la protagonista de la temporada, son elementos que dieron poder a esta emisión. Todo quedó bajo la influencia directa de Daenerys y sus acciones, lo que indicaba que los guionistas le iban a meter velocidad y precisión al relato.


16.The Handmaid’s Tale: “ Night”
El cambio de actitud. June está embarazada y sabe que tiene el poder en su vientre. Pero Serena es consciente de esto, por eso decide dejar muy claro hasta dónde está dispuesta a llegar para asegurarse de que el embarazo llegue a término. El cuadro que muestra a June mirando por la ventana ejemplifica que no solo quiere sobrevivir, sino que quiere cambiar las cosas. Maravilloso cierre para una gran temporada, con una de las escenas del año: la de la piedra.


15. Girls: “American Bitch”
El acoso sexual como pocas veces se había tratado. Este debe ser uno de los episodios más ambiciosos de Lena Dunham, porque decidió mostrar un tema tabú en media hora de emisión. Y lo mejor es que no somos conscientes de ello hasta que la pantalla se va a negro, con Rihanna sonando de fondo. Es ahí cuando descubrimos que Hannah fue más Lena Dunham que nunca. ¿Dónde se encuentra el límite del consentimiento?, ¿Es el abuso de poder igual de grave que la fuerza física?. El episodio abordó todas estas preguntas en la confrontación que tuvo Hannah con el novelista Chuck Palmer (interpretado magistralmente por Matthew Rhys), acusado de acoso sexual. El diálogo fue arriesgado y da para debatir.


14.Master of None: “ New York, I love you” 
El capítulo sólo exhibió ingenio, gracia e inteligencia. La idea es confirmar que estas historias que nos trae "Master of None" son posibles, que hay múltiples aventuras mundanas alrededor. Es el capítulo más Woody Allen de la temporada, empezando por la forma en que se mira la ciudad y  su gente, y la manera en que los diálogos se construyeron. Detalles graciosísimos, como la trama de los sordomudos y una mirada divertida sobre los extranjeros que construyen esta ciudad, fueron un ejercicio magistral a la hora de crear interés con historias de personajes anónimos.  


13. Big Little Lies: “You get what you need”
El desenlace de “Big Little Lies” nos dio más de lo que esperábamos. No solamente se revelaron los detalles del misterioso asesinato con el que arrancó la historia, sino que además se nos planteó una fiesta en la que todos los problemas  salieron a la luz. El director y los guionistas del episodio supieron jugar  con la tensión y nuestras emociones. La narrativa fue activa y obligó al espectador a estar muy atento. Y para cerrar con un buen sabor de boca tuvimos un poético epílogo, con todas las mujeres protagonistas en la playa.


12.Game of Thrones: “The dragon and the wolf”
El capítulo funcionó de maravillas y fue un cierre excelente de temporada. Primero, hay que agradecer que cerraran una trama que no funcionaba (la rivalidad entre Sansa y Arya). Y segundo, agradecer los diálogos, los que estuvieron a gran altura, sobre todo el de Cersei con sus hermanos. Estos mensajes expusieron lo lejos que ha llegado  para conseguir sus propósitos y de cómo ya es imposible dar marcha atrás, pero también dejan a la vista sus puntos débiles. Cersei puede odiar a Tyrion, pero es incapaz de dar a la Montaña la orden de matarlo. Por otro lado, es un episodio que demuestra que la esencia de “Game of Thrones” no se ubica tanto las batallas y las escenas espectaculares, sino en la dialéctica, en los movimientos, en la diplomacia, donde cada gesto es digno de análisis.

  
11.Fargo: “Who rules the land of denial?”
Este capítulo es puro “Fargo”. En resumen, Varga creyó tener completo dominio sobre Emmit por lo que se despreocupa, ocasión que es aprovechada por Stussy para escapar de su mansión e ir hasta la comisaría. Este acto nos reenfocó en la temática central del episodio: el juicio de sus personajes. La hora había llegado. Fueron 50 minutos de tensión pura y varios giros. Todo culmina con un clímax gore con la decapitación al agresor, mientras Barner hacía geniales movimientos de cámara cuando acompaña a la pareja huyendo  para, después, voltearse y enmarcar el hacha. Es el ejemplo clásico del humor negro de la serie. La dirección de Mike Barner es excepcional cuando captura la atmósfera densa y peligrosa del lugar, mientras que el director de fotografía, Craig Wrobleski, hace un trabajo fantástico al capturar la belleza del ambiente, manteniendo siempre un tono gris y frío en sus encuadres. Nos acercábamos al final de la temporada (y de la serie, seguramente) y todas las piezas se movían hacia un punto común: el cerco a Varga.


 10.The Handmaid’s Tale: “A woman’s place”
Desde el inicio, la serie deja bien claro al espectador cuál es el nuevo rol de las mujeres dentro de la sociedad de la República de Gilead y hasta dónde están dispuestos a llegar. La protagonista del capítulo es la señora Waterford en el pasado y allí nos sorprende como una mujer de armas tomar, ideando todo este sistema de fecundación. Pero, poco a poco, le fueron arrebatando el protagonismo cediéndoselo a su marido. Serena, entonces, ha sido cómplice de su propia opresión, ha sido víctima y verdugo. Un gran capítulo, donde la amargura y la ironía de este  mundo misógino nos fue restregado en la cara.


9.Feud: Bette and Joan: “And the Winner Is… (The Oscars of 1963)”
La disputa entre Bette Davis y Joan Crawford llegó a su máximo esplendor en este episodio, donde la realidad superó a la ficción. Escrito y dirigido por Ryan Murphy, el capítulo se enfocó en el momento en que todos los ingredientes fueron puestos en función de hacer la historia más intensa, ejemplificando todos los movimientos rastreros que se producen cuando en una relación reina el odio y la envidia. El escenario perfecto fue la entrega de los premios Oscar de 1963, para lo cual el director preparó un capítulo de ensueño para los cinéfilos, realizando un gran trabajo en la recreación de la gala del certamen, entrando en el comidillo de su producción y lo que ocurre tras bambalinas; genial el plano secuencia en el que Joan acompaña al ganador al Óscar a Mejor Director hasta la sala de prensa. La edición, en paralelo, de la escena real y la ficticia de varios pasajes de la entrega de premios, fue reproducida tantas veces en Youtube que ya por eso el episodio sale victorioso. Como punto aparte, hay que señalar que durante la emisión del capítulo, Susan Sarandon posteó en su cuenta de Twitter el recuerdo de que ella y Julia Roberts también fueron víctimas de los rumores de antipatía, por parte de la prensa y de sus propios agentes. 



8.Feud: Bette and Joan: “ ¿Quieres decir que todo este tiempo hemos podido ser amigas?” 
El desenlace de esta ficción de Ryan Murphy nos dejó con los aplausos en las manos y el nudo en la garganta. Escrito por Gina Welch y dirigido por Gwyneth Horder-Payton (gran parte de los episodios, a excepción de los realizados por Murphy y Tim Minear, tuvieron a mujeres detrás de cámara), ya es uno de los favoritos de la crítica porque, junto con destilar la gran reflexión acerca de la amistad en Hollywood, mostró una reparadora ensoñación en la que Joan imagina lo que pudo haber sido su relación con Bette Davis. La transformación emocional de ambas actrices y como lo entregan todo, habla de un gran episodio, de una gran historia.


7.Game of Thrones: “The Spoils of War”
Para muchos, uno de los mejores episodios de la historia de la serie. Hubo imágenes de gran belleza, aunque todo el concepto hablara de apocalipsis. El ejército Lannister desintegrado, Cersei bloqueada en Desembarco del Rey y Tyrion desautorizado, algo inédito y que obedeció a que la química entre Snow y la Khaleesi había aumentado significativamente. Tyrion fue el rey del episodio al vivir uno de los momentos más emocionalmente complejos de la temporada, pues asistió a la batalla visiblemente compungido. Cuando, por fin, había encontrado un lugar en donde desarrollar su potencial, la guerra lo pone en escenario de precaria estabilidad; la destrucción del ejército Lannister es la ejemplificación visual de la aniquilación de sus raíces, lo que le provocó una angustiante contradicción. Por otro lado, Bran avanzó muy despacio en su arco narrativo, el cual ha sido muy esquemático y le permitió a los guionistas total libertad, pues su historia se ha escrito solo hasta la mitad. El retorno a casa de Arya fue otro punto álgido, siendo la escena de la cripta un momento muy emotivo pues, en una inmensa oscuridad, se cruzan las miradas y el abrazo con Sansa. La esperanza y la resistencia. Sensacional.


6.The Leftovers: "The book of Nora"
Es fácil elegir finales para hacer una lista de mejores episodios. Gran parte de la narrativa de la temporada se guarda para la season finale, lo que suele ser  una apuesta segura para la relevancia, la acción y las conclusiones. El final de “The Leftovers” entregó los tres y más. Los  últimos  minutos estuvieron dedicados plenamente a Nora y al final de su lucha por reunirse con sus hijos, tras siete años de sufrimiento. Este episodio reafirmó el hecho de que “The Leftovers” no trataba de el porqué de una desaparición sobrenatural, sino de cómo los personajes de su universo, gente corriente, lidiaba día a día con ese dolor, algo parecido al enfoque que tuvo “The Walking Dead”, en ese aspecto. Cada palabra escrita por Damon Lindelof y Tom Perrotta tienen un significado que es más que un buen final, eso sería disminuirlo. El final fue tan bien escrito y dirigido, que tiene hasta dos interpretaciones: la dicotomía de la fe y la falta de ella, de que puedes elegir creer o no creer. La serie y el final funcionan por igual, con ambas.


 5.The Deuce: "My name is Ruby"
El final de la temporada no solo fue una hora dedicada a Ruby (Pernell Walker), una prostituta que había estado luchando por competir con los nuevos burdeles protegidos por la policía y construidos por la mafia.  "My name is Ruby" es una pieza de época que hace paralelos con la modernidad y le pone rostro a todo lo que la serie venía relevando. En este episodio, terminamos por comprender de dónde viene Eileen (la escena en la que visita a su hermano en el psiquiátrico es devastadora) y también entendemos que tiene talento para dedicarse al porno, no como actriz, sino como directora y productora. Impulsada por una estupenda Maggie Gyllenhaal, Eileen debería ser la fuerza que impulse “The Deuce” de aquí en adelante y el último plano del capítulo lo deja muy claro, al retrotraernos al que cerraba el primer episodio; si en aquél veíamos un pasillo de un hotel de mala muerte, en éste vemos el elegante pasillo de un burdel. El escenario es diferente, pero el contexto es el mismo, solo que más evolucionado.



 4.The Handmaid’s Tale: “ Late” 
Cuesta elegir episodios de "The Handmaid’s Tale" porque toda la serie es una maravilla. Sin embargo, este capítulo es especialmente conmovedor por la terrible historia de Deglen (grandiosa Alexis Bledel), así como por los flashbacks que nos relataron la muerte de los derechos civiles y humanos en este país, que terminará siendo la República de Gilead. Muchos elementos que volvieron fascinante a la serie se unieron en "Late", el último dirigido por Reed Morano, cuyo agudo ojo para la belleza y el terror fueron esenciales para establecer su estética. El episodio hace tanto por conectar los puntos entre lo que consideramos el hoy, y la pesadilla del futuro que se avecina.



3.Master of None: “ Thanksgiving”
Esta serie tiene una inmensa cualidad: hacer grandes reflexiones sobre temas complejos, sin perder la comicidad. Y este episodio fue gran ejemplo. Hubo un notable uso del montaje al mostrar la relación entre Dev y Denise, desde niños, y atravesando diversos almuerzos familiares en el Día de Acción de Gracias. Como la familia de Dev es musulmana, aprovechaba el hogar de su amiga para participar de esta festividad. El capítulo está repleto de guiños que resumen  décadas de momentos cómicos, que hacen de lo incómodo algo divertido. La narrativa entrelaza conversaciones sobre lo que significa ser minoría en Estados Unidos lo que, para Denise, se intensifica por ser gay y de familia negra. La conversación nunca cayó en la trampa del sermón, sino que se mantuvo emocional, cálida y super divertida. 


2.Better Call Saul: “ Chicanery”
Si “Better Call Saul” es el viaje personal del Jimmy McGill en ruta hacia el Saul Goodman sin escrúpulos de “Breaking Bad”, este capítulo es un punto de quiebre irreversible en el personaje. El conflicto con su hermano Chuck, que se venía cocinando desde la primera temporada, terminó por explotar en este episodio, el cual dejó la energía de la serie por todo lo alto. El arco principal se enfocó en la batalla de Chuck por destruir a su hermano y las artimañas que usó Jimmy, propias de “Breaking Bad”, para salirse con la suya. El capítulo está cruzado por detalles propios de BB, siendo uno de los más relevantes el regreso de Huell y su participación en la caída de Chuck. El golpe certero es que allí estaban presentes las únicas personas que de verdad le importan a Chuck: su ex esposa y sus colegas.  Otro giro inesperado se produjo cuando Jimmy decide interrogar a su hermano y el capítulo se eleva en intensidad y emotividad, gracias a tremendas interpretaciones y planos de cámara. Otro punto relevante es la batalla de argumentos entre Kim Wexler y Howard, donde se aprecia el amor-odio que se tienen.
El corazón de la serie siempre ha sido Jimmy y su relación con Chuck; ésta ha moldeado al personaje y gracias a ella hemos aprendido mucho sobre Jimmy (y sobre Saul). Todo eso explotó por los aires. La perfección de este episodio radicó en que solo hubo un conflicto, demostrando que la simplicidad del universo de Vince Gilligan es parte fundamental de su éxito.



1.Twin Peaks : “episodio 8”
De pronto, una serie de televisión estaba haciendo cosas que  se experimentaban en las salas de arte de los ‘60 y ’70. El gran creador  se metía en su propio inconsciente para traer al presente una historia que hilvanaba toda su obra, y se presentaba en la pantalla chica como una explosión de creatividad que nada tiene que ver con lo que se está exhibiendo en la actualidad. David Lynch le muestra un gran respeto al espectador al regalarle  una hora de narración audiovisual de nivel sobresaliente. Con este episodio se empieza a construir, de alguna forma,  un nuevo territorio televisivo al mezclar poesía visual deslumbrante con conmovedor arte del caos y el conflicto. El gran director parte por regalarnos la actuación de Nine Inch Nails, quienes tocan una canción  violenta y oscura, tanto como lo que se viene en el resto del episodio, el cual nos traslada temporalmente a 1945 y a la primera prueba atómica en Nuevo México. Lynch nos metió (literalmente) en el hongo de la explosión, con una seguidilla de imágenes al estilo de “El árbol de la vida” de Terrence Malick . El capítulo equivale al nacimiento del mal, esa es la gran reflexión que nos propone el director en esta hora sublime, donde hay mucho de “Muholland Drive”, de fuerzas destructivas y de los peores instintos de la humanidad.



Y para ti ¿cuál fue el episodio del año de una serie de TV?.

lunes, 27 de noviembre de 2017

American Horror Story: Cult: contra su esencia

Por primera vez, el enfoque del miedo giró al ángulo en el que se conectaron política occidental y control de masas, tomando como pretexto el clima de la elección presidencial y el triunfo de Donald Trump. La premisa de “Cult” fue que lo que ocurre en la realidad causa más terror que las historias sobrenaturales, sin embargo, hubo algo que los creativos olvidaron en el camino.


Cada temporada de AHS ha dado indicios de estar frente a una gran historia. Jugar con el miedo, en sus distintas manifestaciones, ha sido el caldo de cultivo para excelentes pasajes, sin embargo, así como han sido buenas las premisas, también han sido varias las ocasiones en las que Ryan Murphy y Brad Falchuk  destiñen más que aciertan.  Y esto se grafica claramente en “Cult”.
¿Cuál era la personificación del miedo?, Kai, una personalidad que solo era comparable a la de los psicópatas de “Mindhunter”; por otro lado, ¿Cuál era la componente psicológica? el clima político enfervorizado, el cual correría por un carril distinto al que hubiéramos esperado. En el primer episodio, “Election Night”, se nos presentaron los personajes principales en el juego de la división de América, la de Hillary y la de Trump, pero ejemplificándola a una escala menor; es allí donde conocimos a Ally (Sarah Paulson) cuya reacción a la victoria de Trump es tan negativa que agrava su inestabilidad mental y potencia sus fobias. Y, aparentemente, en el otro lado, está Kai (Evan Peters) dispuesto a transformar toda la ciudad con su discurso americanista radicalizado; justamente, este personaje es quien lleva en sí mismo el slogan de Trump de “make América great again” y, para llevar la frase a la práctica, se va haciendo de discípulos dispuestos a morir por él.


Todo iba relativamente bien hasta el cuarto episodio. Había desesperación, inestabilidad, un matrimonio lésbico con un niño concebido en fertilización, asesinatos macabros, payasos terroríficos, mucha sangre, sin embargo, la trama comenzó a caer en el aburrimiento, los crímenes se repetían, los discursos fanáticos aumentaban y la estética se tomaba la serie. Así, vimos a Evan Peters interpretar a Andy Warhol, en un episodio dedicado a Valerie Solanas; también hizo de Charles Manson en el dedicado a los asesinatos de su secta, y otros más también aparecieron; si bien pudo ser interesante este repaso de grandes asesinos en serie, cada uno visto por separado y tomándose medio episodio, no aportó gran cosa a la trama ni a su desarrollo, ni al carisma de ninguno de los personajes centrales. Este fue uno de los errores de la temporada, el no trabajar correctamente el perfil de los personajes.
Destaquemos lo bueno. 
Lo mejor de la temporada fue Evan Peters, el que ha demostrado, una vez más, todo su potencial dramático. Gracias a él la temporada tuvo algún significado. Sarah Paulson, por su lado, estuvo en la vereda de enfrente sufriendo al principio pero construyendo en secreto su otra personalidad, la que veríamos al final. Del resto, se rescatan algunas interpretaciones pero esta dupla fue la que más luchó por dar coherencia a una trama que se desdibujó y que nos hizo extrañar mucho a Jessica Lange. ¿Y el cierre de la historia? Fue lo más extraño.

Los dos capítulos finales fueron a toda velocidad, intensos, matando los minutos, como si todo debiera resolverse lo más pronto posible. Y la escena final, verdaderamente, fue para  la risa. Las elucubraciones que hablan de una posible líder feminista camuflada en el universo que Kai buscaba liderar, no se sostienen. La conclusión es que los guionistas no supieron cómo cerrar, porque la historia se les había ido de las manos. 
Lo lamentable, es que AHS entró en una espiral en la que, realmente, nunca se sabe qué esperar. Esto ha ido ahuyentando a la fanaticada que la glorificó en sus excelentes primeras temporadas y que ha soportado estoica y paciente lo que ha venido después. “Cult” se ubica por debajo de “Roanoke” y no está en el podio de lo mejor que ha hecho Ryan Murphy.

martes, 21 de noviembre de 2017

Alias Grace: artista del engaño

Grace es la protagonista de otro potente drama histórico, el cual se ancla en el realismo y en ejuiciar las bases de una sociedad patriarcal. No está a la altura de “The Handmaid`s tale”, pero si enganchaste con ésta, la propuesta de Grace te gustará igual porque es más que una serie de mujeres, es una historia de maltratos contada por una artista del engaño, pero eso nadie lo sospecha al mirar los ojos de la desdichada protagonista.

No es casualidad que “The Handmaid’s tale” sea una de las series más reveladoras del año. Además de sus méritos técnicos y actorales, fue importante por la dura crítica feminista que destapó. Pero Margaret Atwood, autora d ela novela, tenía otro as bajo la manga, el cual se enfocaba en el género de ficción histórica. En “Alias Grace”, Atwood narra el caso real de Grace Marks, una inmigrante irlandesa que llegó a Canadá en el siglo XIX y que, a los 16 años, fue condenada y encarcelada por el asesinato del ama de llaves de la casa en la que trabajaba como criada, una diferente a las de “The Handmaid’s tale”, pero cuya vida también estaba marcada por las carencias. Con todo esto, habrá quien piense que es otra serie feminista utilizada como vehículo de denuncia, pero la propuesta se evade de los discursos y deja que los personajes hablen por sí mismos, siendo ese un punto extraordinariamente logrado, porque es ahí donde el personaje principal ejerce un efecto casi de hechizo.
Son seis episodios, los que se podrían dividir en dos partes: los cuatro primeros, donde Grace cuenta su vida, y los dos últimos, en donde la serie da un vuelco y se transforma en un thriller que va mostrando sus capas, gracias a una estructura flexible. De esta forma, se afinó muy bien la ambigüedad del relato de la asesina, logrando que la pregunta típica de si es inocente o culpable se vuelva entretenida, un puzzle, y no un accidente.

Grace
¿Se dejó arrastrar a los crímenes por el otro empleado de la casa?, ¿O era ella quien manipulaba los acontecimientos?.
Grace es un gran personaje, súper complejo, con una personalidad llena de capas que se irán develando. Sarah Gadon captura todos los matices de su personaje y su narración es tan magnética que consigue transmitir toda la manipulación que requiere la construcción de la historia. Otro punto logrado son las escenas con el Dr. Jordan, las que nos hacen la pregunta constante de sí puede haber alguna química amorosa entre ambos; esos momentos son necesarios para mostrarnos  la clase de mujer que la sociedad de la época pudo moldear. Reitero que la miniserie gana en los dos últimos capítulos, que pasan de ser una descripción del papel a ser un thriller, porque ahí es cuándo empieza a apostar sobre la inocencia o culpabilidad de Grace.
Sarah Gadon, al contrario del insulso papel que tuvo en “22-11-63”, se desdobla en habilidades, hipnotizando con su mirada entre inocente y malvada. Por otro lado, muy bien estuvo Anna Paquin, en su mejor interpretación tras “True Blood”.



Otros puntos fuertes:
  • Rebecca Liddiard (Mary Whitney). Es un personaje vital en la vida de Grace porque la inspiró y significó su despertar a muchas realidades. Sus escenas juntas son notables.
  • El reparto. Destacan el director David Cronemberg, como el Reverendo Verringer; Edward Holcroft como el Dr. Jordan; Anna Paquin, como Nancy y Zachary Levy, como Jeremiah.
  • Los seis episodios fueron dirigidos por Mary Harron. (“American Psycho”), quien además fue productora y trabajó codo a codo con la adaptadora. Visiones femeninas que, finalmente, permitieron la redención del personaje, tal cual quería la autora de la novela.
  • Producción: si bien no tiene los niveles  de “The Handmaid’s tale”, cuenta con momentos muy inspirados y bastante brutales, efecto que se apoya con el montaje.
  • Relato en primera persona: la voz en off nos permite acceder a los pensamientos de Grace, los cuales contradicen, en ocasiones, sus acciones, pero nunca pierde el tono crítico y reflexivo.
  • Femme fatale: podemos concluir que todos los hombres que pasan por la  vida de Grace se enamoran de ella, ya sea por lástima, por su pasado o por su presente. Inocente o culpable, Grace era tan fuerte y mental que terminaba siendo una advertencia contra los hombres, porque por toda su historia era incapaz de enamorarse de ninguno. 




Una serie muy cerebral, un retrato de época fiel, un relato personal extremadamente agudo. En seis episodios, encontrar velocidad narrativa, reflexión y actuaciones que dan en el tono, no es fácil, sumámdose a la lista de grandes producciones realizadas este año. Incluso, esto nos hace olvidar que, para variar, no quede claro si Grace es la asesina, más bien, el guion la deja como una femme fatale con apariencia de desdichada, totalmente hipnótica. La historia es fascinante y es un gran true crime, de los mejores vistos en años.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Stranger Things 2: No todo lo que brilla es oro

La serie de Netflix irrumpió el año pasado con una ambientación muy Spielberg y enfocada en traer de vuelta lo mejor de la cultura pop de los ’80. Tras el éxito,  dirigió sus dardos hacia el crecimiento del guion,  sin abandonar esos estereotipos ochenteros. Así fue como la 2da temporada  de “Stranger Things” amplió el universo de desarrollo y trabajó en mostrar la madurez que iban adquiriendo sus jóvenes protagonistas. ¿Era lo que esperábamos?.


La segunda temporada de “Stranger Things”  funciona si la vemos como una continuación, porque uno de los pilares de la trama ha sido el mostrar cambios en el planteamiento de los personajes y sus personalidades. Los años ‘80 aún siguen reluciendo en su plena dimensión, aunque el guion los utiliza como herramienta de captura al centrar la trama en mostrarse como una apuesta más más madura, a todo nivel.
Una de las preguntas a responder era cómo el equipo de guionistas  iba a combatir  al principal enemigo de las secuelas: lo reiterativo del contenido. Tras el visionado, observamos que la trama volvió a tomar el producto que fue meollo del asunto en la primera temporada, pero ahora lo extendió a un nivel más global. En otras palabras, el argumento central se diversificó, dando más importancia a  personajes como Jim Hooper, el que evoluciona hasta convertirse en un fundamental en la serie. Lo mismo con Joyce (Winona Ryder), cuya personalidad ya no es tan doliente y se volvió más resolutiva e impetuosa. La temporada sumó secundarios desechables como el de Bob, utilizado solamente para tener una muerte en el guion similar a la de Bárbara, y Billy, el típico matón atractivo que no tuvo desarrollo, aparte de ganarse un par de golpes bien merecidos. El aporte más sustancial, a nivel de personajes, fue el de Max: una nueva chica que se unió al grupo y que seguramente tendrá mucho que decir en las temporadas venideras. La pelirroja fue la puerta de entrada de Dustin y Lucas a la adolescencia y fue la que provocó el enojo en Once, cuando ésta la ve interactuando con Mike. Max puede hacer que la trama, a nivel de relaciones entre el grupo de amigos, se juegue de otra manera en la tercera temporada.


Esto último se une directamente al cambio drástico en el grupo de niños, los que por primera vez se separan en buena parte de la trama y hacen de “compinches” de los hermanos mayores y otros jóvenes de más edad. Esta diversificación de historias hizo que la propia Once fuera la protagonista de la máxima expresión de “mundo nuevo”, haciendo que, por primera vez, la acción saliera de Hawkins. Esto aportó a la visión de globalidad de la que hablaba, a que el problema ya no era sólo de un pueblo, sino que tenía fuerza para impactar al mundo entero. El guion también puso énfasis en los poderes especiales de la joven Once, intención que estuvo muy cerca de querer dejarla casi como superhéroe; seguramente,  el aumento de presupuesto por parte de Netflix jugó a favor de este factor y logró que “Stranger Things 2” tuviera una considerable calidad visual. 
Y qué decir de la música ochentera, la que volvió a ser utilizada pero de manera poco atinada. Hubo escenas que no necesitaban la melodía de fondo y ciertamente hubo abuso del sintetizador, sin embargo, ese simple sonido construía la atmósfera precisa para reenfocarnos a que la acción ocurría en los ’80. Sonaron DEVO, Duran Duran, Scorpions, Kenny Rogers, The Runaways. Siempre es un deleite.


Del argumento, ya señalé que la historia se expande. Will actuó como un receptor y sólo la presencia de Once compensó las fuerzas, haciéndola tomar una responsabilidad casi de adulta. Pero también lo hizo el valor. Vale la pena resaltar que, sobre todo en los últimos momentos de la temporada, la acción toma un matiz de film serie B que hizo que volviéramos a sentirla encantadora y, por otro lado, le permitió sacar su lado más gore sin miramientos, ese que estuvo algo secuestrado la temporada anterior.
Si hay que señalar que ningún capítulo fue completamente brillante, ni a nivel de trama ni de visualidad; hay momentos muy logrados pero ningún episodio se podría instalar dentro de los mejores del año. Y acá me quiero referir al séptimo capítulo, en el que seguimos a Once en su camino por encontrar a su hermana. Debido a este viaje, el hilo narrativo se rompió y la historia de la hermana no sirvió para mucho más que para reforzar que la fuerza del poder de Once está en su ira más profunda y que cuando la saque, podrá vencerlo todo. Pero está claro que podrían haberlo contado en 10 minutos. Afortunadamente, el hilo se retoma en los dos episodios finales, bastante dignos y con momentos emotivos, en los que hay muchas referencias a clásicos de los ‘80, como “IT”, “Alien”, "Starwars" y “El Exorcista”.
Hay que vivir la experiencia que propone “Stranger Things 2” para comprender que la acción puede evolucionar. La serie mejoró respecto a la primera temporada porque hubo mucho más drama en el guion y  más presupuesto para efectos especiales poderosos. Sin embargo, los hermanos Duffer deben intentar contar una historia que, de cara a la tercera temporada, no nos muestre más monstruos que se quieren apoderar del pobre Will, de hecho, el motor de la historia debiera ser otro de los niños y debieran agregarse más personajes adultos que puedan soportar el argumento. E ahí la disyuntiva ¿El público quiere que este adorable grupo de niños crezca y la acción fantástica se entremezcle con lios adolescentes?, ¿O “Stranger Things” buscará consolidarse como la alternativa ochentera mejor lograda de los últimos años apelando a elementos culturales que vayan siendo reconocidos por un nicho y un público objetivo muy definido?.


Nosotros queremos que nos sorprendan y el cómo van a lidiar con el factor sorpresa será su gran desafío de cara a la tercera temporada, la que al parecer no veremos sino hasta 2019.

The Deuce: el mejor trago de HBO

Retratar el nacimiento del universo porno en la Nueva York de principios de los ’70 es lo que movió al nuevo producto de David Simon, el cual pinta a la perfección las calles crueles de esa fascinante y compleja época de Manhattan, convirtiéndose ya en favorita de la temporada.

Netflix se la ha puesto difícil a todos sus competidores, principalmente porque tiene mucho material para relucir, sin embargo, aún no logra meter alguna de sus producciones en los listados de “históricos”, de aquellos relatos que la gente ha premiado con altas sintonías y con cultos, incluso, posteriores a su final. Casi todas las listas especializadas coinciden en que “The Wire” es la mejor serie de televisión de la historia, producto que tuvo como cerebro a David Simon, quien sorprendió al mundo, en 2015, cuando anunció que estaba trabajando el rodaje de su nueva propuesta para HBO: “The Deuce”. Ésta ya ha finalizado su primera temporada y sólo ha sacado aplausos, logrando renovación al segundo capítulo.

“The Deuce” se basa en la fuerza de dos tremendos protagonistas, James Franco y Maggie Gyllenhaal, y en las temáticas relativas a la prostitución y la pornografía en la Nueva York de los años ’70; a estos atractivos elementos, le sumamos la lógica narrativa de David Simon, la que se basa en atraer a ese espectador no multitudinario, no de ojo simplón, sino a aquel que requiere de madurez, altura de miras y de comprensión de todo un universo, porque Simon es eso, un creador de universos más que un narrador tradicional. Con esta combinación es fácil salir vencedor.
En la propuesta hay decenas de personajes y la idea era observar cómo se relacionaban las prostitutas, los tratantes de blancas, la policía corrupta, los mafiosos, los pornógrafos, los estudiantes de la época, en un lugar que hoy es muy turístico, pero que hace 40 años permitió la gestación de la industria porno en Estados Unidos. Volviendo a los personajes, todos terminan funcionando en torno a sus propias necesidades, son mezquinos, y sólo viven su mundo.
James Franco es la cara más visible y porque hace de todo: productor, director del 3er y 7mo episodios e interpreta un doble papel.


Pero la otra gran protagonista es Candy, una prostituta interpretada por Maggie Gyllenhaal y quien es la que carga con el peso dramático de la temporada. Franco, en cambio, es un barman con conexiones con la mafia y, luego de varios capítulos, comprendemos que será factor de un gran cambio en el mundo de la prostitución callejera. Sin embargo, hay que señalar que no posee una versatilidad que justifique que él mismo represente a dos personajes; su actuación hace ver mucho mejor a Ewan McGregor, por ejemplo, cuando le tocó hacer la misma labor en "Fargo". El resto del reparto es variopinto, bien elegido, bien caracterizado y son muchos los personajes que tienen protagonismo en la trama, aunque querramos entender que Franco y Gyllenhaal sobresalen más, el guion estructura las acciones de manera compartida, sumando acciones de todos para lograr formar este universo.

La estética de la serie es extraordinaria y se ancla en el cine setentero, el cual ayudó a construir la memoria histórica. Es fácil apreciar matices del Scorsese de “Taxi Driver”, pero también de “Cowboy de Medianoche” de John Schlesinger, de “French Connection” y “Distrito apache del Bronx”, algunas de ellas citadas por MacLaren y Gyllenhaal como filmes que revisaron antes de ponerse a trabajar. En  el trabajo de Maclaren, se aprecia el esfuerzo por transportar al espectador a la dureza de esas calles, a mostrar la escena lo más setentera posible usando el grano, los travellings, la ambientación repleta de detalles de dirección artística, los que solo hablan del profesionalismo tras el proyecto.



Y la BSO? es simple. La mejor de una serie este año. Y habrá que revisarla en un punto aparte. porque lo merece.



El cómo se contó esta historia tiene un refuerzo extraordinario en el metalenguaje, la estilística y las actuaciones, lo que ayudó a una mejor comprensión del producto. Simon es un  representante de una televisión de calidad a través de esta propuesta brusca, que no matizó en absoluto los grises de la época, siendo brutalmente realista con la cruel violencia de género, mezclada con homofobia y corrupción. Todo ese cóctel nocivo, preparado por expertos, sirvió para ejemplificar de dónde surgió una industria que significó la salvación para muchas mujeres de la calles. Historia dura, contada con ojo crítico y no con un punto de vista retrospectivo, trago amargo pero triunfador. Ese, para mí, es el gran aporte de Simon.

martes, 19 de septiembre de 2017

Twin Peaks: el capricho de Lynch

Cuando David Lynch emprendió el proyecto, en 1990, era un cineasta experimental y fascinado con el surrealismo. Cuando conoció a  Mike Frost decidieron usar la experimentación a través de una serie coral, con multiplicidad de personajes en constante cambio, pero con contenido riesgoso e indescriptible. Así nació la antigua "Twin Peaks", congelada 25 años y que regresó, este 2017, para ser el fenómeno televisivo más indescifrable de los últimos años.

A cualquier crítico o fanático del fenómeno televisivo y las series propiamente tal, "Twin Peaks" fue un verdadero desafío. Reseñarla ha sido un completo entuerto, porque estamos hablando de un proyecto que revivió, en 2014, a través de un tuit y que prometía devolver al presente una obra  que reúne los ápices de un artista loco al cual Hollywood, desde 1990 en adelante, siempre le ha tenido respeto,  sobre todo después que “Terciopelo Azul” (1986) generó un espacio para visiones más independientes. 
La fanaticada de "Twin Peaks", incluso 25 años después, se puede dividir en aquellos que disfrutaban de la poesía audiovisual que construían sus tiempos y formas cinematográficas, y otros que sólo buscaban atar los cabos de la historia. Este doble juego ha sido, muchas veces, la base de las propuestas del cine de Lynch, corriendo el riesgo de aburrir a quienes no logran desenmadejar el rollo y de alucinar a los que siguen el camino de migajas de pan.
No quiero detenerme en comentar la base de "Twin Peaks" pero sí en señalar que esta tercera temporada fue toda una experiencia, sin duda la más compleja, llamativa, atractiva, para cualquier fan del género “series”. La combinación de la belleza de las locaciones, el elenco y la música (superlativo Angelo Badalamenti), sumada a todos los secretos  que escondían siempre algo peor, y a un par de escenas oníricas y surrealistas, crearon un impacto visual difícil de explicar. La sensación era la de estar frente a algo que era reconocible en estilo, pero cuyo ritmo y clima difuso la hacían demasiado vanguardista, incluso para 2017. "Twin Peaks" era más que la continuación de un clásico. Y al mando de todo estaba  David Lynch, con 71 años y total libertad creativa, repasando  sus obsesiones estéticas, temáticas, e instalando momentos que incluso nos remitían a otras obras de su filmografía.


Uno de los puntos altos de todo el visionado, fue cómo logró un efecto emocional duradero en la audiencia a través de buenos momentos de silencio, de letargo, con largas escenas en las que sólo nuestros sentidos eran desafiados, no nuestra comprensión lineal de una trama en desarrollo. El suspenso fue  efectivo presentado a través de la calma. Otro unto relevante fue la gran cantidad de momentos incómodos en los que los personajes no hacían nada porque estaban atrapados en un trance mental que jugaba con su moralidad y los llevaba, incluso,  a la locura. Hubo capítulos realmente antológicos, como los primeros 15 minutos del tercer episodio, que describían un hermoso viaje entre dimensiones, o  el cuarto episodio, el que fue pura comedia y con un momento brillante dedicado a Marlon Brando (en la piel de Michael Cera); o aquel emotivo, dedicado a la figura de David Bowie, y así podríamos seguir descifrando el por qué cada capítulo fue un viaje de sensaciones, al que estuvieron invitados una gran cantidad de músicos reconocidos, los que terminaban cerrando cada capítulo y dejando las emociones por lo alto. Era difícil olvidarse del episodio, trascendía por la emocionalidad que provocaba en cada cual.



El clásico relato del director, con identidades disociadas, con estructuras que se repiten  y tiempos que no  corresponden, sentaron las bases del mayor fenómeno televisivo del año. ¿Vamos a decir que fue la serie del 2017?, los fans estudiosos de la estructura fílmica dirán que sí, sobre todo aquellos que gustan de la ciencia ficción pues están más acostumbrados a este tipo de recursos que, sin embargo,  Lynch jamás dará por sentado. pero también quedaron en el aire elementos más perturbadores. ¿Por qué la carta de despedida de Diane a Cooper está firmada como de Linda para Richard?. ¿Dónde nos situamos, en el final,  a nivel narrativo y existencial?, esa es la angustia que rodea todo este viaje llamado "Twin Peaks": la desesperante idea de que la persecución será eterna,  un viaje sin destino conocido a través del tiempo y donde cada parada obedecerá a una lucha entre el bien y el mail y sabemos que, en el universo de Lynch, el Mal siempre corre con ventaja.
Toda esta temporada fue un verdadero capricho del director, hasta su rol como jefe del FBI, sin embargo, en el global del análisis, todos los elementos inconexos corresponden a su libertad descontrolada, la que jugó con las audiencias y desafío a todo lo que la actualidad señala como “conocido” en el mundo de las series de televisión. Ya por eso, salió ganadora.

"El buen arte sólo genera preguntas".

domingo, 10 de septiembre de 2017

Narcos, temporada 3: la apuesta ganadora por un gran comodín

Esta nueva entrega de la serie de Netflix se basó en la frenética persecución entre la policía y los malvados del Cartel de Cali, sin el protagonismo de la figura de Pablo Escobar. ¿Valdrían la pena estos nuevos capítulos?, ¿Podría la serie sobrevivir sin el personaje de Escobar?, la respuesta es sí, porque la tercera temporada fue la reafirmación de que esta propuesta es totalmente adictiva.

Tiroteos, violencia, el bien y el mal, el crimen. Todo eso ya lo vimos en las temporadas anteriores. Entonces ¿Por qué queremos siempre volver a "Narcos"?, simple, por sus personajes.

El principal, o quien fuera el eje sobre quien giró el guion en las sesiones anteriores, ya no está, por lo que había que delinear arcos argumentales potentes para seres más bien desconocidos para el imaginario popular. A partir de esta premisa, la serie mantuvo su estilo narrativo y en lugar de enfocarse en un personaje grande y dominante, construyó pequeñas historias de varios personajes, a quienes siempre puso contra la pared. Santa Cruz, Pacho Herrera, los hermanos Rodríguez Orejuela e incluso sicarios como "Navegante" y el contador Guillermo Pallomari, se repartieron el hilo dramático, aportando con éxito al crecimiento de la ficción; esto lo consiguieron porque fueron personajes bien construidos, con pasta, con verdad. Los guionistas han comprendido el cómo mostrar a un ser maldito, sin escrúpulos, pero añadirle el condimento apropiado para que logre empatizar con la audiencia. Un punto alto de la serie.
Siguiendo con los nuevos personajes, probablemente, Jorge Salcedo fue el hombre clave. Este hombre fue el gran comodín de la temporada para hacer olvidar la figura de Escobar. Salcedo (interpretado por Matías Varela) fue la gran sorpresa gracias a su transformación de jefe de seguridad de los  de Cali,a uno de los delatores principales para la captura de Miguel Rodríguez, dando un giro que alejó  a la serie de tantas otras ficciones de capos de la droga que terminaban con sus nombre casi que en un altar. Lo importante en "Narcos" no fue elevar a una figura en particular, sino exponer el negocio de la droga como el gran huracán que despedazó una sociedad.
Otro rasgo a destacar del guion, es la manera en que construyó el in crescendo de la violencia, lo que permitió identificar claramente dos momentos: una primera mitad donde reina el suspenso y se logra tensión, y una segunda en la que la intensidad de los acontecimientos alcanza su pick y nos muestra escenas brutales. Durante los últimos cuatro episodios se producen una serie de ingeniosos giros que desembocaron en situaciones sorprendentes. La dirección es magistral y mantuvo el estilo scorseseano de José Padilha (productor ejecutivo y director de buena parte de la primera temporada) que ya se convirtió en sello de la serie.


Lo mejor de esta temporada fue el manejo de la acción y del suspenso. En casi todos los episodios hubo una misión, una captura, algo que se escondía y que ponía a todos contrarreloj. Otro detalles a destacar fue que la mayoría de los personajes, los buenos y los malos, tuvieron su momento de lucimiento. También resaltamos el siempre filmar en exteriores y con buenos baños de sangre; acá no hubo simpatía por quienes no gustan de ver escenas extremadamente violentas. Punto a favor, también, para su banda sonora, llena de cumbias, vallenatos y salsas.
¿Lo malo? No hubo presencia femenina potente. Y lo otro, es que esta temporada siguió zafando de la historia verídica y ficcionó una gran cantidad de datos y acontecimientos. Este punto puede ser la señal de que, de cara a la cuarta temporada, la serie planteará un vuelo propio.


En el resumen de esta tercera parte, "Narcos" siguió respondiendo a gran nivel. Es una serie para verla en maratón, porque no te cansa, te atrapa, gracias al ritmo inquietante que plantea. La historia del cartel de Cali era poco conocida, por lo que recién ahora puede haber mucho espacio para crecer. No imagino la serie sin esa base, porque tampoco veo otra temporada con el mismo concepto de guerrilla y el mito del Robin Hood paisa. Pero "Narcos" nunca nos prometió eso tampoco, y si lo hizo en algún momento, ya puede zafarse de las metáforas, pues  su compromiso artístico y narrativo ya la posicionan como una de las mejores propuestas del streaming.