miércoles, 14 de julio de 2021

The Handmaid’s Tale, temp 4: el último respiro antes del desgaste total

La adaptación de la novela homónima de Margaret Atwood, comenzó como una propuesta muy original y cruel que sorprendió a quienes no conocían el libro, sin embargo, y ya con la cuarta temporada concluida, podría decirse que se percibe un declive en la calidad de la historia y que el hilo conductor perdió un poco de sentido.

La rúbrica de The Handmaid's Tale es una crítica concreta al patriarcado y al capitalismo. En la primera temporada, la serie nos situó en un futuro distópico, donde un grupo fundamentalista impone una tiranía gobernada solo por hombres y en la que la gran mayoría de mujeres eran sometidas a las peores vejaciones para procrear. Así, en el avance de la historia, casi dos años hubo que esperar para volver a ver en acción a June, luego de haber sacado un avión lleno de niños rumbo a Canadá. Tanto tiempo de espera para quedar con un sabor de boca agridulce.

No faltó la montaña rusa de emociones tan clásica de la serie, con una mezcla de momentos que emocionan y convencen, junto a otros que a todas luces muestran que las ideas empiezan a acabarse y que el chicle solo se estira. Pero lo que sí está claro, es que hubo muchos hilos argumentales diferentes en desarrollo, donde Elisabeth Moss debutó como directora incrementando al máximo las cuotas de emotividad y drama. Gilead y Canadá son los epicentros de las acciones, teniendo como propósito, en el país capturado, el seguir luchando, total, ¿Cuándo han sido fáciles las cosas en las vidas de las criadas?. Ante este cuestionamiento, June asume el liderazgo con una de las frases que definieron la temporada: "Nosotras no nos escondemos, nosotras luchamos".

A partir de ahí, ella toma una actitud rebelde, menos sentimental y más vengativa, lo que da cierto combustible a la historia, sobre todo cuando logra, por fin, salir (a regañadientes) de aquel lugar. Nick (Max Minghella) siguió con sus indecisiones, la tía Lidia (Ann Dowd) tuvo una historia más estática y que no se desarrolló en completitud y el Comandante Lawrence (Bradley Whitford) que, incomprensiblemente, se salvó de caer por el muro. Esta postura de tomar venganza colocó a June en una suerte de jugada final cargada a la violencia, que tuvo como su gran víctima a Fred Waterford (Joseph Fiennes). A pesar de algunos desaciertos narrativos, este acto ha sido interpretado como que la justicia llegó a The Handmaid's Tale. Pero no nos convence aquello, y los "noeslaformistas" dirán que la ejecución de la idea muestra que no fue bien concebida.


En Canadá, en tanto, se jugaron  otras variantes. Los hijos de las  Marthas experimentan problemas y extrañan su vida en Gilead, mientras  Luke (O. T. Fagbenle), Moira (Samira Wiley) y Deglen (Alexis Bledel) intentan muchas cosas que no les están resultando para nada fáciles. Si bien se plantean interesantes reflexiones, se dibuja una sensación de que la justicia no avanza y hay discrepancias en los métodos de acción. Además, el marido de June empieza a estar un poco hastiado y el reencuentro no subió en efervescencia. Pero los hemos visto poco juntos durante la serie, entonces fue normal contemplarlos como si fueran amigos. ¿Y el  matrimonio Waterford?. El buen personaje de Yvonne Strahovski tuvo momentos interesantes, en que flaqueó y luego  giró a su lado maquiavélico, pasando toda la temporada con la espera de un nuevo hijo. La escena final, con ella a punto de hacer esa conexión por Zoom (muy actual) indica que habrá definiciones para ella en la próxima temporada, las que esperamos, estén a la altura de un arco dramático de los más interesantes de esta historia.

Claroscuros en la cuarta temporada de The Handmaid’s Tale. Muchos son los seguidores de esta serie, la que  aún basada en una novela  escrita hace 40 años, refleja ciertos aspectos desafortunadamente muy actuales si nos referimos al comportamiento patriarcal. Y aunque ya debería haber terminado, esperamos que encare de una buena vez su final (algo que con una quinta temporada ya confirmada no se ve del todo cercano), porque esta sesión confirma que el desgaste empieza a notarse, que se repiten patrones y que hay cosas que no son del todo razonables . El principal problema  radicó en la morbosidad de las acciones, en el volver a recluir a June para potenciar su ira y deseos de recuperar su vida pasada, porque solo se hizo para  dejar servido el cliffhanger hacia la quinta temporada, donde anhelamos que ese final feliz le llegue aunque, conociendo a los creadores y teniendo a Moss como productora y  directora, todo podría concluir, incluso, de la peor manera.

sábado, 19 de junio de 2021

El Método Kominsky, temp final: La vida es ahora

Los seis episodios de la tercera temporada se sintieron como una prolongación lógica de lo visto anteriormente, y con cameos de lujo y apuntes sobre los problemas de la edad, la serie se mostró sólida y cerró de manera redonda una historia de amistad fraterna y optimismo frente a la vida.

Netflix siempre la consideró una apuesta ganadora, de hecho, la primera temporada logró  el Globo de Oro a la mejor comedia, pero nadie hablaba de que fuera una de las mejores propuestas de la plataforma y no por falta de méritos. Siguió avanzando y creció en su segunda sesión hasta que llegó el final, donde lo único que estaba claro es que Sandy Kominsky debía cerrar su historia satisfactoriamente.

Y los guionistas sorprendieron sacando de escena a su ‘media naranja’ en la ficción. El personaje de Alan Arkin no estuvo presente físicamente, pero sí estuvo muy bien integrado dentro de la línea del guion, en cuanto a la pérdida inevitable. Esto fue gran impulso  para la  temporada y se sintió  como punto culminante. Es cierto que la ausencia de Arkin nos dejó sin el humor característico del personaje, probablemente lo más divertido de  la serie, pero ese espíritu lúdico se mantuvo en la subtrama sobre la herencia que dejó Norman y cómo Sandy tuvo que regatear constantemente con  Phoebe y Robby por sus deseos de acceder a la herencia.

La serie de Chuck Lorre está impresa del humor en su esencia, pero éste busca en todo momento un equilibrio con su lado más dramático, lo cual  aleja a 'El Método Kominsky' de la mayoría de las sitcoms actuales. Y es que aquí hay que vivir más que nunca en el presente, porque el físico y la salud de varios de sus protagonistas no pasa por su apogeo y en cualquier momento algo irreversible puede suceder. La vida es ahora a pesar de sus desaires.


La incorporación de Ruth, la ex esposa de Sandy, interpretada por Kathleen Turner, fue otro acierto pues la química con Douglas es absoluta y resultó clave para que la serie navegara bien por los temas que afrontó. Todas las tramas lograron solvencia y buen gusto, sabiendo aplicar muy bien la fórmula para sacar una sonrisa o dejarnos pensado; no se trataba de lograr carcajadas ni lágrimas, interesa más el delicado equilibrio entre ambos y cómo se logró la naturalidad para conseguirlo. 

'El Método Kominsky' logró mantener todas sus virtudes en una tercera temporada, a pesar de la ausencia de Arkin. De hecho, eso fue el motor de los seis episodios que lograron cerrar el círculo de la historia de Sandy, quien logra realizarse profesionalmente, con premio incluido, logra reconciliarse y logra agradecer. En tiempos tan duros y cargados de tristeza y desazón, 'El Método Kominsky' resultó un neceesrio y dulce bálsamo de optimismo.

sábado, 5 de junio de 2021

Mare of Easttown: la mochila del pasado

Ya era tiempo que este 2021 recibiera un buen empujón seriéfilo y HBO lo procura con 'Mare of Easttown', miniserie que devuelve a Kate Winslet a la cadena años después de que triunfara  con 'Mildred Pierce' . La ficción ejerce un gran  dominio de la narrativa del suspenso y el aura noir.

Todos hablan de 'Mare of Easttown', y hablan maravillas. ¿Qué es lo que hace que destaque en un género tan visto como  el de los detectives?. De hecho, la acción parte de una premisa bastante convencional, como es la aparición del cadáver de una joven en un pequeño pueblo de Pensilvania. La investigación recae en Mare Sheehan, una mujer que pronto nos hablará a través de primeros planos, sus silencios y su frente arrugada, con la que nos hace partícipes de su sufrimiento. Mare es la típica detective que corre al borde de la cornisa, pero que a su vez, es bastante blanda. En el pueblo la conocen y saben que se siente responsable de todos y siempre va tratando de solucionar los problemas de sus vecinos.

Pero desde el segundo episodio vamos captando que es el tormento lo que define a los personajes de esta trama. 'Mare of Easttown' apuesta por un tono lúgubre y deprimido, que no da para celebraciones. Su misma vida está marcada por la tragedia e incluso su ex marido vive al lado de su casa para apoyarse mutuamente y salir adelante de la tragedia que vivieron. Este es un dato interesante del  guion, el que tiene la sabiduría de no presentar a su protagonista como alguien que va camino a la  autodestrucción, sino como una persona muy normal, sin nada que destaque realmente. Un personaje tan reconocible es muy difícil de clavar, pero Kate Winslet se adueña de él y lo domina.


El primer episodio, por ese ánimo de no destacar sobre el resto, es más convencional de lo que nos hubiera gustado, pero el guion de Ingelsby se preocupa continuamente de que conozcamos todo lo que rodea a Mare y de cómo la afectan las subtramas. Y este punto es muy relevante, lo bien hechas que están  las subtramas y lo integradas que están con la historia principal, lo que ayuda a crear un conjunto homogéneo y hace que todos puedan ser sospechosos de ese crimen. Por eso mismo, vamos viendo giros interesantes y otros que hacen pensar en la repetición dentro del género, sin embargo, pronto son explicados y eso es un acierto.

Junto a Winslet y Jean Smart, la miniserie cuenta con Evan Peters, Guy Pearce, Julian Nicholson, Cailee Spaeny, David Denman, John Douglas Thompson, Patrick Murney, James McArdle, Sosie Bacon, entre otros. Escrita por Brad Ingelsby  y dirigida por Craig Zobel ('The Leftovers'), junto a Mare, la que más destaca es Jean Smart en el rol de su madre, un personaje al que se le toma cariño por sus rutinas y por cómo lidia con su hija, mostrando momentos bastante cómicos. Y el otro personaje muy destacado es el compañero asignado a Mare, interpretado por Evan Peters. La relación entre ambos recuerda a Matthew McConaughey  y Woody Harrelson en 'True Detective', por lo frío e inaccesible que es uno y por lo gracioso que es el otro, todo en favor de hacer llevadera la relación. Y también hay un aire al tándem de Mireille Einos y Joel Kinnaman en la excepcional 'The Killing'.


En cada episodio gusta ver trabajar a Mare, nos cae bien, porque pese a lo límite que es y lo pesada que es su mochila, hace lo posible por estar presente para su nieto, para su hija, para su gran amiga, para su ex marido, para su madre.

'Mare of Easttown' tiene buen ritmo y en una época en la que todos buscan el gran thriller, esta serie funciona por todos sus lados, incluso cuando nos plantea la pregunta de por qué no hizo la vista gorda con Ryan, dejando que fuera John quien cargara con la culpa, evitando así destrozar la vida de su amiga. Aún esto es más difícil de contestar y probablemente se deba al sentido del deber de esta gran protagonista.

domingo, 16 de mayo de 2021

Line of Duty: el gran fenómeno de la tv británica

Esta es una de esas apuestas que se hicieron para hacer fans adictos. La que empezó como una modesta producción británica heredera del típico género policiaco, logró tanta repercusión que hoy se empina por su sexta temporada, cargada de los claroscuros morales que tiñen la labor policiaca, pero contada con agilidad dramática y personajes atrapantes.

Debutó en 2012 sin muchas pretensiones pero con una digna factura y el ritmo intrigante propio del género  policial o de misterio, de ese del cual los británicos han hecho gala en infinidad de producciones. Además de las dinámicas e investigaciones propias del caso que se esté llevando, siempre al filo de la tensión taquicárdica, los 3 personajes principales se reinventan con un cuarto protagonista sobre el que recaen las sombras sobre su proceder. En la primera temporada fue el verborreico agente del año Tony Gates (Lennie James), en la segunda la esquiva Lindsay Delton (Keeley Hawes), en la tercera el  abusivo Daniel (Daniey Mays), en la cuarta la maquiavélica Roz Huntley, interpretada por una gloriosa Thandie Newton, lo cual elevó el prestigio de la serie a otras alturas. En la quinta vimos al fenomenal Stephen Graham y en esta sexta temporada, se incorporó la potente Kelly Macdonald. Todos ellos han ido representando el traumatizado mundo, repleto de dilemas morales y  éticos, de la policía, siempre buscando la dupla Arnott-Fleming, asestar un golpe definitivo a un entramado de corrupción ramificado. Ellos son, a través de la  AC-12 , los  guardianes de la moral y las buenas prácticas del cuerpo policiaco.


El punto cúlmine de la serie se vivió en la cuarta temporada, la protagonizada por Thandie Newton y en la que, además de ganar en hechuras, se evidenció el cambio de la BBC Two a la matriz BBC, llegando a conseguir en sus dos últimas temporadas, el mayor número de audiencia; casi 9,6 millones de espectadores gracias a esos interrogatorios impresionantes, cargados de tensión y actuaciones magistrales. “Line of Duty” cuenta con un gran equipo de asesores que hacen  verosímil ese día a día en un departamento en el que es difícil casar la vida profesional con la estabilidad personal, tal  como demuestran sus protagonistas. Arnott y Fleming son vocacionales y han establecido una alianza muy fuerte, en la que forman un equipo sin fisuras y que incluso ha tenido que lidiar frente a las sombras que se han cernido sobre ellos y sobre su propio jefe, un superintendente Hastings golpeado en lo personal y sobre todo ahora, que lo han obligado a jubilar para que calle lo que sabe. Este es un personaje genial, porque quiere limpiar a la policía, pero siempre nos distrae con su ambigüedad y tozudez.


“Line of Duty” ha cerrado seis temporadas en un momento de madurez envidiable, nominada a todos los Bafta desde 2015, ganadora en varios, y repleta de buenas críticas todos los años. Este es el mejor momento para  descubrirla, ya que el final de temporada nos dejó el ánimo en conflicto al no saber qué giro dará Jed Mercurio al guion, considerando que los “4 hombres” ya se han descubierto y la amenaza de debilitar institucionalmente a la AC-12 está confirmada.



miércoles, 14 de abril de 2021

Oscars 2021: ¿Lo clásico o definitivamente por la renovación?

Un Oscars en pandemia. Sin alfombra, sin las luces ni el glamour de siempre. Como todos, la celebración enfrenta días complejos, pero en sus nominaciones se perciben los aires de cambio que las nuevas normativas que empezarán a regir a la industria, prometen traer al cine. Acá nuestros favoritos para la versión que puede marcar un giro en el timón de esta industria.


Este año serán ocho largometrajes los que aspiran ganar como Mejor Película, siendo las favoritas “Mank” y “Nomadland”, dos propuestas muy diferentes.

David Fincher apostó por rendir homenaje al considerado “mejor filme de todos los tiempos”, al mostrar el proceso de escritura de “Ciudadano Kane”. Fincher logra recrear  la década de los ‘40 de forma magistral, cuidando cada detalle. Sin embargo, y como ha ocurrido en otras ocasiones, el talentoso director probablemente se irá sin los galardones de Mejor Director y Mejor Película, e incluso puede que “Mank” alcance uno que otro premio de categoría técnica y nada más, sobre todo teniendo en cuenta que la película es de Netflix y ahí todavía existe reticencia.

Entonces, sería “Nomadland” la que lleva la delantera  para alzarse como Mejor Película, merced de la excelente temporada de premios que ha alcanzado y que comenzó  cuando recibió el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia. La obra de Zhao es un recorrido por mil emociones, mientras se mueve por el oeste de Estados Unidos. A medio camino entre el documental y la ficción, Zhao conduce a Frances McDormand (aunque a veces parece que es al revés). Aquí está la disyuntiva  entre el Hollywood más tradicional, con ese apego nostálgico a los clásicos de antaño, contra un  nuevo cine más íntimo, sin tantos recursos, y con una línea difusa en cuanto a géneros. Primer atisbo de cambio.

MEJOR PELÍCULA:

"The Father" 

"Judas and the Black Messiah" 

"Minari" 

"Nomadland" 

"Promising Young Woman" 

"Sound of Metal" 

"El juicio de los 7 de Chicago" 

"Mank"

Va a ganar: Nomadland


MEJOR DIRECTOR:

Chloe Zhao, "Nomadland"

David Fincher, "Mank"

Lee Isaac Chung, "Minari"

Emerald Fennell, "Promising Young Woman"

Thomas Vinterberg, "Another Round"

Esta categoría tiene un historial de elecciones sorprendentes, sin embargo, Chloe Zhao ha arrasado durante la temporada de premios y no vemos que eso cambie ahora. El patrón se mantendrá y veremos a la segunda mujer en la historia, llevarse la estatuilla. Segudo atisbo de cambio!

Va a Ganar: Chloé Zhao



MEJOR ACTOR:

Riz Ahmed, "Sound of Metal" 

Chadwick Boseman, "La madre del blues" 

Anthony Hopkins, "The Father” 

Gary Oldman, "Mank" 

Steven Yeun, "Minari"

Boseman falleció en 2020, por lo que es casi seguro que vamos a ver la entrega del tercer Oscar póstumo de la historia, pese a la reticencia de la Academia. No obstante, la actuación de Boseman es digna de premio y destaca por el tono teatral del largometraje. Sin embargo, es Hopkins el candidato más sólido.

Va a Ganar: Chadwick Boseman

 

MEJOR ACTRIZ:

Viola Davis, "La madre del blues" 

Andra Day, "The United States vs Billie Holiday" 

Vanessa Kirby, "Pieces of a Woman" 

Frances McDormand, "Nomadland" 

Carey Mulligan, "Promising Young Woman"

Esta categoría es muy difícil, ya que todas las nominadas han recibido otros premios como Mejor Actriz durante la temporada. Todas tienen fortalezas evidentes en sus interpretaciones, asique serán los detalles los que inclinen la balanza hacia la que resulte ganadora. A pesar que las jóvenes nominadas tienen méritos de sobra, creemos que la Academia optará por la trayectoria. O Viola o Frances.

Va a Ganar: Frances McDormand

 

MEJOR ACTOR DE REPARTO:

Sacha Baron Cohen, "El juicio de los 7 de Chicago" 

Daniel Kaluuya, "Judas and the Black Messiah" 

Leslie Odom Jr., "Una noche en Miami" 

Paul Raci, "Sound of Metal" 

LaKeith Stanfield, "Judas and the Black Messiah"

La excelente actuación de Kaluuya ya ha sido premiada en la temporada y creemos que corre con ventaja, aunque su rol es absolutamente protagónico y no entendemos que esté en la categoría de Reparto. El entrañable Paul Raci, como el calmado consejero en “Sound of Metal”, es una gran propuesta,  y el partner de Kaluuya es simplemente bestial. Entre ambos estará el ganador.

Va a Ganar: Daniel Kaluuya

 

MEJOR ACTRIZ DE REPARTO:

Maria Bakalova, "Borat"

Glenn Close, "Hillbilly"

Olivia Colman, "The Father" 

Amanda Seyfried, "Mank" 

Yuh-Jung Youn, "Minari" 

Sin que sea una apuesta segura, Yuh-Jung Youn ya ha sido premiada por el rol de esa singular abuela, en “Minari”. Pero tiene al acecho a la  siempre sobresaliente Olivia Colman y la casi novata actriz Maria Bakalova, ambas con actuaciones completamente diferentes: Colman en un sobrio personaje dramático y Bakalova en un papel cómico, en el que casi se desdobla en dos personas diferentes.

Va a Ganar: Yuh-Jung Youn



MEJOR PELÍCULA INTERNACIONAL:

"Another Round" (Dinamarca, Holanda, Suecia)

"Better Days" (Hong Kong)

"Collective" (Rumania) 

"The Man Who Sold His Skin" (Túnez)

"¿Quo Vadis, Aida?" (Bosnia) 

¿Conseguirá la desesperante “Collective”, el ansiado premio tras una brillante temporada y el aplauso unánime de la crítica? ¿O será aislada a la indiferencia que describe ?. ¿O el inmenso Mads Mikkelsen será suficiente para que “Another Round” se lleve la estatuilla?. Viene de ganar el BAFTA y ese es un condicionante a su favor. Excelentes películas postulantes y cualquiera que gane, estará bien.

Va a Ganar: Another Round



MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN:

"Unidos"

"Más allá de la Luna"

"Shaun, el cordero: la película - Granjaguedon"

"Soul"

"Wolfwalkers: Espíritu de lobo"

“Wolfwalkers” se ha ganado una legión de fans en streaming, que han vuelto a ver la encantadora propuesta del estudio de animación irlandés Cartoon Saloon (“The Secret of Kells”, “Song of the Sea”) durante toda la pandemia. Sin embargo, “Soul” tiene la estatuilla en el bolsillo hace rato.

Va a Ganar: Soul

 


 MEJOR DOCUMENTAL:

"El Agente Topo"

"Collective"

"Crip Camp" 

"My Octopus Teacher”

"Time"

“Collective”, con una doble nominación a Película Extranjera y Mejor Documental, resalta en esta última por su eficaz trabajo de documentación, aunque no podemos descartar el desgarrador relato sobre la discriminación racial de “Time”, premio a Mejor Dirección en Sundance 2020. La entrañable “My Octoups Teacher” y nuestro Agente Topo, conforman una muy buena quina.

Va a ganar: Time

 

MEJOR GUIÓN ADAPTADO:

"Borat, siguiente película documental"

"The Father"

"Nomadland"

"Una noche en Miami"

"The White Tiger"

La adaptación de “The Father”, desde una obra de teatro, estuvo tan bien hecha que permitió las sólidas actuaciones que vemos. Pero también está la magistral adaptación en donde Zhao logra introducir una historia aparentemente de ficción, en un relato cuasi documental, a partir del texto “Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century”. O también la excelente adaptación de Bahrani, de la novela de Aravind Adiga, ganadora del premio Booker en 2008, “The White Tiger”, que obtuvo una nominación del Sindicato de Guionistas. Está peleado.

Va a Ganar: The Father

 


MEJOR GUIÓN ORIGINAL:

"Judas and the Black Messiah"

"Minari"

"Promising Young Woman"

"Sound of Metal"

"El juicio de los 7 de Chicago"

Curiosa es la ausencia de la nominación de “Mank”, pero está “El Juicio de los 7 de Chicago” que tiene, en esa labor, a un consagrado como  Aaron Sorkin (“Moneyball”, “Steve Jobs”, “Social Network”). Una lástima por Emerald Fennell, cuyo guion es sobresaliente, pero en esta ocasión la Academia se irá con un consagrado.

Va a Ganar: Aaron Sorkin




sábado, 10 de abril de 2021

Judas and the Black Messiah: historia de una traición

Mucho se ha filmado sobre Malcolm X y Martin Luther King, las dos principales figuras de los movimientos sociales de los ‘60, y ambos asesinados por su lucha. Pero poco habíamos escuchado de Fred Hampton, el líder de las Panteras Negras de Chicago y esta película, con espectacular dirección y actuaciones, le da justicia a un joven que luchó por igualdad y que convivió todo el tiempo con la traición suspirándole en la nuca.

El FBI quería acabar con toda noción de poder negro y suprimir la idea de un posible “Mesías negro” que pudiera unir a ese grupo. Esta película, que estaba siendo trabajada desde el 2014 y que tuvo una reescritura de guion, plantea su punto de vista entre Fred Hampton (Daniel Kaluuya), ese líder lleno de juventud y convicción que pretendía luchar por la igualdad de los suyos, una figura carismática y cuyos discursos iluminaban a la multitud sufriente. El Mesías. Y Bill O’Neal (Lakeith Stanfield), el informante del FBI infiltrado en las Panteras Negras de Chicago y quien fue cómplice en el asesinato del primero. Judas.

La película cumple un rol interesantísimo en situarnos en eventos históricos desde los ojos de un joven perdedor, el personaje de Standfield;  aparentemente alejado del movimientos por los derechos civiles de los afrodescendientes en Estados Unidos, sin un interés real por lo que peleaba su raza, se ve obligado a estar en medio de la acción y de acercarse al emblemático Hampton y así pasar información al FBI. En el desarrollo de la acción, hay momentos en que se hacen borrosas las líneas que diferencian el espionaje y la creencia real en la causa en la que se ve involucrado O’Neal, porque su confusión se va haciendo evidente; de esta manera, lo vemos constantemente  al borde de un ataque de nervios, siendo la interpretación de Lakeith brillante al trabajar con una angustia continuamente contenida; el actor construye un retrato excelente de alguien en una situación límite.

El título de la película juega con nuestras expectativas porque sabemos cómo termina la historia, sin embargo, Shaka King moviliza la relación entre los protagonistas y pinta una amistad que inspira complicidad y apoyo. Gracias a esta puesta en escena, el espectador siempre está al borde del asiento, porque el único que no conoce las intenciones de O’Neal  es Hampton. De alguna forma, O’Neal, al no tener convicciones y responder ante la presión (muy bien pagada), acaba preso del capitalismo. Y por otro lado, Hampton, como el comunismo, aprovecha su capacidad de oratoria para construir hospitales y dar de comer a los pobres,  sufriendo  persecución por sus ideas, yendo a la cárcel por éstas y convirtiéndose en  blanco de maquinaciones.


Los dos protagonistas están espectaculares, sobre todo Kaluuya, encarnando una personalidad mesiánica y nos convence de que Hampton era el sucesor de Malcolm X y King. Otro punto bien logrado es la manera en que nos vamos acercando hacia los personajes, con primeros planos en los apasionados discursos de Hampton y en el rostro de un O’Neal desesperado, donde se aprovecha muy bien la actuación de Lakeith. En cuanto a la fotografía, el director sabe muy bien cuando  acercarse a los protagonistas y cuando debe observarlos con distancia para mostrar la fragilidad de ambos. Otro gran acierto  es contraponer a alguien con tanto carisma, como Kaluuya, con alguien tan enigmático como Lakeith, lo cual es acierto de la dirección, ya que es la manera en la que se maneja la potencia del protagonista, contrapuesta con la ansiedad de su antagonista, camino a la conclusión del macabro plan del FBI. Esa es la fuerza de la película.

Shaka King usa la tragedia que está contando, que es comprable a una adaptación de una obra de Shakespeare, para mandar un mensaje claro a los afroamericanos: sólo ganaremos si estamos unidos. Hampton consiguió esa unión y tenía el potencial de revolucionar a Estados Unidos, pero nunca sabremos si su idealismo hubiera acabado en buen puerto. En su ópera prima, Shaka King nos brinda una clase de historia tan poderosa como desalentadora.

 

jueves, 1 de abril de 2021

Minari: el lado sombrío del sueño americano

Una película de tono intimista, con escenas cotidianas y sin una línea argumental completamente clara. “Minari” recrea una historia similar  a la de millones, pero que en su simpleza estampa un vínculo entre el espectador y los integrantes de la familia Yi, lo cual se vuelve el pilar fundamental del desarrollo del film.

El sueño americano ha sido recurrente en la historia del cine. Durante décadas hemos visto cuentos de esa lucha por alcanzar una tierra libre y abierta a la posibilidad de toda clase de quimeras. A finales de los '70, en plena oleada de emigración coreana, los padres de Lee Isaac Chung (nació en Estados Unidos en 1978) llegaron a Denver llenos de proyectos y energía, sensaciones que el director nos quiere hacer sentir contándonos la historia de su familia en “Minari”, la cual respira un tono cercano a varias películas de John Ford al relatar la resurrección de otros pioneros, de otros que cruzaron esa frontera para lograr la reinvención en sus vidas.

Esta es una crónica migratoria que muestra la transformación de Estados Unidos en las últimas 5 décadas, porque en “Minari” son fundamentales los modelos cinematográficos, como la mirada infantil de David, cuyo punto de vista es el del director, sobre las dinámicas de esa familia en simbiosis constante entre  las tradiciones coreanas y norteamericanas. El padre se planta como el que debe llevar el sustento a casa y la mujer, con preocupación y desolación, se mantiene a su lado cada vez con más dudas sobre ese futuro de migrante. A pesar de ser personajes que se amoldan a un patrón histórico en el cine, esta familia es redonda en cuanto a la definición de sus personajes.

Las  panorámicas son otro contrapunto relevante que establece Chung, quien  separa las dinámicas y el sentimiento reinante, según sea exterior o interior; se acerca a  "¡Qué verde era mi valle!" , con la que Minari guarda más de una característica estilistica en común,  ya que en las escenas interiores la puesta en escena traza las relaciones entre personajes y espacios reducidos, discutiendo sobre sueños rotos o cómo la abuela Soon-Ja no es lo que sus nietos esperan, mientras que en el exterior el desarrollo fílmico se tiñe de fe en el futuro al son de las melancólicas notas de Emile Mosseri. En ambas situaciones, Chung se muestra  indulgente  con la  gesta de Jacob, el padre, y con la frustración progresiva de Mónica, mientras hace ingresar a la historia, con un peso determinante, a sus secundarios. Tanto Paul, como la abuela,  terminan de cerrar el tono del film, recordando, gracias la excelente interpretación de Will Paton, ecos de tantos personajes de Ford, a quien sin duda,  le habría encantado este personaje. Y la buena construcción alcanza a David y a la abuela; sus dinámicas son de lo mejor de la película, una auténtica delicia que nos deleita con momentos divertidísimos y emotivos, sin caer, salvo una que otra excepción, en el sentimentalismo fácil. En los secundarios de Paul, la abuela y David, reside la verdadera dimensión espiritual del film, que problematiza la fe sometida a los vaivenes de la naturaleza, pero, principalmente, la de un sistema económico que, a diferencia de ese utópico capitalismo que inundaba películas de los años ’50, como “Wagon Master”, a estas alturas  ha perdido su amarre en lo comunitario.

El punto bajo es que la estructura del guion peca de predecible y adorna el desarrollo con eventos dramáticos que rozan la crueldad, quizás como anzuelo para lograr mayor empatía con la historia. Más allá de esto, el film es de una dimensión universal y  a eso apela su discurso, el de quedarse con aquello que importa o debería importar.

Minari es como se le llama en Corea a una hierba perenne y cuyo rasgo distintivo, según la abuela de David, es su capacidad de adaptarse a cualquier terreno y crecer para proveer. Así dejamos a los Yi, adaptándose, levantándose después de la tragedia y luchando contra lo que se presenta  adverso. La moraleja de Chung es que los migrantes son semillas de Minari.