Martin Scorsese y la famosa escritora Fran
Lebowitz, se unieron para concebir una producción cargada al humor y al ingenio,
pero que tiene una mirada ácida a la hora de reflexionar sobre una ciudad amada por
ambos, pero que hoy refleja algo alejado a lo que, en un momento, les sirvió de inspiración.
“En cuanto sabes leer, ya increíblemente rico.
Tan rico que si leyeras todo el tiempo, no tendrías tiempo para pensar en el
dinero. (Para mí) es una forma de ser inmensamente rica, por eso nunca me
importó el dinero.” Así sintetiza Lebowitz su riqueza en “Supongamos que
Nueva York es una ciudad”, la serie documental creada por su amigo Martin Scorsese,
para Netflix. Algo parecido ya había hecho el director con la autora de “Metropolitan
Life”, en el docu “Public Speaking” (HBO, 2010), con un esquema similar de
entrevistas y discursos de Lebowitz.
Los siete capítulos de “Supongamos…” funcionan
como una especie de despedida del siglo XX, a lo que fue esa ciudad que, desde
los ’80, se convirtió en la capital de la modernidad. Y es una de sus figuras
emblemáticas, la que le saca la foto a esa conversión a través de ironía pura.
Lebowitz llegó a Nueva York en los '70,
justamente cuando comenzaba la ofensiva del capital económico contra lo que quedaba
de reinado de la cultura. Y es por eso que, a pesar del humor que expele, “Supongamos que Nueva York es una ciudad” termina siendo una de las
piezas más nostálgicas de Scorsese, porque es muy ilustrativa de lo que el siglo
XX significó para los que lo vivieron de lleno. De ahí que uno de sus puntos
más altos sea la crítica a la pérdida del sentido que hizo de las ciudades, lo
que fueron: lugares hechos más por personas que por edificios; personas que
Lebowitz dice, hoy ya no saben caminar la ciudad.
Scorsese dirige todos los capítulos, además de
estar delante de la cámara en ellos. Y ambos
forman una dupla curiosa, porque si bien
son espontáneos y las conversaciones
resultan divertidas, el docu-serie podría haberse convertido en un tedio, porque
el formato no da para episodios de 45 minutos, ni tampoco para una
película de dos horas. Por eso, don Martin acierta en elegir recipientes
temáticos y separarlos completamente, para que su amiga desarrolle su
mordacidad dentro de un límite establecido. Cada capítulo trata
fundamentalmente un tema, pero cada vez que la escritora quería irse por las
ramas, el director estaba en cámara, con ella, decidiendo si la traía de vuelta
a lo principal, o bien, la dejaba irse. Y para no convertir la experiencia en
una conversación de dos, Scorsese dinamizó cambiando el escenario y llamando a Alec
Baldwin, a Spike Lee y otros, para refrescar la conversación, lo cual se logra
bien gracias al trabajo de David Tedeschi y Damián Rodríguez. Otro punto
alto son las piezas de archivo, las que
fortalecen ese concepto evocador del documental, hacia una ciudad que ya se fue.
Fran Lebowitz tiene una forma de pensar que,
aunque moderna para su generación, refleja algunas nociones propias de su
tiempo. Y comprender que no sepa usar un celular o que no le guste la gente nos
sirve como hilo conductor de su
pensamiento, del pensamiento de alguien que vivió otra época y trata de rescatar
lo que queda de entre los rascacielos. Y para que sea divertido, a la vez que
nostálgico, es Scorsese quien hace las preguntas correctas.
“Supongamos que Nueva York es una ciudad” le
va a caer bien a todos los que quieran pasar un buen rato gracias a sus
episodios cortos, pero no es un producto para devorar. Mejor aún, porque
si es de calidad, la receta es digerirlo lentamente.
El húngaro Kornél Mundruczó regresa
con una nueva película que cuenta con el espaldarazo de Martin Scorsese en la
producción ejecutiva. Es el drama de Martha (Vanessa Kirby) y su pareja Sean (Shia
LaBeouf), a punto de ser padres.
Los primeros 20 minutos son un
remolino de sensaciones, porque sabemos que nos aventuramos a presenciar un parto
hogareño. Mientras las escenas nos muestran la dulzura de la relación de esta pareja,
las contracciones se suceden más rápido y todos los acontecimientos que permiten
el resto de la película, se desarrollan en este inicio en plano secuencia. El
cineasta le encarga al director de fotografía Benjamin Loeb ,que
filme a velocidad variable todo este suceso de hechos, colocando al espectador
en un punto de vista omnipotente. Los planos rápidos transmiten eficazmente la ansiedad
e incertidumbre de un parto, mientras que los de ritmo más lento parecen detener
el tiempo, como son los besos y caricias en ls bañera o cuando ya acontece lo
fatídico. Todo ese episodio está muy bien dirigido y tiene poder en sí mismo,
respaldado por las convincentes actuaciones del trío protagonista; al
espectador le resulta imposible no ponerse tenso e incluso incómodo tras el
impacto de esas primeras escenas tan bien montadas. Lo que consiguen Mandruczó
y su guionista Kata Wéber con este primer acto, es establecer la intimidad de
la pareja y hacerte saber que su futuro cambiará. Lo que sigue luego, es un
estudio del duelo.
El suceso traumático obliga a la
pareja a explorar un abismo. Frente a ellos aparecen la desesperación, la rabia
y una fragilidad que parece interminable. En la segunda parte, el papel de la
madre de Martha se vuelve todavía más crucial, llegando a descubrir el
trasfondo de su comportamiento manipulador hacia su hija y su esposo. Un monólogo intenso
de Ellen Burstyn, filmado en un solo primer plano, cumple muy bien ese
propósito. La película continua la deconstrucción de esta pareja recayendo el
peso dramático enVanessa Kirby; “Pieces
of a Woman” está en los hombros de la actriz y la fortaleza que le otorga
a su personaje. Las marcas que dejó en ella esta tragedia están siempre presentes
en pequeños detalles, como la presencia de fluido en sus pechos, la inapetencia
sexual, la incomodidad hacia su pareja,
las plantas sin regar y los platos sin lavar. Desde lo íntimo hasta lo básico,
esas cuestiones llevarán a su personaje y al de LaBe ouf, su mejor
interpretación en años, a quebrar el
lazo.
El proceso de duelo requiere tiempo, y tal vez por eso la película está organizada
en capítulos. No todos ellos funcionan, principalmente, por los cambios de
ritmo, los que descarrilan algunos clímax; por otro lado, Ellen Burstyn demuestra
su poder actoral en un monólogo definitivo frente al personaje de Kirby, quien
penetra el corazón con una actuación multifacética con respecto al dolor. Porque
además de su espectacular interpretación en el parto, ella lidia con
sentimientos muy complejos y navega por un torbellino de dudas y estados de
ánimo, caminando la vereda de la ira, la apatía, la inteligencia y el orgullo.
Todo esto lo corona por un tercer acto memorable, que subraya un gran desempeño
que ya fue reconocido en el Festival de Venecia, donde se quedó con la
estatuilla a Mejor Actriz. Y no debiera
ser el único premio de la temporada.
En su primera película en inglés,
el director Kornél Mundruczó nos entrega a una Vanessa Kirby con una actuación
brillante en este viaje de reconstrucción de sus fragmentos; junto a ello, muestra una escena sin cortes que dura más de 20 minutos y nos adentra en el
desafío de renacer. “Pieces of a Woman” cuida su lenguaje, da valiosos espacios
para el silencio y para momentos fuertes. Si bien la película tiene algunas
fallas (la metáfora de las semillas germinadas no es tan innovadora), cuando Kirby aparece te olvidas de todo, porque lo
único que importa es ser testigo de cómo trabaja con el dolor.
Lejos de enfocarse en el público
infantil, “Soul” fue el último trallazo de 2020 emanado de Pixar, cuya historia es capaz de interpelar a cualquier
edad. La trascendencia, el sentido de la vida y el amor en todas sus formas, el
arte incluido, son máximas de un film que clava banderas para un nuevo estándar
del cine de animación.
Una exquisitez que se plantea las preguntas más profundas que
cualquier otra película del 2020. Bajo la dirección de Pete Docter, “Soul” entronca
con algunas antiguas producciones de Pixar, pero supone un paso gigante en una definición de estilo. A primera
vista, es fácil compararla con “Coco” y detectar parecidos con “Up” e “Inside Out”, pero lejos de creer que
la película iba por ese mismo lado, estamos frente a la constatación del punto
más alto de un concepto de cine, de una manera de contar historias.
La vida después de la
muerte podría ser el resumen principal del film, pero también lo es
cuando la describimos como un paseo por “lo
que ocurre antes de la vida” ,cuando Joe se encuentra con un alma nonata que no
encuentra la “chispa” que le dará sentido a su futura vida, desarrollándose
una serie de acontecimientos bien trabajados y con mucha filosofía detrás. Aunque
el argumento suena grave, Pixar lo llena de humor, uno que es más detectable para
los adultos, haciendo que esta película cuaje como lo más maduro que ha creado la compañía. Los
conceptos ancla que maneja, posiblemente sean difíciles de abordar para el público infantil, aunque la ligazón
con el prólogo de “Up” (otra de Docter), y el sentido de pérdida presente
en “Coco”, podrían ser aspectos más digeribles para los menores
porque ya las vieron, pero en “Soul” no hay un sentido de lo efímero ni de lo
festivo, como en las nombradas; la
verdad, es que ninguna de las antiguas Pixar planteaba una situación así para
su protagonista, un diálogo abierto
acerca de la organización del universo a la hora de nacer y morir.
Artísticamente, el estándar de la
película es muy alto, con un apartado visual que hubiera sido una belleza
sublime apreciar en pantalla grande. Todo el aspecto terrenal dio un paso adelante
en la animación, con una recreación de Nueva York sencillamente espectacular, con
un impresionante detalle de los diseños a nivel de un hiperrealismo técnico
nunca visto, permitiendo expresividad y mucho dinamismo. Docter experimenta con
soluciones fantásticas, logrando que la película mantenga un gran nivel de estímulo
visual que aporta un nuevo concepto narrativo.
Y en el elemento sonoro, Pixar se gradúa
de grande al combinar los eximios talentos de Jon Batiste, colaborador de
Prince, Stevie Wonder y Lenny Kravitz, con el de Trent Reznor y Atticus
Ross, quienes nos regalan una de sus mejores composiciones con sensacionales temas
oníricos, musicalizando las escenas más
emocionantes de la película enlazando una serie de canciones impactantes; es de
lo mejor que han hecho para el cine.
“Soul” es una muestra de madurez fílmica,
una propuesta plástica única, un goce sensorial nunca visto; lo anterior, sumado
al increíble uso del jazz y el diseño de
los personajes, generan la sensación de un cambio de timón en estas películas,
de amplitud de giro dramático hacia temas más complejos, lo cual puede marcar un antes y un después en estas
piezas de cine cada vez más sofisticadas. Pixar ha elaborado un estilo de cine que
iba dirigido a los niños, pero que ya que se ha hecho imprescindible para el público
adulto.
Las
protagonistas se embarcan en la tarea de encontrar puntos en común entre ellas,
y a raíz de un incidente que afecta a Aimee, todas sus compañeras solidarizan y
recuerdan algún trauma relacionado a temas de género. Es la actualidad, es la
ejemplificación de la hermandad que produce, incluso entre mujeres diferentes, algún tema relacionado al abuso.
23.Ramy:
Episodio “They”
Guion: Maytha Alhassen, Ryan Welch y Ramy Youssef
Dirección:
Cherien Dabis
Odio a las
diferencias y el temor a ser extranjero en el Estados Unidos de hoy. “Estoy
aquí para quedarme, perra”, debe ser una de las frases seriéfilas del año.
22.The
Umbrella Academy: episodio "743"
Guion: Bronwyn
Garrity & Robert Askins
Dirección: Amanda
Marsalis
Se cerraron
las tramas secundarias dejándonos preparados para el gran final. Vimos varias revelaciones y sacrificios importantes,
el apocalipsis se evita, Hargreeves revela su verdadera naturaleza y los
policías van de viaje en el tiempo. Ver a los hermanos juntos es un punto muy a
favor, junto a la extraordinaria narrativa que logra.
21.BoJack
Horseman: Episodio “Nice While It Lasted”
Guion: Raphael Bob-Waksberg
Dirección:
Aaron Long
La serie
empezó como una comedia, pero acabó siendo algo más. La despedida solo da lugar
a los verdaderos protagonistas para un cierre agridulce, con alta emocionalidad, como lo fue el último lote de
capítulos, algo distantes del planteamiento inicial y abocados a experimentar con
el espectador. La escena final se refiere a lo que podría haber sido esa
historia en otro mundo, porque la vida es complicada y siempre puedes
arruinarlo, pero siempre puedes mejorarlo. Pocos programas lo entendieron tan bien.
Observamos
con profundidad la complejidad del
personaje de Comer y conseguimos despegar las capas de Villanelle, para
entender cómo se transformó en la mujer que es hoy. En este capítulo confronta sus sentimientos, claramente
conmocionada, al borde de las lágrimas, buscando encajar en esa familia. Toda
esta experiencia puede cambiar su futuro.
19.The
Good Place: episodio “Whenever You’re Ready”
Guion: Michael Schur
Dirección:
Michael Schur
El cierre
deja una sensación de satisfacción. Michael Schur despidió esta comedia por la
puerta grande, concluyendo de manera impecable cada una de las historias y con la
certeza de que todo va a estar bien. El final de la serie trató sobre lo que
sucedió después de que realmente vivieras en el paraíso y hubieras hecho todo
lo que querías, haciendo las paces y logrando relaciones prósperas. Ese fue el
proceso de dejarse llevar y convertirse en una “ola que regresa al océano”.
18.The Boys:
episodio "What I Know"
Guion: Rebecca
Sonnenshine
Dirección: Alex
Graves
Si esto
hubiera sido lo último del programa, habría sido suficiente para mantener a
raya cualquier angustia. Los escritores de televisión deberían estudiar el
guion de este capítulo porque así se hace un final de temporada: resolviendo
la gran incógnita del primer episodio,
cerrando varios arcos de personaje, y en otros, para abrir nuevas posibilidades
para una serie que va a evolucionar.
17.I May
Destroy You: episodio “Social Media Is a Great Way to Connect”
Guion: Michaela Coel
Dirección:
Michaela Coel y Sam Miller
Sin duda, una
de las ficciones autorales más importantes del año. En este episodio vemos la
relación enfermiza de Arabella con las redes sociales, tras convertirse en una
suerte de referente para los sobrevivientes de la violencia machista. Pero toca
fondo y toma conciencia de cómo la cultura del escrache, el doxing y las “cancelaciones”
se han convertido en un arma de doble filo.
16.What We
Do In The Shadows: episodio “On the Run”
Guion: Stefani
Robinson
Dirección: Yana Gorskaya
Uno de los episodios
de televisión más divertidos del año, es una sacudida de diversión muy necesaria. La presencia de Mark Hamill
le agregó carácter, convirtiendo todo en una gran broma. Y la actuación de
Berry lo deja en un canon de comedia excéntrica, increíblemente inteligente, con
todos los elementos de una película de
terror y, sin embargo, muy mundana.
15.Lovecraft
Country: episodio “Sundown”
Guion: Misha
Green
Dirección: Yann
Demange
Fue el
programa más ambicioso de 2020. Jugó con elementos del terror y ciencia ficción
mientras mezclaba lecciones de historia que comparaban el racismo de los años ’50,
con los disturbios civiles de hoy en
Estados Unidos. Este debut fue uno de los más macizos de una serie durante el año, una
declaración que establece personajes y resplandece a través de los puntos de la
trama. Lovecraft creó sus historias para que otros autores las expandieran y
usaran los conceptos de terror cósmico que lo caracterizaron, y este punto de
partida nos adentró en un viaje alucinante.
14.Devs: episodio:
01
Guion: Alex Garland
Dirección:
Alex Garland
Otro de los
pilotos del año. Ciencia ficción, filosofía, física cuántica, una historia de
amor, las empresas y un supuesto crimen. A lo largo del episodio todo esto se junta
en gran equilibrio, y disparan el
universo de la serie hacia lo impredecible.
13.The
Crown: episodio “The Hereditary Principle”
Guion: Peter Morgan
Dirección:
Jessica Hobbs
La familia
real esconde un secreto dramático y Helena Bonham Carter realiza un trabajo
admirable abordándolo; acá profundiza en la depresión de su personaje y expresa
emociones que traspasan la pantalla.
La lucha
por frenar la enmienda por la igualdad de derechos de la mujer tuvo su clímax
en este episodio, donde ambos grupos de mujeres se enfrentan. Una gran
construcción narrativa que comienza con un viaje en auto y atraviesa hoteles
repletos, entrevistas incómodas, drogas con desconocidos, y un viaje interior
que termina cambiando por completo al personaje de Sarah Paulson.
11.The Good
Fight: episodio “The Gang Deals with Alternate Reality”
Guion: Robert
King and Michelle King
Dirección: Brooke Kennedy
Magistral.
Este capítulo fue una recreación bizarra
del piloto de la serie, donde todo ocurre en un mundo donde Hillary Clinton ganaba
las elecciones en 2016. En una hora alucinante, el programa explora lo que
podría haber sido y las consecuencias no deseadas de la victoria de la ex
candidata del Partido Demócrata. “The Good Fight” continúa siendo una terapia
de grupo.
10.Devs: episodio
8
Guion: Alex
Garland
Dirección:
Alex Garland
Este final
articula hábilmente el determinismo del programa, y deja abierta la pregunta de
cuánto de nuestro destino reside en nuestras propias manos. También tiene
un aura bíblica, con imágenes sorprendentes, alusiones a Cristo e incluso algo
que se asemeja a la vida después de la muerte.
9.I May
Destroy You: episodio "Ego Death"
Guion: Micaela
Coel
Dirección:
Micaela Coel y Sam Miller
El clímax
llega cuando Bella se da cuenta de que su trauma no la dejaría, a menos que ella
lo hiciera irse. El final termina con un jardín en crecimiento, la lectura
de un libro y una inhalación de aire. Un compromiso con la honestidad.
8.The
Mandalorian: episodio "El Mariscal"
Guion: Jon
Favreau
Dirección: Jon Favreau
Minutos que mostraron a la serie en su máxima expresión:
vinculación con la tradición “Star Wars” (la armadura de Boba Fett), usando una
combinación de efectos y CGI (el dragón de arena), inclusión (los Tusken usan
un lenguaje de señas que no se tradujo en los subtítulos), referencias a la
cultura pop (Olyphant ha interpretado a un mariscal en otras series) y, por
supuesto, el fuerte vínculo entre Mando y Grogu.
7.Euphoria:
episodio: “Trouble Don’t Last Always”
Guion: Sam Levinson
Dirección:
Sam Levinson
Íntimo y
honesto ejercicio en el que abandona su histrionismo característico, para trasladarnos a uno de los capítulos más terrenales.
Un episodio difícil y poco esperanzador,
una mirada hacia el oscuro interior de estos personajes marcados por las
adicciones.
6.Gambito
de Dama: episodio "Endgame"
Guion: Scott
Frank
Dirección: Scott Frank
El
resultado nunca está en duda, pero el viaje es sumamente gratificante. Hay
emociones por montones, desde Beth ganando la admiración de su ídolo, hasta
todos sus amigos saltando al teléfono ante su última jugada. Ahora, en el
top del mundo, debe encontrar nuevos rivales, partiendo con los rusos que
disfrutan de un juego en plena calle. Si ya lo ganó todo ¿se acaba el desafío?,
lo único que sabe Beth es que quiere seguir jugando.
5.Better
Call Saul: episodio “Wexler vs. Goodman”
Guion: Thomas Schnauz
Dirección:
Michael Morris
En este
ejercicio brillante de escritura de guion, quedó plasmado que el camino
iniciado por Jimmy no tiene retorno; además, nos lleva por distintos estados de
ánimo, pues pasamos de las risas por los videos con falsas acusaciones a Mesa
Verde, hasta las lágrimas con el verdadero Wexler vs Goodman. La discusión en
casa y, finalmente, una propuesta de matrimonio nos dejaron atónitos, buscando
respuestas en los créditos. Aplausos para Rhea Seehorn, quien una vez más estuvo
soberbia.
4.Dark:
episodio "Vida y Muerte"
Guion: Jantje
Friese
Dirección: Baran
bo Odar
La tercera
temporada fue un deleite de episodios alucinantes , pues había que cerrar todas
las historias y ciclos. Pero uno que destacó fue "Vida y Muerte",
porque sacó a los personajes centrales de la narrativa y nos sorprendió con dos
actos de brutalidad: La violencia entre Katharina y su madre, y la joven Elizabeth,
que evolucionó hasta convertirse en una dura guerrera del futuro.
3.The Mandalorian:
episodio "El Jedi"
Un
verdadero regalo para todos los que se preguntaban si la historia de Din y Baby
Yoda continuaría sin vincular su aventura con algo de la mitología “Star
Wars” . Esta entrega arrojó una información tras otra y cambió el
juego para los espectadores. Influencias occidentales y samuráis sostienen visualmente
el episodio, el cual fue un paso adelante hacia una versión muy diferente de
Grogu y que, incluso, es posible que no nos guste en quién se convertirá.
2.Better
Call Saul: episodio "Bagman"
Guion: Gordon
Smith
Dirección: Vince Gilligan
En una
temporada llena de momentos memorables, este episodio se lleva el podio. Vince
Gilligan sacó del sombrero tiroteos de alto octanaje, tensos enfrentamientos
cara a cara y su inclinación por la comedia negra. Un giro desértico, del tipo “Pine
Barrens” de “Los Soprano” , donde “Bagman” se torna de gran
trascendencia, por lograr introspección
y explosión. Aquí es cuando las historias separadas de este show
comenzaron a colapsar y se siente que el final está cerca.
1.Perry
Mason: episodio 8
Guion: Rolin
Jones, Ron Fitzgerald & Kevin Hynes
Dirección: Tim
Van Patten
HBO estableció
una trama en la que el experimentado investigador también llegaría a ser abogado. A muchos preocupó que este Perry
Mason repitiera los “momentos” melodramáticos que hicieron
famoso a la saga de los ' 50. Eso
estaba bien en ese entonces, cuando la televisión se basaba en dramas
desechables, pero las audiencias de hoy exigen más. Y este episodio lo refrenda
con momentos bien construidos, profundos y de redención, como cuando Perry
obligaría magistralmente al detective asesino a admitir los hechos, o cuando
Hamilton Burger se pone de pie obligándolo a salir de su plan engañoso. La dirección fantástica de Tim Van Patten y la producción
de primer nivel, cierran la historia como
una gran orquesta en su noche de clausura. Ahora sabemos que Perry se adentrará
en un nuevo terreno, y con el enfoque maduro de la narración, nos ayudará a
distinguir la nueva serie de las pasadas. Eso y contar con Matthew Rhys , hace
que valga la pena ver cada episodio. Y qué decir de la gran Juliet Rylance,
la que se está preparando para robarse todas las escenas la próxima
temporada. ¿Della Street en la Facultad de derecho? Vamos con eso!.
La naturaleza de este blog es hacer listas de
fin de año, lo que es muy difícil considerando lo explosivo de la oferta y que
ya no todo está en Netflix. Con un año atípico, donde la tragedia del cine
logró un auge de la televisión y el streaming, le sacamos brillo a la libreta
que, durante todo el año, anotó nuestras (in) certezas sobre la gran cantidad
de propuestas que consumieron nuestro tiempo. Con esa información haremos un
balance del querido, esclavizante, pero imprescindible mundo de las series en
2020.
21.“The Plot Against America”
A la cabeza están David Simon y Ed Burns y
la componen seis buenísimos episodios protagonizados por Morgan Spector, Zoe
Kazan, Winona Ryder y John Turturro. Una
notable producción contando una ucronía familiar increíblemente sólida, a la
vez que consciente de lo difícil que es, en un momento de cambios, tener una
perspectiva panorámica de los hechos.
20.“Tales From The Loop”
La nostalgia, lo vintage, está a la orden
del día, y por eso la serie funciona, porque conecta con aspectos de nuestra
infancia. La preocupación por el paso del tiempo puede ser aterradora, por lo
cual, el aura de esta serie es muy “Black Mirror” pero despojada de ese pesimismo
sobre la tecnología, y también tiene algo de “The Leftovers”, por la cantidad
de temas que hace reflexionar. Muy interesante.
19.“We Are Who We Are”
Luca Guadagnino filma increíble. Y aquí nos
lleva de regreso a Italia con este drama adolescente sobre el amor, la búsqueda
de la identidad propia y el camino a la adultez, mostrando lo que rodea a las
etiquetas en torno a la orientación sexual. Su gran riqueza de contenido se
afirma en un gran elenco y la puesta en escena de Guadagnino, tan chispeante como pausada.
18. “Sex Education”
Tras una primera temporada notable, se apreció
una evolución dentro de la propia narrativa, donde cada personaje creció en su
escritura, interpretación y profundidad. Es una de las mejores series de adolescentes
en la actualidad y presenta una forma única de tocar temas tan importantes, como
la sexualidad y la salud mental.
17.“Giri/Haji”
Familias que son un lío, expiaciones,
redenciones del pasado, del dolor, de la soledad. Es un thriller policial
archi visto, pero que está bien hilvanado en una fusión londo-japonesa y que deja
un agradable sabor, después de conocer la ruta que recorren sus 5 protagonistas.
16.“Devs”
Alex Garland en su forma más accesible, pese a
que esta propuesta tiene rasgos definitorios de su obra: su obsesión con el
transhumanismo y la tecnología aplicada a conocernos a nosotros mismos. Esta
serie es una atrapante mezcla de filosofía y ciencia ficción, mientras reflexiona
sobre cómo se cuentan las cosas en televisión.
15.“The Crown”
Top 5 absoluta en cada ranking, pero este 2020 baja de la cima porque, a pesar de desarrollarse en una época más actual, se
tornó más lineal y poco sorpresiva. Si el año pasado fue la temporada del Príncipe
Carlos, esta temporada fue la de las mujeres: Princesa Diana y Margaret Thatcher
y cómo las dos tenían una lucha de poder con la monarca. Tiene un tono más
reflexivo que las anteriores, sin embargo, sigue siendo de lo mejor que hay
para degustar.
14.“Lovecraft Country”
De las
mejores series de terror y ciencia ficción del año, a pesar de no ser una serie
sobre Lovecraft, sino una inspirada en un libro y que juega con el nombre y
creaciones del escritor. Sus libros existen en la ficción que propone este
viaje lleno de racismo, monstruos y universos paralelos, y todo con un
increíble vestuario de los años ’50.
13.“Westworld”
Una de las series estrella de HBO y que
trasladó la acción al mundo abierto, para contar cómo los androides, ahora
conscientes de su verdadera naturaleza, tratan de tomar el control. Dejó de ser
un western de ciencia ficción para convertirse en un thriller futurista, en la
línea de “Blade Runner”. La principal pregunta que planteó es si la amenaza de
una revolución de las máquinas es importante, en un mundo donde se han
desdibujado las fronteras entre los humanos implantados y las máquinas con
conciencia artificial. Es la falta de certezas sobre quién es quién.
12.“The Last Dance”
Gran visionado sobre Michael Jordan y la
mejor generación de los Chicago Bulls. Es emocionante en cada capítulo, en cada
entrada en las distintas épocas de Jordan y el resto de estrellas. Muy bien
editado, en forma de thriller, genera tensión en el espectador que mira
cada partido como si fuera el último. El material de archivo es una locura, son
imágenes que perpetúan una era de oro, lo cual es refrendado con entrevistas a
los héroes de aquellos días.
11.“I May Destroy You”
Serie dura pero necesaria. Originada en su
propia experiencia, Micaela Coel escribe, crea y protagoniza una obra sobre el
leve recuerdo de lo que ocurrió una noche. A raíz de esta experiencia nos
encontramos con una magnífica y concienzuda exploración sobre la sexualidad y
el consentimiento. Es una serie de temática importante porque pone sobre la
mesa el tema de la cultura de la violación y el abuso sexual.
10.“Mrs. America”
Una crónica de la lucha por la aprobación de
la ERA en el Estados Unidos de los ’70. Con un inmenso reparto y una dirección
de arte y fotografía que refuerzan el mensaje, vamos conociendo dos luchas
de mujeres: una por conseguir una carrera política y otra, por clavar la
bandera de los derechos de la mujer. Puede parecer que el tema es el feminismo,
pero no se queda solo en la ERA, sino que aparece el juego político por detrás
de la lucha. Pero hay que decir que Schlafy no sería conocida sin la ERA y
que el grupo feminista merecía mayor tiempo en pantalla y mayor desarrollo,
pues el guion se dedica demasiado a defender a su protagonista.
9.“Gambito de Dama”
La serie más vista en la historia de Netflix,
es protagonizada por una atrapante Anya Taylor-Joy, quien puso de moda al
ajedrez. Ella carga con todo el peso del guion, en una historia de tremendo buen gusto. Trata de manera adecuada el
problema de la adicción, moviéndose en una recreación de época absolutamente
exquisita. Por otro lado, está excelentemente narrada y esquiva los
estereotipos de los niños prodigio, proporcionando un ritmo que no se toma ni un
respiro.
8.The
Mandalorian”
Aclamada por los fans del universo “Star Wars”, la segunda temporada de la
serie protagonizada por Pedro Pascal, por fin nos contó detalles sobre Baby
Yoda, su pasado y su posible conexión con los villanos de la saga. Mando y Grogu
siguieron su odisea espacial, mientras recorren un universo cada vez más
conectado con la franquicia madre. Podríamos decir que fue el mejor western del
año y lleva la filosofía al límite, al convertir en éxito una serie
protagonizada por un enmascarado y un muñeco sin líneas de diálogo. Sin
embargo, estos personajes tienen sustancia y los directores de cada episodio,
dieron en el clavo con los puntos de vista de lo que debe tener un verdadero
producto “Star Wars”.
7.“El Colapso”
Innovadora. Una serie antológica de ocho
episodios filmados en plano secuencia que aborda el cómo sería el colapso
de nuestra civilización, y con esa premisa, los directores prevén un
conjunto de situaciones que podrían suceder en diferentes lugares y distintas
clases sociales. El reparto ofrece interpretaciones correctas ante
un rodaje agotador, pero lo que más queda son las reflexiones incómodas,
aunque necesarias, que parecen golpes al mentón debido a las
circunstancias que se ven en pantalla. A nivel técnico es magistral.
6. “I Know This Much Is True”
Son 6 horas difíciles, de hecho, nadie podría
verla en modo maratón sin quedar desarmado. En ese aspecto, Derek Cianfrance no
afinó completamente el guion, pero podemos echarle la culpa al confinamiento, a
los miles de muertos en el mundo, al cambio rotundo de nuestras vidas el que, a
muchos espectadores, no les va a permitir apreciar completamente el desarrollo
de la historia. “I Know This Much Is True” está bien dirigida y esplendorosamente
bien actuada.
5 “My
Brilliant Friend”
Podría parecer solo la historia de una amistad,
pero es mucho más que eso. Los espectadores somos como un alma desvariada que
acompaña a estos personajes, llenándonos con esos sentimientos que emanan de
sus excelentes caracterizaciones. Las guionistas Elena Ferranta, Laura
Paolucci, y Francesco Piccolo junto al creador Saverio Costanzo, hacen un
bellísimo trabajo mostrando diálogos coherentes, profundos y simples, como si fueran
las voces sabias de nuestros abuelos. La serie es un producto de calidad, que
le hace total justicia a la icónica novela en la que está basada, gracias a su
increíble fotografía, música y actuaciones intensas y llenas de humanidad de sus
dos protagonistas y en las distintas etapas de sus vidas.
4.“Better Call Saul”
Brillante. Ese es el concepto con el que
nos hemos quedado tras el visionado de la temporada 5. Cada vez más cerca del
tiempo de “Breaking Bad”, esta sesión se dio el lujo de deslumbrar en su
lenguaje visual, giros dramáticos y crecimiento de sus personajes, todo en una armonía
tan bella que ya acumula puntos por sobre su serie madre. Tiene al menos, 3
episodios sublimes, por sobre la media, y a una pareja que pareciera estar a
punto de enfrentar complejísimas decisiones.
3.“Unorthodox”
Intensa, emocional, y que logra jugar con
los ingredientes de la historia real en la que se basa. Es una historia
singular que nos habla del derecho de tener voz propia. El drama es cruzado por
la religión, la fe, y por la actuación extraordinaria de Shira Haas, al
captar con precisión la dualidad de su personaje (fragilidad y fortaleza). Anna
Winger (“Deutschland '83”) tomó las memorias de Deborah Feldman y las
llenó de espíritu, superación personal y maduración.
2.“Dark”
Con un guion complejo, Netflix corrió el riesgo con la serie alemana que descolló por presentar un puzzle perfectamente hilvanado y contado en pocos episodios. Algunos piensan que escoger ser tan enredado es, a la vez, ser poco original, pero hay que reconocer que toda la historia estuvo bien llevada gracias a un equipo de guionistas que se la jugó por mezclar elementos de la física con la filosofía, junto a un casting escogido al dedillo; todo esto, logró una coherencia tan notable para un final que aclara que el sacrificio por los otros siempre será la solución al acertijo de la vida. Distintos tiempos, distintos mundos. Luz y oscuridad. Shakespeare y Einstein y, en el centro de todo, una trágica historia de amor de dimensiones épicas.
1.“Perry Mason”
HBO toma al mítico abogado de los años ‘50
y lo muestra más joven, desaliñado y atormentado. Esta caracterización despoja a
Perry Mason de cualquier excelencia y hace el parangón con los antihéroes
de hoy, como podría ser un Tony Soprano, Don Draper o Walter White.
Encarnado por un magnífico Matthew Rhys, la serie se desarrolla en
una escenografía en total tributo al cine negro, manejando sus elementos
sustantivos con elegancia, sobre todo las secuencias nocturnas, los colores
tenues y ese retrato de los bajos fondos de Los Ángeles. Juliet Rylance está
apoteósica como Della Street, personaje que salta del rol secundario que
siempre tuvo en la serie original, para transformarse en la mente maestra en la
sombra. Lo que define a este nuevo Perry Mason es la turbulencia que arrastra
en su interior, algo común en las ficciones de HBO a partir de “True Detective”,
cuyo creador fue el primero al que se le encargó este proyecto y, en varios
momentos del relato se perciben sus huellas. Seis décadas después, los hombros erguidos de
Raymond Burr se comprimen en el perfil de Matthew Rhys para desarrollar
una serie oscura, sórdida y bella en lo estético, con mucho aire
melancólico gracias a la partitura de Terence Blanchard. Con estos
elementos, se aleja del Mason de CBS, en alianza con Timothy Van
Patten, un favorito de HBO y colaborador en “Boardwalk Empire”, “Los Soprano”
y “Game of Thrones”. Su firma es una pista más de que estamos
ante una de las grandes apuestas del canal, y así lo ratificó la audiencia de 8
millones de espectadores que tuvo su capítulo estreno.
Luego de una primera temporada que levantó
nuestros espíritus, la temporada 2 de “The Mandalorian” continuó la
línea y pisó igual de fuerte, dispuesta a situarse como uno de los mejores
productos derivados del universo “Star Wars”. La tarea de Mando por encontrar
al clan guerrero más reservado de la galaxia ha sido difícil, tanto así, que lo
llevó a terrenos desérticos y a otros
llenos de niebla, mientras hacía incómodas alianzas y encontraba personajes de
total referencia al universo.
No se necesita ser un completo conocedor del universo cinematográfico de Star Wars para disfrutar The Mandalorian, la propuesta más concisa que ha
presentado la plataforma Disney+, y que gana adeptos por doquier. Sin miedos ni
complejos, se plantea como una serie espacial que se desarrolla en un tiempo lejano al creado por George Lucas, pero que su
concepción la presenta como una historia
independiente que conecta con algunos acontecimientos expuestos en la historia
principal. “The Mandalorian” ha sabido posicionarse gracias elementos bien
conjugados, como contar, de manera contundente y rápida, las aventuras de este caza
recompensas con una misión compleja y, por otro lado, el que sus
co-creadores Jon Favreau y Dave Filoni hayan dado un giro al
western, lo que produjo una sensación de serie áspera, pero fresca y
reconociblemente Star Wars.
Pedro Pascal ha sido el estoico hombre de
honor que carga el casco, mientras su camino fue recorrido haciendo guiños a la Fuerza y estableciendo esta historia
tipo padre-hijo, con un ser inventado y que se llevó todos los flashes: Baby
Yoda. Así, esta segunda temporada era esperada para conocer cómo nos iban a seguir contando este viaje, para lo cual la producción
de Luscasfilm estableció aciertos interesantes en la rotación de directores: la mirada de Dave Filoni, Jon
Favreau, Peyton Reed, Rick Famuyiwa (perfecto para cualquier cosa “Star
Wars”), Robert Rodríguez (dirigiendo el episodio final) y hasta el actor Carl Weathers (sí, Apollo Creed) que
interpreta al ex magistrado Greef Karga. Cada uno jugó con los mismos elementos,
basándose en ir entrando en terrenos añorados por los fans del universo y adjuntado
a cada escena, un trabajo escenográfico y argumental de calidad.
Los guiños al universo expandido fueron de alta valoración en esta temporada, resaltando, además, los regresos de algunos queridos personajes. En
ese sentido, Ahsoka Tano ya no es la adolescente de “The Clon War”, sino una
jedi entrenada que nos deleitó con revelaciones muy interesantes sobre la
trama principal. También supimos que baby Yoda tenía nombre y que fue rescatado del templo jedi tras el golpe de
Palpatine. Esto, por supuesto, nos lleva a preguntarnos muchas cosas y las
especulaciones están a la orden del día. ¿Cómo nadie se fijó en un niño tan
parecido al maestro Yoda?, ¿Cómo consiguió escapar de Darth Vader?. Otra
aparición que nos tenía preparada la serie, fue la del gran Almirante Thrawn,
un nombre que recordarán los fanáticos más antiguos de “Star Wars”. O el
de Boba Fett, con ese genial diseño de armadura y cómo lo aprovechó la producción haciéndole luchar al
lado de los buenos. Otros personajes se agregaron con total acierto, como el
mariscal, el cual interpreta Timothy Olyphant de forma ganadora; Moff
Gideon no se quedó atrás y desplegó tantos Stormtroopers como Dark Troopers fueran
necesarios para capturar a Grogu, sin contar la dolorosa destrucción del Razor Crest.
Muchas escenas en exterior, mucho espacio y tensión
propia del western más cuidado. La foto, el trabajo de las criaturas
y la dirección de los episodios rayó a muy buen nivel. Disney y Lucasfilm están
invirtiendo muchos recursos en este show y así es como nos han presentado una producción elaborada, con aventuras convincentes e incorporando elementos casi
medievales: caballeros con armadura, un temible dragón, la parábola bíblica, Mando en el vientre de la
ballena, y el elemento occidental de "vaqueros"
e "indios" que se unen contra una amenaza común. Ese giro es muy
de “Star Wars”, pues ahí se enfatiza la unión de especies al servicio de
un bien mayor.
“The Mandalorian” está demostrando ser capaz
de expandir el universo con más respeto y mejores aciertos que las
secuelas que hemos visto en el cine o la TV. Hasta es capaz de
incluir a las denostadas precuelas en su argumento y aún así, despertar interés
cada semana, generar debates y análisis sobre el tratamiento de esta historia
que ya logró que Disney anunciara dos spin-off gracias al hombre del casco que
(no sabemos!) ha desarrollado sentimientos ante un Grogu cautivo y que, ahora, será el centro de la acción de la tercera temporada. Lo que sí sabemos es
que se vienen más episodios con batallas muy bien coreografiadas, con poderosa
música de Ludwig Goransson y fantásticos dibujos post créditos, elementos que podrían transformar a “The Mandalorian” en
un nuevo clásico de esta “new era Star Wars”,
con tintes de western y que vale la pena
seguir explorando.
Sacando a relucir un guion que
llevaba veinte años guardado, David Fincher regresa con una
propuesta clásica.“Mank” hace mención al proceso de
elaboración del guion de una de las películas más valoradas
de la historia (“Ciudadano Kane”), pero en vez de centrarse en la
conflictiva relación con Orson Welles, Fincher expande el alcance
hacia un telón de fondo muy interesante pero que, a ratos, deja la
sensación de querer abarcar demasiado.
David Fincher es uno de los genios
cinematográficos de las últimas 3 décadas. Por eso mismo, Netflix
lo reclutó, otra vez, aprovechando la excelente experiencia de
“Mindhunter”. Por ahora, el norteamericano pone su prestigio al
servicio de “Mank”, película que recoge la historia de Herman
Mankiewicz, creador del guion original de “Ciudadano Kane” y
cuyo proceso se muestra acompañado de adicciones y los conflictos
políticos de la época que tocaban el desarrollo de la industria del
cine, los que son el corolario perfecto para que explotara su
irreverente personalidad.
“Mank” va a ser amada y odiada,
porque hay muchos personajes de la historia del Hollywood clásico
que podrían alejar al público masivo, y porque se centra en el
entramado político de esos años (en la figura de William Hearst), el
cual sirve para desatar al Mankiewicz que quiere que sus historias
hagan reflexionar al público. Aquí, el guion del padre de Fincher
nos sorprende, porque estábamos esperando la historia de las
tensiones entre Welles y Mankiewicz, sin embargo, se expande a una
fotografía del momento social en plena gran depresión, con una
industria que descubría el cine sonoro y que estaba en cambios de
paradigma. La película se estructura con maravillosos flashbacks
que tratan de hacer un paralelismo a “Kane”, los cuales son
dotados de energía en secuencias que muestran quién era quién en
este mundo; excelente es la escena en la que Louis B. Mayer le pide a
sus trabajadores que hagan un sacrificio, reduciendo sus salarios.
Con un ritmo veloz para capturar esos
“locos años”, donde la música de Trent Reznor y Atticus Ross es
clave, y a la vez, con una segunda línea de tiempo actual, más
gris y pausada, es en esta última donde se aprecia la arista de la
relación con Orson Welles y donde, si se quiere, Fincher deja
espacios para desmitificar a este último como figura virtuosa.
Actuaciones a gran altura y
visualidad cautivadora
La postura es la de un autor que justo
consigue la inspiración cuando pareciera que está al final de su
vida creativa, inmerso en la depresión. Sin embargo, Oldman
equilibra perfectamente esta dualidad entre una persona ética,
que busca que el espectador se emocione y reflexione, pero que a al
mismo tiempo, sucumbe ante la podredumbre industrial, dejándose
llevar por esas debilidades que lo llevan a su faceta más cínica.
El relato lo pone en prácticamente todas las escenas, con mujeres
que son soporte para la historia y que encajan en cada tiempo: su
esposa (Tuppence Middleton), su cuidadora (Lily Collins), y los
mejores diálogos con Amanda Seyfried, cuya química es espectacular;
la personificación de Marion Davies cautiva, muestra el lado más
inocente de una actriz que quedó atrapada en una industria de
hombres y que sirve de inspiración para el personaje de Susan
Alexander. Por otro lado, el protagonismo visual de “Mank” tiene
todo un sello. Desde los créditos ya introduce una declaración de
intenciones, adornada con más elegancia entre los paralelismos con
el cine de antaño; la composición, la edición que imita las
transiciones de las películas de ayer, fundiéndose a negro en cada
toma, se complementan con una vibrante fotografía de Erik
Messerschmidt, con tiros de cámara brillantes, apostando con
difuminados, con luces y sombras, tal cual lo hizo el director de
foto de “Ciudadano Kane”. No restemos ese mérito, si bien a
muchos les podría parecer exagerado e innecesario, es un detalle que
eleva a “Mank” como uno de los mejores estrenos del año.
Podría ser que
la relevancia que otorga el guion al arco político, en lugar de
centrarse en los demonios que acosaban al guionista, no sean del
gusto de la mayoría, pero más allá de esa apreciación, “Mank”
está a muy buen nivel y ojalá pueda ser disfrutada en la gran
pantalla, tal cual “Roma” y “El Irlandés”, donde sus
directores usaron Netflix como estrategia, pero cuyo resultado final
es un homenaje al cine de las primeras épocas. Y en el caso de este
film, se erige como reconocimiento a quien imaginó “Ciudadano
Kane”, película que siempre aparece en el top 3 de las mejores de
la historia y cuyo creador había quedado a la sombra de Welles. No
en vano, el film termina con ambos refiriéndose al otro, pero con
Mank sujetando el Oscar.