martes, 17 de junio de 2014

FINAL DE TEMPORADA DE GOT: UNA TEMPORADA DE TRANSICIÓN

Luego de haber visto el episodio final de la cuarta temporada (titulado The Children), puedo concluir que este ciclo fue de “transición” dentro de la vida de la joven historia de HBO, pero que se convirtió rápidamente en la serie más vista de la señal y con los años, seguramente, se graduará de “culto”.
Pensando sobre el final, nos preguntábamos si alguna muerte de otro personaje clave iba a ocurrir. En lo personal, ese punto me parecía lógico pues esta temporada marcará una inflexión dentro de la serie, acá se gira a la izquierda o derecha y se toma un nuevo camino, en el que George Martin y los directores ya están trabajando hace meses.
Tras una exitosa sesión llena de intrigas, batallas, sexo y muertes, el programa se despidió de su audiencia con un no menos misterioso final.

Para mí, los dueños de la temporada fueron Twynn Lannister y su hijo Tyrion. A diferentes matices le dieron fuerza, misterio, peligro y escenas memorables (como la de Tyrion en el juicio y su tan comentado diálogo) a la historia, y el final por supuesto que tenía que ser de ellos….dramático, furioso y jocoso (no es común que asesinen al padre justo en el dia del Padre).
Pero también nos quedó clara la importancia de Jon Snow (personaje central), que cambia de parecer a su conveniencia y que le ha servido de mucho ser hijo de Stark. Daenarys también fue protagonista aunque aún no se define su postura más allá de una impartidora de justicia. Cersei y Jaime siguen en su juego y prometen más, y Arya no pudo vengarse de ningún Lannister y se demoró 10 episodios en ubicar cuál será su propio camino.

Estos personajes son fijos y centrales en lo que sigue. Sus historias se entrecruzan con las de otros  que se enfrentarán a inesperadas revelaciones, descubrimientos e incluso la muerte. Mientras tanto, HBO ya liberó en su web que el 5 de abril de 2015 comenzará la quinta temporada y que las grabaciones parten ahora en julio, por lo que ya habría varios capítulos escritos y los actores intuyen para donde van en este nuevo ciclo.
Los nuevos episodios ya son, hace rato, la prioridad de David Benioff y D.B. Weiss. El equipo ya se ha puesto manos a la obra con el casting de los nuevos personajes, entre los que se incluyen numerosas personalidades de Dorne.

En resumen, fue una buena temporada, levemente inferior a la anterior, pero que siguió la senda de mostrar hermosos y colosos paisajes, personajes más dañados en su odio y muertes sorpresivas como factor de cambio y como factor de conversación en los blogs de cine y espectáculos (también parte del marketing). Lo mejor de Game of Thrones es que parece una serie llena de magia, sin haber ningún mago ni una postproducción 100% fantástica. lo humano siguer siendo lo que mueve la serie.


¿Y qué esperar de lo que vendrá en 2015? Las conclusiones que podemos sacar es que el cuarto y quinto libro de George Martin, “Festín de Cuervos” y “Danza de Deragones”, comparten el mismo espacio de tiempo por lo que los temas que allí aparecen podrían ser la base de lo que vendrá….sin embargo, somos varios los que pensamos que la serie tomó vuelo propio y cada vez se alejará más de los textos. 



lunes, 9 de junio de 2014

LA VIE DE ADELE: UNA MIRADA EXTREMA A LA INTIMIDAD DEL AMOR

La ganadora de Cannes 2013 ha llegado a Chile, aunque los cinéfilos ya la habíamos visto por otras vías. Pero comprobamos que obras de esta magnitud hay que verlas en la gran pantalla porque aunque está basada en una historia escrita, La Vie de Adele no es teoría literaria, es la narración de una sensación de vida.
La película se basa en un método, que es la observación. Y podríamos decir que Abdellatif Kechiche es un gran observador. Su puesta en escena decide fijar el primerísimo primer plano como carta de presentación para Adele……durante la primera hora de película la vemos bostezando, escuchamos el ruido que hace cuando mastica la pasta, nos deja claro que tiene una fijación con su pelo, vemos la saliva que le sale de la boca cuando duerme etc, pero mientras, en paralelo, la película avanza en meses, y vamos descubriendo como pasan 3, 4 años de la vida de esta adolescente. El director nos coloca tan cerca de la chica que la imagen transmite al espectador las mismas sensaciones que Adèle procesa en su interior, siempre al medio entre la mujer trágica y la independiente.
El movimiento, lo físico, es lo que mueve este film. Y eso ayuda a que Kechiche se desprenda del verso, de hacer escenas para justificar lo que mostró antes o en explicar la casualidad….nada de eso, aquí hay diálogos mínimos, justos, pero necesarios y potentes.
En un momento me sentí cómo leyendo el diario de vida de una joven que se va descubriendo en múltiples niveles. Y esa sensación no es cómoda para todo el mundo. La historia puede llegar a ser muy grande para algunos, pues siempre terminamos recordando algo que vivimos, y eso conecta con la emocionalidad más íntima; la emoción nos atrapa y ya no sabemos qué tan real y tan ficticio es lo que vemos. Y esa confusión se provoca por un guion bien construido pero también porque las actrices están realmente geniales.
El personaje de Adele está tan bien delineado, tan definido, que le quedó como guante a Adele Exchachoupoulos (tan bien que hasta lleva su nombre). Su cara de niña frágil nos hace sentir total empatía con las dudas que va sintiendo a través de esos primerísimos primeros planos ….ella no es la heroína, es una niña normal ,y el guion no la presenta aparatosamente como para que tengamos que descifrar que lo que ella busca es definirse en sentimientos y proyecciones de vida. Por el otro lado está Emma, interpretada ferozmente por Lya Sedoux. Ella se transforma en el misterio de la película, con una caracterización física masculina muy bien lograda, pero que igual nos muestra a una mujer delicada, comprensiva.

El momento de inflexión del film es cuándo se van a vivir juntas….se supone que han pasado años, se supone que los padres de Adele aceptaron su condición; esto nunca se cuenta, no se relata pero está muy implícito en el tiempo de la película. Cuando llega este período es cuando el director se pregunta si hay algo más irreversible que el desamor….y empieza el período de negación, de una nueva búsqueda, de la desconfianza, del quiebre violento, lleno de dolor, en una escena fantásticamente bien lograda.

Y claro que hay que opinar sobre las escenas de sexo. Voy a intentar opinar. En las escenas que tanto han dado publicidad a la película se juntan dos aspectos centrales para mi comprensión del por qué Kachiche llegó a este nivel de intimidad: los primeros planos son centrales en su forma de narrar; su tratamiento de la cámara, que recorre cada punto del cuerpo de estas jóvenes, y que nos trata de guiar no al lesbianismo, sino a la comprensión del placer. El otro factor, es cómo el director presenta al cuerpo como una herramienta interpretativa de este amor que se está sintiendo fuertemente, que es pura emoción. Como lo mencioné, me sentí espiando el diario de vida de una joven, pero comprendo que ese nivel de explicitud nos prepararía para lo que vendría más adelante, con otros torbellinos de emociones que a muchos les pasó la factura.


El peligro de la película es caer en el morbo masculino de ir a ver mujeres desnudas teniendo un sexo salvaje. Imposible luchar contra eso, menos en este país que no tiene tradición de cine arte, de cine que trata al cuerpo humano como una herramienta. Pero bueno, lo genial es que esta cinta multipremiada ha llegado, no con la bandera de lucha del lesbianismo, sino como una mirada extrema a una hermosa historia de amor, a la cual le debería quedar otro capítulo por escribir.


miércoles, 28 de mayo de 2014

CANNES: EL CÓMO SE PUEDE HACER NEGOCIO Y CREAR AUDIENCIAS AL MISMO TIEMPO

Ya terminó otro Festival de Cannes. Otro más que tuvimos que “disfrutar” pendiente de las agencias o de lo que posteaban los periodistas españoles o argentinos, que tienen como tradición el no perderse esta gran cita del cine.

No voy a repasar los ganadores porque casi nadie los conoce acá, aunque son cineastas, algunos, muy muy connotados, que han hecho escuela y sembrado un culto acerca de su obra; y otros, jóvenes promesas, pero que ya arrastran una promisoria lista de premios a su haber.
Me pregunto por qué a los medios chilenos no les interesa cubrir el festival sin más que revisar Twitter o la web oficial del certamen ¿es suficiente?. Por qué no tener en la costa francesa a un entendido que pueda transmitir, de manera más fresca y cercana, lo que ocurre en torno a las películas, pero también en torno al negocio del cine. Porque Cannes es uno de los certámenes del séptimo arte que más mueve a la industria en torno a los dólares (miles de dólares).

Ejemplo: los derechos de la película rusa Leviatán, que ganó el Premio al Mejor Guión, ya han sido vendidos a casi 40 países. En Francia, incluso, la película tiene fecha de estreno para el 24 de septiembre. Y otras producciones recibieron similares ofertas y ya pueden decir que van ha expandirse a un amplio territorio. Distribuidoras como Curzon, Artificial Eye, Palacio Ent, Imovisión y Sony Pictures ya engancharon los derechos para Australia, Nueva Zelanda, España, Brasil, Estados Unidos y Canadá de un montón de cintas que participaron.

Y ud dirá que por esos lares sólo aprecian el buen cine. Pues no. Nuestros vecinos nos llevan la delantera, también, en ese aspecto pues Argentina ya puede asegurar la exhibición de una veintena de los films estrenados en Cannes: Grace de Mónaco (Nicole Kydman), Lost River (Ryan Gosling), Foxcatcher (Bennett Miller), Maps to the Stars (David Cronenberg), Captives (Atom Egoyan), Turist (Ruben Öslund), The Royer (David Michod), The Seacrh (Michael Hazanavicius), Adieu au Langage (Jean Luc Godard), Incompresa (Asia Argento), Deus Jours,une nuit (Luc y Jean Pierre Dardenne) y la ganadora Winter Sleep.
También disfrutarán, y con muchos boletos vendidos seguramente y en los mejores horarios, de la producción local que sacó aplausos en la competencia: Relatos Salvajes, Refugiado y Jauja.
A Chile, con suerte, llegarán unas 2 ó 3 de estas producciones, y en varios meses más, por lo que el cinéfilo ya las habrá visto, vía descarga.
¿Qué es lo que nos perdemos de Cannes?  escapar del cine hollywoodense y gozar de distintas temáticas, narrativas, visiones y colores, contadas a ritmos sugeridos por el corte, la edición, la fotografía, el montaje o la guía del director….de todo eso nos perdemos, y aún no hay luces de que esto pueda cambiar. Hay pocos periodistas dedicados al cine y la cultura en general, por ende los medios le dan un espacio semanal basado en entrevistas copiadas de afuera o editorializadas en algún convenio.
Es parte de nuestra cultura hacer largas filas por Spiderman y no saber que El Pasado se exhibió en el Cine Arte Alameda por varios meses. Es parte de nuestra cultura comprar todo el merchandising del super héroe y no asistir a las exhibiciones, muchas veces gratuitas, que da la Cineteca Nacional, Sala UC u otras.
Es por eso que me gusta escribir de Cannes, porque es cine europeo, el que tiene una mirada y una propuesta social. Berlín, Venecia, San Sebastián, Toronto, Telluride parecen tan lejanos pero es allí donde el cine se reinventa y Chile está en un momento crucial, con directores que de a poco llegan a Estados Unidos y con películas premiadas, por tanto la oportunidad no se puede perder, pero todos deben poner un grano de arena para que llegue este tipo de filmografía al país….y las lucas también.
Hacer harto negocio pero también crear nueva audiencia, un futuro mercado, un futuro espectador….eso es lo que hace Cannes, porque al mismo tiempo que en los lujosos yates de las productoras se están transando derechos y dólares, en Cinema de la Plage se exhibe gratis El Bueno, el malo y el Feo y 8 ½ de Fellini. Así se construye audiencia.




martes, 20 de mayo de 2014

GODZILLA, EL REY DE LOS MONSTRUOS VOLVIÓ POR SU CORONA

Cuando salga del cine luego de haber visto esta película lo más probable es que se pregunte “¿cómo se me ocurrió ver Transformers o Pacific Rim si iban a hacer esto?”. El odiar otras películas de acción o monstruos legendarios es un punto a favor de Godzilla, no porque las otras películas sean malas (bueno, lo son) sino porque esta es una muy buena película para adultos.

En algún momento pensé en ir con mi retoña, y hubiera sido un error. Porque Godzilla se desarrolla en un constante río de emociones: tristeza, frustración, terror, duda, desamparo.....algunas transmitidas por el propio monstruo y sus dos enemigos tipo Cloverfield, pero también traspasadas por los actores, los que se ven envueltos en una serie de tragedias personales provocadas por el abuso del hombre al medio ambiente.

El director Gareth Edwards dirigió Monsters (2010), la que narraba una historia de amor en medio de una peculiar invasión extraterrestre. Lo increíble es que los alienigenas pasaban a segundo plano y todo se centraba en el romance. Aquella película independiente lo elevó a la categoría de un buen creador de atmósferas. Quizás por esta experiencia es que Warner se atrevió a ofrecerle este proyecto no menor….llevar nuevamente al cine al eterno monstruo japonés cuya última aparición, en 1998, había sido una simple película de acción donde el hombre se imponía, a fuerza de armamento, a la bestia.

Acá hay mucho más trabajo de guion….un guion que se transformó durante 3 años, de la mano de Max Borenstein, en un torrente de matices emocionales y de historias secundarias que no adornan, sino que son parte relevante de la trama. Con un Bryan Cranston aportando drama y genialidad, sosteniendo la conexión triste de la trama. Aaron Taylor-Johnson en una buena ejecución de la redención y del perdón de un hijo a un padre. Muy desaprovechada sí estuvo Elizabeth Olsen, en un papel sin vuelco dramático y que lo tenía de sobra, y un siempre parejo Ken Watanabe.

Lo que sorprende en una película que se supone de acción, es que el guion sea de calidad. Y un elemento sorpresa que nos presenta éste, es que la criatura se demora más de 30 minutos en aparecer en pantalla, y no vemos claramente sus dimensiones hasta bien avanzada la cinta. Esto otorga suspenso, dosis extra de dramatismo, aumenta el clímax de la historia e instala en el espectador la ansiedad por que ese minuto llegue. Según Borenstein esto es muy parecido a lo que se hizo en Tiburón; de ahí tomó la idea de esconder la principal carta del naipe, y mientras todos la esperaban ocurrían otros hechos relevantes a considerar. La película es inteligente y se apoya en un gran trabajo técnico del ganador del Oscar, por efectos especiales, Jim Rygiel, así como el del director de fotografía Seamus McGarvey, y el  diseñador de producción Owen Paterson. Ellos son los responsables de que las dos horas se soporten a un ritmo super adecuado.

Esta versión supera sin duda a la de Roland Emmerich, siendo igualmente espectacular que las demás entregas recientes del género. Si alguna crítica hubiera que hacer, es que demasiada parte de  la acción se desarrolla de noche (quizás el 80% de la película) por lo que no es necesario verla en 3D y puede generar molestia en algunos espectadores. Y los niños muy pequeños, que había un par en la sala, terminan por no entender y se tornan algo molestos.

En resumen, esta bestia colosal vuelve a  salir del fondo del océano a un planeta desequilibrado por todo el daño que el hombre ha provocado. En un principio podría verse como un castigador, pero el juego está en ir descubriendo que es todo lo contrario.
Con 93.000.000 de dólares en su primer fin de semana, con críticas muy positivas y un director que empieza a gozar los frutos de su trabajo, sólo nos resta esperar cuándo va a ser anunciada la secuela, porque a pesar de los años este monstruo japonés todavía tiene alma para ser explorada por Hollywood. A pesar que ya cumplió los 60 años.




lunes, 12 de mayo de 2014

Gran Hotel Budapest: mi primera candidata

Alegre, fresca, ágil….y me faltan adjetivos para calificar a Gran Hotel Budapest como mi primera candidata para la temporada de premios. Ya partió con el pie derecho ganando el Festival de Berlín, en enero pasado, asiesque todo lo que siga cosechando esta obra de Wes Anderson será muy muy merecido.

Gran Hotel Budapest tiene varias características que la hacen única. Los personajes  se desenvuelven como dentro de un cuento, con un trasfondo que combina muy bien lo absurdo y lo serio. Fiennes, a las órdenes de Anderson por primera vez (leí que Johnny Depp abandonó el proyecto, mal ojo ahí), da vida a un caballero de otra época, detallista, dispuesto a cualquier cosa con tal de guardar el honor de su hotel. Su actuación está llena de carisma y logra entenderse a la perfección con su compañero Tony Relovori, el que actúa como un  contrapunto perfecto. Hay pura química entre ambos, lo que recrea situaciones divertidas, reflexivas y otras más intrascendentes.

Visualmente el film es fantástico, la atmósfera es pura metáfora de principio a fin. Hay majestuosos decorados, acá no se descuida ningún detalle, pero ninguno, y por esto es que la película debiera pelear fuerte todas las categorías técnicas y ganar en varias, a no ser que salga otra Gravity en el camino (lo próximo de Chris Nolan podría ser competencia fuerte). El maquillaje es extraordinario también.

Lo visual también destaca por el uso de los colores, algo llamativo en Anderson. Esto da una sensación de felicidad que antes había moderado pues cuando satura el plano (algo que le encanta) se muestra más claramente su elogio a lo absurdo. En esta película se nota la supervisión de detalles, ahí hubo un trabajo minucioso.

Ya Wes Anderson nos había sorprendido con Rushmore, donde transformó un dramático guion en pura expresión emocional mezclada muy bien con la comedia, y luego nos presentó esa gran película que fue Monnrise Kingdom, donde el cine de autor se manifestó con claridad; ahora da un paso adelante porque Gran Hotel Budapest es más atrevida. Y uno de los pilares para este crecimiento es el toque de humor que ahora es parte viva y aporte fundamental del film por lo bien tratado e hilado al argumento principal. Hay personajes muy muy divertidos, como el de Willem Dafoe, Edward Norton y sobre todo Adrien Brody, quien nos muestra una faceta más desconocida de su calidad actoral pero que logra 100% de resultados.

Y el equipo detrás de cámaras, los colaboradores de siempre de Anderson, también logran puntuación máxima: la fotografía de Robert Yeoman es delicada y muy precisa; la banda sonora a cargo de Alexander Desplat es de gran calidad, aporte neto; y el diseño de Anne Atkins son parte clave para que el director lograra mostrarnos esta preciosa cinta, llena de condimentos distintos que se fusionan a la perfección.

El que se aventura recién con el cine de Anderson, puede comprender lo que significa un film de autor, y es una invitación para revisar todo lo que ha hecho para atrás. Dificilmente a alguien no le quede gustando la forma en que presenta los argumentos, la mezcla con un humor delicado y atingente y la forma brillante en que trabajó la dirección de actores. El que salió del cine a buscar en la web Rushmore, The Royal Tenembaums (maravillosa), Fantastic Mr Fox etc, podría concluir que Gran Hotel Budapest se acerca mucho a la perfección, al clímax de la obra de Anderson....esperando que vengan muchas obras maestras más de este cineasta, al que le hace falta un reconocimiento de nivel.

Bueno, ya partió ganando Berlin y creo que será el primero de muchos premios….lo único que lamento es que su estreno haya sido tan temprano, pero para mi es la primera candidata a los grandes festivales y al glamour de Hollywood de fin de año.


viernes, 2 de mayo de 2014

UNA PELICULA VIVA

Por algo ganó el Globo de Oro, el Bafta y el Oscar como Mejor Película Extranjera.

A través de la historia que cuenta el director Paolo Sorrentino, La Grande Bellezza nos grafica lo peor de la época actual pero contada a través de la belleza que siempre ha tenido el cine italiano. Muchos críticos la comparan con la Dolce Vita por su exquisita presencia fílmica, por el poderío de las locaciones, por el manejo virtuoso de la cámara. Y otros han dicho, sin tapujos, que fue la mejor película de todo 2013.

Acá no hay buenos ni malos, no hay antagonistas. Hay gente que se autoflagela, gente que vive de sus riquezas y sus fiestas apoteósicas, para ver que al final del día no tienen nada. El protagonista, Jep Gambardella, también está muy metido en ese mundillo; a pesar que sólo escribió una novela en toda su vida se da la gran vida en fiestas vacías, y donde es testigo de la sordidez de cada personaje que va conociendo.
Hay varios diálogos memorables en la cinta y que apoyan esta idea de que en una ciudad tan hermosa, llena de belleza (como Roma) hay gente horrible, vacía, decrépita. Como Romano, el gran amigo de Jep que sueña con escribir una obra de teatro y ser reconocido, como Ramona, la hija de un amigo y que toma el papel de una confidente de Jep, o la misma Iglesia, cuando los curas sólo se detienen a detallar las recetas de cocina que saben hacer en vez de hablar de pobreza, de esperanza.

La estética está maravillosa. Casi no hay grabación en interiores, todo es exterior, con un hermoso trabajo de fotografía, con luz y sombra magistral, y con un director que mueve constantemente la cámara, permitiendo ver elegancia y agilidad narrativa.

Los contrastes se dan entre los paisajes más hermosos que puede mostrar un film con los pocos valores que se aprecian en los personajes; es como decir “que valioso son estos paisajes pero yo soy rico, vivo en fiestas opulentas, soy reconocido…. ¿cuál de las dos cosas tiene más valor?”

Hacia el final, cuando aparece en escena Sor María, es cuando el guion deja caer, como balde de agua fría, todo su peso. Cómo a través de esta monja que “se casó con la pobreza”, que duerme en el suelo, que comía raíces de árboles en sus misiones en África, cada personaje se cuestiona si de verdad el dinero que han ganado, o la forma en que han vivido sus vidas ha valido la pena.

La Gran Belleza no es una comedia, es una invitación a la reflexión dentro de este juego de máscaras; y es una vuelta a ese cine italiano hermoso, en un viaje extravagante entre la pobreza de los personajes y la verdadera apreciación y búsqueda de la belleza.



martes, 29 de abril de 2014

LABOR DAY: ¿UNA VIDA EN 3 DIAS?, DEMASIADA EXIGENCIA AL ESPECTADOR

Kate Winslet es una de mis actrices favoritas. Cualquier trabajo que haga en cine es digno de ser visto. Aunque de pronto se exponga demasiado en sus elecciones.
En esta ocasión corrió un riesgo y se agradece. No es la típica actriz que busca irse “a la segura”; si a ella le atrae un guion va a estar presente, aunque la producción sea más pequeña, aunque el director no sea tan conocido…..es ahí donde ella crece como actriz.

Labor Day (Aires de Esperanza)  es una película que fue a grandes festivales, como Teluride y Toronto; en éste, el director Jason Reitman dijo que esperó por meses a Kate, hasta que tuviera el tiempo suficiente para rodarla. Era ella o nadie. El Guion es del director, basado en la novela de Joyce Maynard, y juega nuevamente con un pilar que ha sido clave en su filmografía: la complejidad emocional….pero esta película no es su mejor ejemplo…. ¿una vida en 3 días?.

La personalidad de Adele (desolada, solitaria, desesperanzada de la vida) necesitaba esa mirada triste que sólo Winslet puede transmitir (pero que no es muy distinta a lo que ya le habíamos visto en Little Children o Revolutionary Road). Y a través de la transmisión de ese sentimiento, de esa complejidad emocional de la madre, es que el director busca aproximarse a los deseos humanos más básicos de esperanza en una vida mejor y compañía amorosa.
La quinta película de Jason Reitman tiene poco de sus anteriores. Falta la mordacidad maravillosa de  “Juno” o el juego mental y frío de “Up in the Air” .Acá se arriesga con otra cosa pues en Labor Day  faltan diálogos chispeantes, es cómo querer que todo fluya a través de las miradas, de la insinuación. Pero esto demanda una gran capacidad al espectador, exige estar muy concentrado para captar esa sinceridad. Para algunos podría ser un reto ver esta película y aceptar la idea central de que una madre con depresión permite, sin más, que un fugado de la cárcel entre en su casa un día cualquiera, y en la vida de ella y de su hijo.

Algo burdas son las asociaciones entre los arreglos que Frank hace en la vieja casa (el auto, las puertas que crujen, las maderas), y la composición de las vidas de esta madre y su hijo….y todo en 3 días. Muy visto, poco novedoso y hasta sensiblero.

La ejecución desde la cámara es muy buena; la música de Rolfe Kent podría haber sido mejor compañera.

El uso de los flashbacks me parece muy confuso, y en la mitad de la película pierden todo el interés.

Kate Winslet nos brinda una excelente ejecución pero no es de sus mejores actuaciones. Josh Brolin se mete con naturalidad en el personaje y hacia el final tiene sus mejores momentos; y Grafflin Griffith, el chico de 13 años que es presentado como el “hombre de la casa”, logra buenos momentos, transmite emocionalidad, preocupación, piedad, cercanía, aunque a ratos no sabemos cuál es su papel real en este triángulo.


Actores de primera que hacen lo que pueden con una historia muy pequeña, que tiene demasiada carga emocional para el espectador y que a muchos les termina pareciendo, en el global, algo falsa. Los aires de esperanza llegan a esta madre y su hijo después de un proceso muy laborioso para los protagonistas y para la audiencia, pero que el guion trata de convencernos que tardó 3 días.