domingo, 3 de junio de 2018

The Americans, temp final: Perdiéndolo todo


Joel Fields y Joe Weisberg, los showrunners de “The Americans” no son rusos, pero parecen haber recurrido a toda la tragedia emocional de su literatura para construir el fin de una de las mejores series de estos últimos 5 años. Este final no dejó cadáveres ni tiroteos, pero dejó el corazón del matrimonio Jennings completamente roto. 


Suena "Dont Dream It's Over" de Crowded House y un par de carteles anuncian el estreno de “Wall Street”. Así partió la sexta y última temporada de “The Americans” delatando con la canción y las películas, que entre la sesión anterior y ésta habían pasado tres años, y con el transcurrir de los episodios íbamos a captar cuánto había cambiado todo en la pareja de espías soviéticos. Desde el inicio, hace cinco años, la historia protagonizada por Keri Russell y Matthew Rhys, como un matrimonio de espías rusos infiltrado en el Estados Unidos de final de la Guerra Fría, ganó adeptos acérrimos en la crítica especializada y una inesperada actualidad ante las noticias sobre las relaciones del entorno de Donald Trump con el régimen de Vladímir Putin. Más allá de los eventos políticos, lo que siempre importó en “The Americans” fueron los lazos que unieron a la familia Jennings, los que los llevaron a matar, engañar, conspirar en pos de un objetivo  ideológico. Y la empatía ocurrió. Si bien el contar una historia de espionaje ruso-norteamericano no sea tan interesante, considerando la amplísima oferta seriéfila de hoy, la historia de los Jennings conectó y los guiones siempre contaron la historia de dos personas, aunque con el paso del tiempo, la trama dio para la evolución de otros personajes.


Stan, ese amigo fiel
Estar al tanto del accionar del FBI era fundamental para el objetivo de los Jennings en Estados Unidos, y escogieron a Stan (Noah Emmerich) como su blanco y así Entablaron una amistad que incluía tardes de cerveza y una relación sincera hasta con los hijos. Si bien “The Man” pudo haber descubierto mucho antes quiénes eran los Jennings (el guion no lo deja muy bien desde ese punto de vista), y sus sospechas solo fueron evidentes en la temporada final, esa “muerte” de la amistad y el develo de la traición se producen cuanto Stan los enfrenta en ese estacionamiento. La verdad y los reproches hirieron más que todas las balas que los Jennings dispararon en toda la serie. La escena no duró más de diez minutos y sólo tuvo  dos interlocutores, con  intervenciones más cortas de las otras dos, pero que dieron más esencia a la tensión de sentirse descubiertos por esa persona que siempre les actuó de buena fe. La sensación de Stan de saberse traicionado y de tener razón en sus sospechas  contrastó con el alivio de Philip, porque ya no habría que mentir más. Finalmente, este momento le dio la reafirmación, peso, a esa verdadera amistad, y  fue solo ese valor el que les permitió cumplir su plan de salir del país de manera clandestina y no ser detenidos por este agente del FBI engañado. Sin embargo, el momento en que Philip le pide a Stan que cuide de Henry es uno de los tremendos golpes emocionales del capítulo; todo lo político queda atrás, finalmente la miseria humana y la sensación de estar perdiéndolo todo afloró en su magnitud, helando nuestros huesos y señalándole a Stan que ahora tiene otra responsabilidad heredada de esta amistad sincera.

El factor Paige
Al principio parecía riesgoso incluir una  evolución del personaje de Paige (Holly Taylor), la hija adolescente de los Jennings. Finalmente, el guion planteó que una vez enterada de la verdadera identidad de sus padres, comenzara un acercamiento con la patria de ellos y se le fueran planteando cada vez más contradicciones con su país de nacimiento. Y si bien decide aventurarse en el mundo del espionaje, (sus padres le presentaron una fachada demasiado idílica de su trabajo),  fue obvio que nunca estuvo convencida del todo y que el hecho de dejar a Henry significaba un precio demasiado alto para alguien que no tenía una real conexión con Rusia. Su imagen sola en el andén, mientras sus padres entran a Canadá en un tren que no va a detenerse es brutal, de una sinceridad conmovedora, aplastante. Sin duda que el matrimonio hubiera preferido que Stan les hubiera disparado antes de patentar que su familia estaba rota, que su hija había decidido quedarse en su país de nacimiento, sin que el guion nos de pistas de qué camino va a seguir. Otra duda que quedó sin resolver fue la de Renee, y si era o no una espía soviética. Philip se lo desliza a Stan  para evitarle futuras frustraciones, pero le clarifica que no está seguro del todo y nosotros tampoco lo estamos.

La música fue otro factor importante en la serie, pues fue utilizada como herramienta evocativa para hacer avanzar la trama. Fleetwood Mac, David Bowie, Elton John, Talking Heads, Peter Gabriel, U2, Dire Straits entre otros, jugaron un papel clave en evocar la relevancia de la  cultura popular en los hechos que se devenían. Cambios, separación, frío, inquietud, todo atravesó como un puñal a esta historia.



Desde la primera temporada defendí “The Americans” y resultó realmente milagrosa su supervivencia en FX. Lamentablemente, las audiencias fueron siempre bajas y la sensación es que muchísima gente se perdió la oportunidad de disfrutar un producto de alta factura. La última temporada nos dio mucho a nivel humano y equilibró el bajón que hubo en la anterior, porque el retrato que se hizo de Elizabeth, sobre todo, fue realmente impresionante. Ella fue la dueña de la temporada final y la más castigada tras este doloroso fin. No fue a la cárcel, no murió, regresó a Rusia viva junto a Philip, pero claramente regresaron habiéndolo perdido todo.

Un final de serie inspirador. Ese “nos acostumbraremos”, en ruso, que pronuncia Elizabeth mientras mira su país desde un puente solo denota la desesperanza que teñirá su nuevo destino. Por más vidas que haya quitado este matrimonio, por más sangre que hayan derramado de otros, finalmente, fue la propia sangre la que los castigó y será el dolor más grande que deberán cargar.

domingo, 6 de mayo de 2018

Homeland, temp 7: más fresca y relevante que nunca


A quienes la abandonaron después de su tercera o cuarta temporada, es deber señalarles que se están perdiendo la serie más consistente del momento. Considerando la actualidad mundial que ha tomado, como bastiones políticos, la paranoia y el sesgo mediático, expresado a diario en las redes sociales y leído, con lucidez, por los guionistas, su posición es inmejorable para develar la oscuridad que hay detrás de aquello llamado "inteligencia".

“Sin Nick Brody no hay serie”. Mucho se leyó de aquello en el pasado de “Homeland”, una de las series más premiadas de la última década y que acaba de finalizar su 7ª temporada. Las anteriores, nos mostraron a la patriota Carrie Mathison instalada en medio del conflicto palestino-israelí, dirigiendo la inteligencia en Medio Oriente y, luego,  trasladándose a Europa cuando la maternidad le hizo el ruido de buscar una vida más normal para su hija. Porque en “Homeland” nada es normal si debes luchar contra los enemigos de Estados Unidos.
Es cierto que hubo temporadas flojas, pero la anterior y en ésta que acaba de terminar, hay  nuevos aires que han refrescado el guion y que le dieron nuevo impulso a la historia, aprovechando los rincones más repugnantes de internet para lograrlo. Gracias a los dos ejes ensamblados en el guion (la paranoia y las fake news), la propuesta nos entregó una temporada excelente, con momentos dignos del mejor cine clásico de espías. ¿Fue demasiado loco crear a un provocador de internet, como O’Keefe, o que Twitter fuera revelado como plataforma para echar a andar una misión contra Estados Unidos?. No, no es nada loco. Menos en un mundo en el que Donald Trump es presidente. 


Más que nunca, "Homeland” le hizo justicia a su nombre y nos permitió reencontrarnos con lo mejor de la serie: un argumento que exprime la actualidad con un prodigioso sentido de la oportunidad. Alex Gansa y Lesli Linka Glatter hicieron un trabajo brillante en su interpretación de la política actual y de las nuevas relaciones que se están instaurando entre países; nos propusieron otra vuelta de tuerca y el resultado no defrauda en absoluto.
Observamos una administración dividida y una revolución en aumento, pero también nos mostró la vengativa cacería de brujas que habría dentro de las propias agencias. Saul Berenson y Yegveny Gromov (gran trabajo de Costa Ronin, quien también lo está dando todo en "The Americans") estaban dispuestos a sacarse los ojos. 
El guion siguió desarrollando el concepto de las fake news (noticias falsas) y los turbios movimientos de poder, para dejar en claro que esto está movido por muchos intereses, económicos por sobre todo. El capítulo 4 (“Like a bad at Things”), dirigido brillantemente por Alex Graves, o el capítulo dedicado a Twitter, instalan la idea de que Carrie terminará muy mal; cuan hombre araña, aparece siempre aferrada a los dos extremos del tren, esforzándose, de manera  heroica, para mantenerlos unirlos. A pesar de declarar que estaba tomando sus medicinas y que había abrazado la maternidad, nada impedirá que ese sentido de la responsabilidad para con su país la ponga en un tremendo riesgo, al punto de trepar un edificio para ir por su objetivo, al punto de ser tomada prisionera, al punto de entregar la custodia de su hija, al punto de perderse como ser humano.


Pero el guion también ganó con la incorporación de secundarios potentes, los  que tomaron un control de la trama y que aportaron a que  cada episodio se viera como la orilla del precipicio, con la conspiración siempre presente. Al final, no solo el futuro de Carrie está en riesgo.

Ganadora de los Writers Guild Awards, los  Emmys, los American Film Institute, los Critic’s Choice Awards, el Globo de Oro. “Homeland” se enfrenta a la que será su temporada final más fresca y relevante que nunca porque, hoy por hoy, aparece en inmejorable posición para abordar todas estas cuestiones que son total actualidad para las políticas de Estado, y eso la hace más valiosa que antes. 

martes, 1 de mayo de 2018

"Avengers: Infinity War": Quebrados por el pasado


La película causa el mayor impacto emocional en diez años de cine Marvel. Es de trama sencilla, la que  va quitando el aliento hasta dejar solo preguntas al final. Una cinta de superhéroes con letras grandes en lo técnico, pero es en el guion donde los hermanos Joe y Anthony Russo le sacan brillo a la oscuridad del ser humano, la que ya habían retratado con maestría en "Capitán América: The Winter Soldier" y "Capitán América: Civil War".


La película más ambiciosa de Marvel está a la altura de lo esperado. Luego de 18 films, en 10 años, los directores Anthony y Joe Russo han conseguido la historia más relevante de toda la saga. Desde el primer minuto este producto, diseñado para sorprender, empieza a dar vuelta las teorías sobre el destino de los superhéroes a un ritmo sin pausa ni descanso, y aunque hay muchos chistes en el guion, la historia se sostiene en su oscuridad.
Hay que partir comentando que hay una lluvia de personajes que enloquecería a cualquier guionista y, desde luego, al público no muy familiarizado con todas las sagas. Pero quienes la llevan son los actores ya reconocibles a través de estos  personajes que a ellos, también, les han traído mucha fama: Robert Downey Jr. , Chris Evans, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Mark Ruffalo y Benedict Cumberbatch. A ellos se les unen el resto de las estrellas de los Vengadores, los Guardianes de la Galaxia, de Wakanda, incluso el buen SpiderMan, de Tom Holland. Toda esta vorágine va desenredando una madeja que se desarrolla en distintos escenarios, con estética colorida, mucha acción, humor recurrente y una historia que siempre se presenta intensa, tanto como lo fue "Capitán América: Civil War", la historia mejor lograda si analizamos a cada Vengador por separado. 

Entonces, para salir del problema había que simplificar las cosas aclarando, desde el inicio, el arco argumental, el cual corrió por cuenta de un villano. Thanos, que había estado muy presente en la saga sin haber entrado en acción, por fin salía a buscar las seis gemas del infinito y es él quien lleva la carga dramática. Él es un genocida que cree tener un loable propósito: acabar  aleatoriamente con la mitad del universo  porque los recursos no alcanzarán para todos. Pero la responsabilidad de tener el poder absoluto y de tomar esa decisión, le crea dilemas. De esta manera, Marvel salda una cuenta pendiente y da con el villano que mejor ha delineado.


Ocurren muy buenos diálogos entre Doctor Strange y Tony Stark, produciéndose una balanza interesante entre ambos egos. Capitán América dejará un poco el protagonismo y no cargará con el peso del drama y luchará, en la Tierra, con parte de su team. Visión y Wanda llevarán encima la historia de amor de la película y que provocará uno de los momentos más  dramáticos, mientras que Thor muestra una increíble evolución gracias al buen tratamiento que se le dio al personaje en "Thor: Ragnarok", haciéndolo más cercano. En esta ocasión, Thor estará más volcado al drama, pero el personaje contribuye en muchos otros aspectos al éxito del film. Pero la gran conclusión tras el visionado de "Infinity War", es que nuestros superhéroes están cansados, frágiles, quebrados por el pasado, y miran con rostro incierto y sombrío lo que depara el futuro.

Convengamos que las películas de Marvel no son complejas. Son familiares, aptas, con muchos toques cómicos que salvan más de una escena, junto a la sensación de acción y fantasía que generan los efectos especiales bien logrados. Todo esto se cumple en "Avengers: Infinity war", siendo la única falla el que no existió el tiempo suficiente para solucionar asuntos que habían quedado pendientes entre algunos personajes. Pero tan cerca del final de la saga (Marvel ya anunció que en 2020 se acaban las películas del universo MCU), lo más probable es que sean más muertes que reconciliaciones lo que veamos como cierre de ciclos. De hecho, esta "Infinity War" puede interpretarse como la parte 1 de la película final, cuya última escena es un bien logrado "continuará...".

Desde 2008, Marvel ha lanzado 18 películas, todas con información relevante para entender "Avengers: Infinity War", la que cumple con entretener pero que deja muchos flancos abiertos y más dudas que respuestas. Ni siquiera la escena post créditos (increíble como NADIE se movió de su asiento en el cine esperando esa escena), da alguna luz de lo que pueda ocurrir de cara al film que deberá cerrar 12 años de reencuentros con héroes que han unido a generaciones y que Marvel tiene, en su poder, la posibilidad de darles una gran final. Puede que en la gema del Tiempo esté la solución para salir de semejante embrollo.





¿Por qué Doctor Strange entregó la gema del Tiempo?. Recordemos que él ya vio los posibles futuros...."Tony, es la única forma...".


sábado, 21 de abril de 2018

The Terror: el verdadero terror es el alma humana


La historia de Sir John Franklin y su expedición al Ártico, en 1845, no necesitaba mucha ficción para convertirse en una historia de horror, porque bastaban los sucesos nacidos de la pobreza humana en situaciones límite. Sin embargo, “The Terror” le añade una explicación sobrenatural al misterio de la desaparición de la verdadera expedición Franklin. Y al final, la pregunta es si realmente necesitaba de ese aderezo.

Una expedición para explorar el pasaje noroeste del Ártico. ¿Cuál era el problema?, que aquella ruta nunca había sido navegada y los marinos que se atrevieron acabaron siendo devorados por el olvido. Con esa premisa, Dan Simmons escribió “The Terror”, a la cual supo añadirle una exquisita componente de terror gótico, otorgándole a la niebla y al hielo eterno una dosis de ahogo, de claustrofobia que, llevada a la pantalla, acabaría siendo atrapante para el espectador de este proyecto de AMC. Si a eso le agregamos el soportar condiciones de vida a -50 grados, el que las provisiones se acaban, el que existe una salvaje criatura monstruosa, el que los barcos empiezan a deteriorarse y que las enfermedades aparecen, tenemos un escenario dantesco ideal para que se asomaran los ejes centrales de la historia: la pérdida de la cordura, el volverse unos contra los otros, la locura, el narcisismo, el olvido, el caos, la irreflexión… todo sale a flote en la tripulación de esos barcos y son los puntales de lanza de un guion que se mostró fuerte desde el inicio, con frases como “estamos aquí para preservar la democracia, no para practicarla”.



Resultó curioso que AMC comprara el proyecto, porque es una de esas propuestas caras y que no siempre seducen a la masa, más aún si tras la idea estaba David Kajganich, quien ya había fallado con “Cegados por el sol” e “Invasión”, por tanto, esta era una chance tipo “todo por el todo”. La primera decisión correcta y relevante que tomó, fue contar con los servicios de un gran diseñador de producción: Jonathan McKinstry estuvo a cargo de los escenarios en “Penny Dreadful” y “El imperio del Fuego”, por lo que sabía que con una buena ambientación, el proyecto “The Terror” ya habría ganado mucho. La serie entra por los ojos, asique estaba en lo correcto.


Luego, vino el reparto, uno con mucha experiencia en teatro y en otras películas del tipo Dickens; “The Terror” tiene mucho de obra de teatro al mostrarse consciente y muy reflexiva, con diálogos complejos que podrían espantar al fanático de las series Marvel. Tobias Menzies (“Game of Thrones”, “Outlander”) es uno de los actores más infravalorados pero que saca la tarea afuera con gran virtud; el sobresaliente Jared Harris (“The Crown”) aporta humor negro a un hombre con cierto aire cínico, más Cian Hinds, protagonizan una oscura evolución de la lucha de poder. Este trío vuelve  perverso el relato, mostrando las ruines  miserias del alma humana.

“The Terror” resulta un ejercicio brillante en cuanto al desarrollo de la idea, aunque por momentos pareciera llevar al límite al espectador más de lo necesario; es perfecta en lo visual y muy bien actuada, porque son las decisiones tomadas por este grupo de personas, partiendo por ese aire de superioridad moral que ha existido desde los inicios del tiempo, lo que da la verdadera sensación de terror a la serie, la cual atrapa por lo que cuenta y en eso, quizás, no habría sido necesaria tanta grandilocuencia.

lunes, 12 de marzo de 2018

Jessica Jones, temporada 2: directo al alma de la girl power

Se hizo esperar dos años y para el Día Internacional de la Mujer apareció con esos bríos indomables que tanto nos fascinaron en su primera temporada. En 2018, “Jessica Jones” agudizó su faceta de género negro rebajando el tono de la fantasía  del superhéroe para dejar espacio a rasgos más esenciales, los que nos permitirán llegar al daño  profundo que le causó su experiencia de vida pre-heroína. Un movimiento inteligente para diferenciar la serie del resto de Marvel-Netflix, y un golazo de la cadena de streaming al permitir que los 13 episodios fueran dirigidos por mujeres.


Cómo gustar a un público similar sin que éste tenga la sensación de estar viendo otra serie. Este fue el gran desafío para Melissa Rosemberg, creadora de la serie y que decidió jugársela dando un vuelco con respecto a la historia de la heroína en 2015. “Jessica Jones” encontró el hueco que había en su corazón y sin un villano de la talla de Killgrave (se extrañó), se planteó una historia más íntima, humana, llena de profundidad y contradicciones.

El guion de la segunda temporada estuvo dedicado a explorar quién es Jessica, su traumático origen, sus poderes y cómo este daño afectó su capacidad de socialización. Esto implica un punto aparte con respecto a la primera sesión donde la presencia, desde el primer episodio, de Killgrave (David Tennant), nos sumergió de lleno en un mundo oscuro y sórdido. En esta ocasión fueron los miembros de IGH quienes asumieron el papel de villanos, dejando escapar toda posibilidad de que Simpson pudiera emerger como el gran antagonista o futuro personaje. Veremos a Jessica y Trish más unidas, siendo esta última un personaje con protagonismo más necesario. La evolución que pegó se nota desde el primer momento en esta segunda temporada, descubriendo su propio miedo e insatisfacción de tener una hermana con poderes especiales. Respecto a Jerri Hogarth, en esta oportunidad le metieron un drama personal para mostrar su parte más humana, sin embargo, esta trama le quitó ritmo. Malcolm también evolucionó y creció en historia y potencial. Y como nuevos personajes aparecieron Pryce Cheng y el conserje del edificio que, esperamos, sean de paso. Hubo muertes, espacio para el amor y el humor negro. Sin embargo, tener a Malcolm, Trish y Jerri con una mayor dimensión, supuso una dificultad para avanzar con el ritmo de la temporada. Es solo al final del capítulo 5 cuando asoma un conflicto principal, mientras que las subtramas eran igual de protagónicas y distraían la dirección de la temporada, la que tuvo uno de sus puntales en mostrar las consecuencias de la (no) relación madre-hija. Tanto Trish con su madre, como la misma Jessica con su progenitora, se encargaron de mostrar el paralelo de la ausencia, el daño que puede dejar en el alma de una hija el crecer y afrontar la vida sin el escudo protector de la madre. Desde el capítulo 6, la mamá de Jessica se adueñó de la temporada creando en la protagonista momentos de profunda sensibilidad. Una temporada de mujeres, con dramas y momentos de mujeres.


Pero ¿qué es una serie de superhéroes sin un antagonista?. Sin dudas que extrañamos a Killgrave,  el villano brillantemente interpretado por David Tennant y que logró crear un abismo muy grande y aterrador en Jessica. Careciendo la temporada de un malo de proporciones, faltó un equilibrio y terminó siendo la amistad de dos mujeres lo que se impuso; este detalle no agradó a muchos. La sobreprotección fue otro factor relevante para el guion; Trish era la principal preocupación de nuestra heroína, lo que dio paso hacia una cooperación entre ambas, toda una declaración de intenciones teniendo en cuenta la fecha del estreno y el detalle del grupo de mujeres directoras. Un punto bajo fue el de incluir a un conserje que ayudó a Jessica con unos pasaportes, pero que en la última escena nos dejó con un sabor extraño y la curiosidad de saber si nuestra heroína está dejando abrir su corazón; este enamorado de turno no terminó siendo del gusto de la afición pero puede tener potencial. ¿Y Whizzer?, ¿aprovecharán de sacarle algún partido o solo fue un personaje que no pasará de una mera presentación?.

Si bien 13 episodios pudieron haber sido demasiado (por lo menos hay 3 que sobran), a medida que vamos conociendo cómo adquirió la fuerza que le caracteriza, vamos aceptando que Jessica Jones tiene ciertos niveles de responsabilidad como justiciera. Todo se pensó distinto.

Si bien esta temporada estuvo levemente por debajo de la primera, principalmente porque no se privilegió la acción, igualmente tuvimos tiempo de ver a Killgrave, en un gran episodio dirigido por Jennifer Lynch. La evolución de los personajes puede permitir diseñar mejor sus historias e incluso ya avisoramos que Trish tendrá superpoderes, lo que seguramente supondrá un dolor de cabeza para nuestra Jessica en su afán de tener a todos contentos, con tal de postergar sus dolores.

martes, 27 de febrero de 2018

Oscar 2018: Mis favoritos

Este año no hay #OscarSoWhite pero si narrativas paralelas que acapararán la alfombra roja y los discursos. Eso podría ser lo más llamativo de esta edición de los Oscar, pues, para variar, se presentan de los más predecibles. Igual vamos a jugar con que el mundo no es tan previsible como pensamos.

Acá el listado, personal, de favoritos para este año.


MEJOR PELÍCULA
Call Me by Your Name
Darkest Hour
Dunkerque
Get Out
Lady Bird
Phantom Thread
The Post
La Forma del Agua
Three Billboards…..


Mi favorita: La Forma del Agua. Es la más completa. Presenta un guion simple quizás, pero su dirección, actuaciones, música, fotografía y diseño de producción la engloban como un equilibrio bastante perfecto. Por otro lado, ganó a Mejor Película en los premios del Sindicato de Productores, opinión que al Oscar le importa muchísimo. 
Va a Ganar: Three Billboards….: Si estuviéramos en época del #OscarSoWhite diría que el personaje de Sam Rockwell atentaría al logro de la película, en cuanto a quedarse con la máxima estatuilla. Pero este año, las contingencias van por otro lado, por tanto, es muy posible que los votantes marquen lo que ya han marcado desde enero.


MEJOR DIRECTOR
Guillermo del Toro por 'La Forma del Agua'
Paul Thomas Anderson por 'Phantom Thread'
Greta Gerwig por 'Lady Bird'
Christopher Nolan por 'Dunkerque'
Jordan Peele por 'Get Out'

Mi favorito y va a ganar: Guillermo del Toro. Curiosamente, por la película que más se aleja de lo que ha sido su estilo de dirección histórico. Por eso se ha dicho que es la más madura de su filmografía y la que mejor ha logrado conciliar la propuesta del mexicano.


MEJOR ACTOR
Gary Oldman por 'Darkest Hour”
Timothée Chalamet por 'Call Me By Your Name'
Daniel Day-Lewis por 'Phantom Thread'
Daniel Kaluuya por 'Get Out'
Denzel Washington por 'Roman J. Israel, Esq.'

Mi favorito y va a ganar: Gary Oldman. La Academia adora las transformaciones y muchas veces ha premiado a actores y actrices que dejaron, en sus cuerpos, las marcas del personaje. Aunque este rol es levemente inferior al que este gran actor interpretó en “Tinker Taylor. Soldier Spy” (y que allí debieron haberle dado el Oscar), esta es la ocasión para premiar a un actor de trayectoria fantástica, en un rol histórico y ejecutado de manera categórica.

  
MEJOR ACTRIZ
Frances McDormand por 'Three Billboards…'
Saoirse Ronan por 'Lady Bird'
Sally Hawkins por 'La Forma del Agua'
Margot Robbie por 'I, Tonia'
Meryl Streep por 'The Post”

Mi favorita y va a ganar: Frances McDormand tiene ese estilo de actuación que sale de vez en cuando. Por lo mismo, hay pocos papeles interesantes para una actriz de ese nivel de interpretación dura y agestual, de lo contrario, podría estar cerca de Meryl en cuanto a nominaciones. Esta categoría es mucho mejor que la de Actor, pues todas desplegaron alma y espíritu en sus respectivos roles. Margot Robbie y Sally Hawkins me dejaron sin palabras, atónita, mientras que Streep se lleva una nominación más que merecida (hay otras en que no la mereció tanto, pero es Meryl). Pero es la hora de Frances y su segundo Oscar.




MEJOR ACTOR SECUNDARIO
Willem Dafoe por 'The Florida Project'
Woody Harrelson por Three Billboards…
Richard Jenkins por 'La Forma del Agua'
Christopher Plummer por 'Todo el dinero del mundo'
Sam Rockwell por 'Three Billboards…'

Mi favorito: Christopher Plummer. La película no ha tenido tanta prensa ni ha resaltado en nominaciones, pero la actuación del recordado Capitán Von Trapp es descollante y sublime, sin mencionar que tuvo un par de semanas para meterse en la piel de un personaje que ya estaba diseñado para Kevin Spacey. Plummer representa a un cine alejado, de una época que se extraña, y La Academia podría querer hacerle este cariño y nadie podría decir que la interpretación no da para premio. 
Va a Ganar: Sam Rockwell. Muy Merecido, fue un rol jugado.




MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA
Allison Janney por 'I, Tonya'
Laurie Metcalf por 'Lady Bird'
Octavia Spencer por 'La Forma del Agua'
Mary J. Blige por 'Mudbound'
Leslie Manville por “Phantom Thread”

Mi favorita y va a ganar: Allison Janney. Me pasa algo extraño con las nominadas, pues siento que sus roles tuvieron realmente una importancia secundaria, y no eran profundamente vitales para que el director sacara la historia a flote. Salvo…Jenney y Metcalf. Ellas fueron complemento y  sustento de la historia, sin ellas no se cerraba el guion. Ganadora de 7 Emmys, 4 SAG y una carrera brillante en televisión, dio con su rol favorito (el de Mamá) y se convertirá en una de las actrices más premiadas de la historia. 


MEJOR GUIÓN ADAPTADO
Call Me by Your Name
Mudbound
Logan
Molly’s Game
The Disaster Artist

Mi favorito y va a ganar: Call Me By Your Name. Una cinta que lamentablemente ganará pocos Oscar, pero este sería uno de los más justos. Por más que no tenga la astucia de “Logan” o el atrevimiento de “The Disaster Artist”, la adaptación de la novela de André Aciman es perfecta. Además, es el momento para que James Ivory, de 89 años, consiga el Oscar que viene persiguiendo desde “Maurice” (1987), el cual no se lo dieron justamente porque trataba temas de corte LGTB.


MEJOR GUIÓN ORIGINAL
Get Out
Lady Bird
La Forma del Agua
Three Billboards…
La gran Enfermedad del Amor

Mi Favorito: Get Out. Guion impregnado de sutilezas y guiños ocultos para mantener al espectador completamente intrigado pero, a la vez, al borde de la risa y asombrado con el hábil manejo de los estereotipos. Un gran ejercicio de guion.
Va a Ganar: Three Billboards. Es cierto que este guion se ha llevado todos los premios, pero no le perdono que haya desperdiciado la posibilidad de adentrarse en los mundos riquísimos de sus personajes. Además, los últimos 20 minutos fueron de locura y corría por matar todas las aristas. Pero va a llevarse el galardón.


MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA
Una mujer fantástica (Chile)
The Square (Suecia)
Loveless (Rusia)
El insulto (Líbano)
En cuerpo y alma (Hungría)

Mi favorita y va a ganar: Una Mujer Fantástica. La contingencia es total respecto al tema central y ha tenido un hype inusitado en Europa, con su director ya filmando en inglés y con actrices como Julianne Moore y Helen Hunt llamando a ver la película. De todas maneras, hay que señalar que está jugando en la primera división, con films que han ganado varios premios en el circuito europeo. La quina, además,  es muy complicada, de hecho la francesa “120 Latidos por Minuto” (excelente película) quedó fuera de la nominación, lo que habla claramente de una contienda grande.




MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN
Coco
The Breadwinner
Loving Vincent
Ferdinand
El bebé jefazo

Mi favorita y va a ganar: Coco. Nada qué decir, es hermosísima, llega al alma como una masacre de emocionalidad. El premio más fijo de la noche.


MEJOR DOCUMENTAL 
Abacus: Small Enough to jail
Caras y lugares
Icarus
Last Men in Aleppo
Strong Island

Mi favorito Icarus. Vladimir Putin puesto como cabeza de todo un sistema organizado, desde el gobierno, para dopar deportistas. Algo cansada de documentales sobre la guerra y el racismo, esta historia ofrece poner el dedo en la trampa deportiva para mantener altos los niveles de popularidad del gobierno y asegurar reelecciones. Un pedazo de historia y un protagonista sorprendente, pero realmente sorprendente. 
Va a Ganar: Last Men in Aleppo. Ya ha recibido premios y el tema sirio es siempre contingencia en Estados Unidos. Esta categoría está muy abierta.


MEJOR FOTOGRAFIA
Blade Runner 2049
Dunkerque
Mudbound
La forma del agua
Darkest Hour

Mi favorita y va a a ganar: Blade Runner 2049. La fotografía es un punto crucial en este film. Realmente deslumbra y deja momentos sorprendentes en cuanto a la utilización de la luz, los reflejos y las transparencias. Será el día en que veremos a uno de los mejores directores de foto de la historia, alzar la estatuilla.


MEJOR DISEÑO DE PRODUCCIÓN
La forma del Agua
Blade Runner 2049
Dunkerque
Darkest Hour
La Bella y la Bestia

Mi favorita y va a ganar: La forma del Agua. La producción es todo. Gastar 10 mm de dólares y que la película parezca de 100 mm es solo el diseño y la paleta de colores. Este es el galardón que más se merece el film.




MEJORES EFECTOS VISUALES
Blade Runner 2049
Guardianes de la Galaxia Vol. 2
Kong: la isla Calavera
Star Wars: Last Jedi
La Guerra del Planeta de los Simios

Mi favorita y va a ganar: Blade Runner 2049.


MEJOR BANDA SONORA
La forma del Agua
Dunkerque
Phantom Thread
Star Wars: The Last Jedi
Three Billboards….

Mi favorita y va a ganar: La Forma del Agua. Ya ganó el Globo de Oro con este intento por captar el sonido del agua. Sus melodías logran hacernos flotar. Pero también, hago un voto de aplauso para el trabajo de Jonny Greenwood en “Phantom Thread”; la música es otro actor dentro dentro de esa película.


A ver qué nos depara la premiación de este año. A esperar el domingo.


domingo, 18 de febrero de 2018

Altered Carbon: cuando te lo tomas demasiado en serio

Este es el bombazo con el cual Netflix quería partir brillando el 2018. Con una carísima producción y millonaria campaña de marketing, “Altered Carbon” bebe de “Blade Runner”, “Ghost in the Shell”, a veces de “Batman” y muestra toques del gore de Tarantino para atrapar al espectador, sin embargo, con tanta visualidad, la historia termina perdiéndose entre los neones del futuro.

¿La trama?. Los humanos pueden cambiar de cuerpo cuando mueren, gracias a que sus conciencias quedan almacenadas en un disco duro que llevan implantado en la nuca. De esta manera, pueden vivir por muchos muchos años en “fundas” diferentes. Basada en la novela homónima de Richard K. Morgan (2002), la serie de Netflix se planteó el reto de establecer las bases de un universo muy complejo, el que varias veces terminaba perdiéndose en explicaciones y diálogos en off  redundantes, queriendo abarcar demasiado y empujando torpemente la acción. Con el paso de los episodios, el relato no se volvió más ágil, algo que ya habían tenido que sortear otras producciones caras y que refieren a una temática similar, como “Westworld”.
Su ambientación nos lleva irremediablemente a “Blade Runner” con aires de “Ghost in the Shell”, “Dollhouse”, “Inception” “Batman” y mucho de Tarantino, sobre todo en la escena del hotel y los duelos con espadas. Todo este coctel es agitado con una factura técnica notable.

El discurso que propone es sumamente actual y ahí está el error de no haberlo reforzado adecuadamente. Takeshi Kovacs es un hombre que en su pasado había luchado para que los multimillonarios fueran los dueños del planeta, mientras el pueblo clamaba por mejores sueldos, sin embargo, la guionista, teniendo este material para trabajar, conduce la historia de manera desordenada,  no centrándose lo suficiente en el crimen que da origen a la historia y  presentando demasiados elementos distractores que corren paralelos a la acción central. Esto provoca desconcentración e imposibilidad de seguir el hilo de asuntos clave, como el por qué la policía Kristin Ortega estaba tan obsesionada con el protagonista (detalle que se demora demasiado en quedar expuesto).

Los personajes tampoco presentan nada novedoso: el ángel caído, el millonario manipulador, la policía idealista y un buen grupo de atractivas mujeres sexualizadas en trajes diminutos o, derechamente, desnudas. No obstante, Joel Kinnaman consigue darle una dimensión adecuada a su personaje y tiene cierta química con Martha Higareda, la que igualmente quedó al debe, mientras que el personaje de Poe termina siendo la mejor propuesta de la trama y se transformó en un buen conductor para el espectador, cuando éste andaba perdido entre tantos universos.
La dirección artística es lo mejor que tiene. Se recrea con lujo de detalles este futuro marcado por las luces de neón, con edificaciones monumentales y que lucen como si fueran reales; los hologramas están bien hechos. Miguel Sapochnik, el director de la famosa “Batalla de los Bastardos” de Game of Thrones, es el artífice del piloto y se notó que no tuvo restricciones presupuestarias para presentar este mundo distópico. Por lo menos te deja enganchado para seguir, con ánimo, un par de episodios más, los que llegan a cansar por su larga duración.



Como espectador, dudas sobre si fascinarte por la carísima puesta en escena o saturarte con los flashbacks que intentan dar profundidad al personaje de Kovacs, pero que terminan alejándolo del dramatismo que quiere imponerle la creadora de la serie. Los diálogos tan excesivamente expositivos y la crítica inofensiva al capitalismo, la dejan como una propuesta sin carne, con más brillos externos que corazón. Pero si fuera por lujo, sangre, presupuesto y universo, tienen  por dónde tirar para una segunda temporada, la que aún no tiene luces de ser anunciada. En definitiva “Altered Carbon” funciona en esos instantes en que se toma menos en serio a sí misma y cuando es capaz de abrazar su lado  psicodélico.