Fue exquisita la primera temporada de Masters of Sex .La serie que se
planteó la idea de mostrar cómo avanzó la medicina en los estudios sobre el
orgasmo femenino, de la mano de los doctores Bill Masters y Virginia Johnsonn, tenía
una dura prueba que superar con su segunda temporada, pues fueron muchos los
flancos que quedaron abiertos.
Esta segunda temporada está a punto de finalizar pero debo
decir, con mucha lástima, que ha sido muy irregular en lo narrativo, y esto
desde el primer episodio, en el que se nos mostró qué había ocurrido tras esa
última escena bajo la lluvia.
Partamos diciendo que había 2 historias potentes que no se
siguieron profundizando: los problemas de Barton para asimilar su condición
sexual y la hermosa amistad que surgió entre Virgina Johnson y la doctora
DePaul. Y lo lamentamos porque esta temporada centró su desarrollo en el poder de las heridas psicológicas y cómo éstas
condicionan nuestras vidas y relaciones. Casi
ningún personaje se salvó de esto, y hubiera calzado perfecto con las
situaciones mencionadas; pero el guion decidió descargar este torrente doloroso
en el Dr. Masters, pues es quien más sufre esta temporada al estar
completamente atrapado en la incomunicación, la deshonestidad, el rencor….con
estos sentimientos se enfrentó a su mujer, su hermano y su colega.
Aunque las tramas se mostraron interesantes fueron
flaqueando y dando paso, en momentos, a una mini teleserie venezolana, con
lagrimillas fáciles, con discursos morales falseados que no dieron la
talla. Quizás esta sensación es así porque la primera temporada se mostró muy
fresca, muy cuidada, a pesar de que faltaba como matriz un guion más de autor.
Esto no quiere decir que no hayamos visto capítulos
brillantes, como el n°3 titulado “Fight”. Acá el guion se lució con un perfecto
enlace de ideas entre el combate de boxeo retransmitido por televisión y el
combate dialéctico que Bill y Virginia mantienen en la habitación de hotel. Fue
tan bien logrado que podría, este episodio, recibir una nominación a los premios de la televisión norteamericana por el
desarrollo y fuerza que le dieron sus protagonistas a la idea de la pugna a
todo nivel, personal y profesional.
También destaco el capítulo “Asterion”, un ejemplo de buen montaje, una
joya, pero que como punto de inflexión hacia la mitad de la segunda temporada
se fue diluyendo.
Me sorprendió la instrascendencia
de algunas sub tramas, como la del doctor Langham y su nueva jefa abusando
sexualmente de él….divertida pero sin peso para la historia central, provocando
el descarrilamiento del guión.
Esto pasa cuándo no sabes
qué es lo que estás contando; hay capítulos donde sólo se habla de
infidelidades, y en otras se vuelve grande y pretende ser un espejo de todos
los problemas de la sociedad, desde las disfunciones sexuales hasta la
segregación racial. Abarcar demasiado fue el error?
Ahora, luego de 2 temporadas (faltan un par de
episodios para concluir la segunda) ya está claro que el alma de la serie es
Lizzy Caplan. Sensual como ella sola, elegante, luchadora…. la actriz se come
la pantalla y eclipsa al resto del reparto; poco podría perdurar la serie si
ella saliera o perdiera el protagonismo eficiente que ha mantenido y trabajado.
Las series se consolidan en
las segundas temporadas, pero ¿habrá sido mucha la presión?. Masters of Sex no
ha estado a la altura. Sólo nos queda esperar que el año que viene vuelva a
levantar cabeza, quizás, de la mano de una brecha en la relación Johnson-Masters
y que pudiera surgir del probable fracaso del programa televisivo que les propusieron, donde claramente el
doctor va a interponer su interés de crecimiento profesional a la relación con
su colega. O quizás bastaría que el guion se basara en el castigo que sufrían
las mujeres de la época que no se contentaban solamente con ser madres y
esposas, y Virginia sería perfecta en llevar esa bandera en la siguiente
temporada. Historias hay, claridad para encausarlas….no sabemos.



No hay comentarios:
Publicar un comentario