miércoles, 15 de octubre de 2014

MASTER OF SEX y el drama de no saber qué se cuenta

Fue exquisita la primera temporada de Masters of Sex .La serie que se planteó la idea de mostrar cómo avanzó la medicina en los estudios sobre el orgasmo femenino, de la mano de los doctores Bill Masters y Virginia Johnsonn, tenía una dura prueba que superar con su segunda temporada, pues fueron muchos los flancos que quedaron abiertos.
Esta segunda temporada está a punto de finalizar pero debo decir, con mucha lástima, que ha sido muy irregular en lo narrativo, y esto desde el primer episodio, en el que se nos mostró qué había ocurrido tras esa última escena bajo la lluvia.
Partamos diciendo que había 2 historias potentes que no se siguieron profundizando: los problemas de Barton para asimilar su condición sexual y la hermosa amistad que surgió entre Virgina Johnson y la doctora DePaul. Y lo lamentamos porque esta temporada centró su desarrollo en el poder de las heridas psicológicas y cómo éstas condicionan nuestras vidas y relaciones. Casi ningún personaje se salvó de esto, y hubiera calzado perfecto con las situaciones mencionadas; pero el guion decidió descargar este torrente doloroso en el Dr. Masters, pues es quien más sufre esta temporada al estar completamente atrapado en la incomunicación, la deshonestidad, el rencor….con estos sentimientos se enfrentó a su mujer, su hermano y su colega.

Aunque las tramas se mostraron interesantes fueron flaqueando y dando paso, en momentos, a una mini teleserie venezolana, con lagrimillas fáciles, con discursos morales falseados que no dieron la talla. Quizás esta sensación es así porque la primera temporada se mostró muy fresca, muy cuidada, a pesar de que faltaba como matriz un guion más de autor.
Esto no quiere decir que no hayamos visto capítulos brillantes, como el n°3 titulado “Fight”. Acá el guion se lució con un perfecto enlace de ideas entre el combate de boxeo retransmitido por televisión y el combate dialéctico que Bill y Virginia mantienen en la habitación de hotel. Fue tan bien logrado que podría, este episodio, recibir una nominación a los premios de la televisión norteamericana por el desarrollo y fuerza que le dieron sus protagonistas a la idea de la pugna a todo nivel, personal y profesional.
También destaco el capítulo  “Asterion”, un ejemplo de buen montaje, una joya, pero que como punto de inflexión hacia la mitad de la segunda temporada se fue diluyendo.
Me sorprendió la instrascendencia de algunas sub tramas, como la del doctor Langham y su nueva jefa abusando sexualmente de él….divertida pero sin peso para la historia central, provocando el descarrilamiento del guión.

Esto pasa cuándo no sabes qué es lo que estás contando; hay capítulos donde sólo se habla de infidelidades, y en otras se vuelve grande y pretende ser un espejo de todos los problemas de la sociedad, desde las disfunciones sexuales hasta la segregación racial. Abarcar demasiado fue el error?
Ahora, luego de 2 temporadas (faltan un par de episodios para concluir la segunda) ya está claro que el alma de la serie es Lizzy Caplan. Sensual como ella sola, elegante, luchadora…. la actriz se come la pantalla y eclipsa al resto del reparto; poco podría perdurar la serie si ella saliera o perdiera el protagonismo eficiente que ha mantenido y trabajado.

Las series se consolidan en las segundas temporadas, pero ¿habrá sido mucha la presión?. Masters of Sex no ha estado a la altura. Sólo nos queda esperar que el año que viene vuelva a levantar cabeza, quizás, de la mano de una brecha en la relación Johnson-Masters y que pudiera surgir del probable fracaso del programa televisivo que les propusieron, donde claramente el doctor va a interponer su interés de crecimiento profesional a la relación con su colega. O quizás bastaría que el guion se basara en el castigo que sufrían las mujeres de la época que no se contentaban solamente con ser madres y esposas, y Virginia sería perfecta en llevar esa bandera en la siguiente temporada. Historias hay, claridad para encausarlas….no sabemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario