Escrita por Joe Hill (“NOS4A2”) e ilustrada por Gabriel Rodríguez, fue comprada por FOX en 2011
y luego Hulu la rechazó. Pero fue Netflix, casi una década después, la que le
dio vida a esta historia que pivota entre la magia de unas llaves y los dramas
anodinos de los hermanos Locke, estando allí la principal falla de esta
adaptación de un cómic que proponía algo mucho más oscuro, pero que Netflix
prefirió amoldar a su fórmula ya probada.
Adaptarse a una nueva vida,
superar una muerte traumática, escuchar susurros que llevan a descubrir llaves
que develan la verdadera identidad de una casa centenaria. La semejanza
evidente con “La maldición de Hill House” no termina aquí. Pese a que
la narración va por otro camino, sí comparte que la casa sea la protagonista ya
que ella contiene llaves con un poder y
uso específico. Las llaves mantienen el diseño y estilo siniestro del cómic,
pero la recreación de su magia carece de ingenio.
“Locke & Key” es una
propuesta que combina una historia de tintes terroríficos con la fantasía
juvenil de que otros mundos son posibles. Quien esté familiarizado con el cómic
descubrirá que uno de los principales cambios radica en la disminución de
su dureza, sin renegar de los peligros. Con esta decisión, Netflix busca expandir el perfil de su audiencia, simplificar la historia para intentar
lograr un punto de unión con “Stranger Things” considerando que su producción
estrella va para su 4ta temporada, y los hermanos Duffer ya declararon que el final
se acerca. Considerando este detalle, “Locke & Key” abre muchas puertas
pero no se interesó en cruzar ninguna. Es una cuestión de tono y
ahí los showrunners Carlton Cuse y Mederith Averill optaron por
potenciar el relato de corte adolescente, el de los hermanos resolviendo la vida de la madre y jugando a los detectives para descubrir los dramas del pasado. Y qué decir de sus historias en el instituto, ninguna con peso suficiente.
Los primeros capítulos marcan la presentación de secretos y
situaciones que habrían sido de mayor interés si se hubiesen desarrollado. Una
pérdida que rebaja el misterio y destierra el terror por completo, lo que
perjudica a la villana Laysla De Oliveira , la cual está bien como la mujer
del pozo si pensamos que atemorizaba a un niño, pero podrían haber enfatizado
más su aspecto.
Emilia Jones, Connor Jessup
y Jackson Robert Scott se acomodan bien en sus roles y se complementan
en esa hermandad del tipo “Stranger
Things”. Mientras el más pequeño rebosa de energía e inocencia, los
mayores mantienen el tono del conflicto interno adolescente, los que ya dijimos
que se observan menores.
El mundo mágico de “Locke &
Key” se utiliza casi como metáfora de lo que cada hermano siente ante la pérdida del padre y los showrunners apenas
arañan lo que Joe Hill representó. Decía Alex de la Iglesia que “cuanto
más abres el espectro del público al que te quieres dirigir con una película,
menos cuentas”. Y “Locke & Key” es precisamente víctima de eso.
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