viernes, 21 de febrero de 2020

Locke & Key: una cuestión de tono


Escrita por Joe Hill (“NOS4A2”) e ilustrada por Gabriel Rodríguez, fue comprada por FOX en 2011 y luego Hulu la rechazó. Pero fue Netflix, casi una década después, la que le dio vida a esta historia que pivota entre la magia de unas llaves y los dramas anodinos de los hermanos Locke, estando allí la principal falla de esta adaptación de un cómic que proponía algo mucho más oscuro, pero que Netflix prefirió amoldar a su fórmula ya probada.

Adaptarse a una nueva vida, superar una muerte traumática, escuchar susurros que llevan a descubrir llaves que develan la verdadera identidad de una casa centenaria. La semejanza evidente con “La maldición de Hill House” no termina aquí. Pese a que la narración va por otro camino, sí comparte que la casa sea la protagonista ya que ella contiene llaves con un  poder y uso específico. Las llaves mantienen el diseño y estilo siniestro del cómic, pero la recreación de su magia carece de ingenio. 

“Locke & Key” es una propuesta que combina una historia de tintes terroríficos con la fantasía juvenil de que otros mundos son posibles. Quien esté familiarizado con el cómic descubrirá que uno de los principales cambios radica en la disminución de su dureza, sin renegar de los peligros. Con esta decisión, Netflix busca expandir el perfil de su audiencia, simplificar la historia para intentar lograr un punto de unión con “Stranger Things” considerando que su producción estrella va para su 4ta temporada, y los hermanos Duffer ya declararon que el final se acerca. Considerando este detalle, “Locke & Key” abre muchas puertas pero no se interesó en cruzar ninguna. Es una cuestión de tono y ahí los showrunners Carlton Cuse y Mederith Averill  optaron por potenciar el relato de corte adolescente, el de los hermanos resolviendo la vida de la madre y jugando a los detectives para descubrir los dramas del pasado. Y qué decir de sus historias en el instituto, ninguna con peso suficiente. 

Los primeros capítulos  marcan la presentación de secretos y situaciones que habrían sido de mayor interés si se hubiesen desarrollado. Una pérdida que rebaja el misterio y  destierra el terror por completo, lo que perjudica a la villana Laysla De Oliveira , la cual está bien como la mujer del pozo si pensamos que atemorizaba a un niño, pero podrían haber enfatizado más su aspecto.
Emilia Jones, Connor Jessup y Jackson Robert Scott se acomodan bien en sus roles y se complementan en esa hermandad  del tipo “Stranger Things”.  Mientras el más pequeño rebosa de energía e inocencia, los mayores mantienen el tono del conflicto interno adolescente, los que ya dijimos que se observan menores.

El mundo mágico de “Locke & Key” se utiliza casi como metáfora de lo que cada hermano siente ante  la pérdida del padre y los showrunners apenas arañan lo que Joe Hill representó. Decía Alex de la Iglesia que “cuanto más abres el espectro del público al que te quieres dirigir con una película, menos cuentas”. Y “Locke & Key” es precisamente víctima de eso.

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