jueves, 15 de junio de 2017

Wonder Woman: clásica narración, moderna impronta

El Universo Warner-DC, finalmente, logró una historia de superhéroes coherente y medida en sus pretensiones. La sinceridad de esta propuesta proviene, en parte, de su largo periodo de gestación y la paciente espera de su directora, Patty Jenkins, quien rompe con estereotipos y presenta un personaje con capas, genuino y con liderazgo, pero cuya existencia, hasta ahora, no es más que dejar el puente construido para la próxima película de “La Liga de la Justicia”.


El primer film de superhéroes con una mujer como protagonista y dirigido por otra mujer. La presión era enorme, por eso necesitábamos que esta Mujer Maravilla fuera muy grande y empoderada. Con un Universo DC cuestionado tras sus primeras películas, había todo un debate virtual sobre qué sensación iba a dejar este film, y tanto fanáticos como “trolls” ya querían descuerarla, querían escudriñar todos los detalles y ver si daba el ancho para zanjar la deuda histórica con el personaje, creado en 1941, y que nunca se había llevado al cine. Patty Jenkins y la protagonista Gal Gadot, finalmente, hacen justicia a la chica del jet invisible.

Uno de los aciertos del guion, escrito por Allan Heinberg (uno de los genios tras “Grey's Anatomy”), consiste en que la indignación del personaje no es verbalizada; las tenues expresiones y gesticulaciones de Gadot son suficientes para revelar su incomprensión hacia la ambición del hombre. La acción comienza en 1917 con el tono de comedia constante cuando se refiere al “pez fuera del agua”; esta arista más humorística fue utilizada para acercarla al lenguaje que utiliza Marvel, pero no resultó totalmente logrado. Leve bache. ¿Trama feminista? No lo creo. El discurso acerca de la relevancia del papel de la mujer en la actualidad es sólo mirada como una anécdota y son muy breves los espacios en los que Diana reclama por algún derecho o nos coloca por sobre la satisfacción masculina. Ninguno de estos elementos trasciende en la trama.

Ella es la protagonista todo el tiempo, aunque Chris Pine tenga su mérito; la relación entre Trevor y Diana es un aspecto utilizado para realzar la mirada inocente y aguerrida de esta guerrera, que no entiende los grises de los humanos. Los villanos, por su lado, tienen poco protagonismo y poco tiempo para hacer visibles sus matices; Danny Huston y Elena Anaya caracterizan correctamente a Ludendorff y Maru, sin embargo, el guion no es eficiente a la hora de explicitar sus motivaciones. Por el lado de las peleas, están vistosamente coreografiadas, con efectos visuales sobresalientes; incluso, logran la agilidad a la que nos tiene acostumbrados los héroes de “la competencia”. Y siguiendo esa idea, en varios momentos, sentimos que el guion se tomaba de la mano con el de “Capitán América: El primer vengador”, con la diferencia que Jenkins no cayó en la propaganda de la América salvadora del mundo, sino que se concentró en humanizar y afirmar el liderazgo de su heroína, argumento que también es piedra angular en el film que dirigió Joe Johnston.  


Lo que resulta refrescante en esta película es la motivación de Diana para hacer algo por la paz con un interés ingenuo, el que a la vez se posiciona como poderoso. Hay una historia de fondo que se va revelando sin ambigüedad,  mostrando el proceso de formación del personaje con gran respeto y sin abusar del estereotipo de mujer liberal y fuerte. La directora está interesada en confeccionar un personaje convincente en sus lineamientos de personalidad, que funcione más como fuente de inspiración y no como mujer hermosa, de hecho, es poco lo que se enfoca en su figura física y mucho lo que muestra su coraje y actitud en el campo de batalla; esta es una capa destacada de la protagonista. Otro atributo muy interesante es su optimismo, el cual es inteligentemente presentado, con planos que enfatizan lo resuelto de su carácter.

 Aunque esta heroína fue presentada en  ”Batman vs Superman: Dawn of Justice” (2016), este film es la verdadera entrada en acción de la Mujer Maravilla, cuya coraza busca inspirar y no dar golpes porque sí. Lo hace mirando a lo mejor que existe “Thor”, “Capitán América: El primer vengador” y “Superman” (1978) como mensajeros de paz. Gal Gadot logra el cometido y le entrega atributos claves a su heroína, dejando armado el nexo para la película de “La Liga de la Justicia”.


No sabemos si esta propuesta deja establecido el patrón de cómo debe dejarse ver una heroína en este tipo de películas, es demasiado temprano para sacar una conclusión, pero lo interesante es cómo la dupla femenina Jenkins-Gadot se hecha al bolsillo las conjeturas que aseguraban un caos narrativo.

lunes, 12 de junio de 2017

House of Cards, temp 5: la hora del Quién es Quién

¿Se ha resentido con los años?, ¿Ya no tiene la frescura del inicio?. Digan lo que quieran, pero Spacey y Wright siempre consiguen que el espectador termine seducido por los Underwood, quienes han logrado afianzar la premisa de que el miedo, a todo nivel, es el arma que mejor manejan.

“House of Cards” es la primera serie original de Netflix, el producto que posicionó a la plataforma y, tras 5 años, uno de los más consolidados. Cada temporada, la llegada de “House of Cards” es un acontecimiento en el mundo seriéfilo, casi como lo fueron en su momento “The Sopranos”, “Lost”, “House”, “Breaking Bad” o “Game of Thrones”. Pero esta 5a temporada trajo novedades, siendo una de las más relevantes la salida del creador Beau Willimon, quien dejó la visión narrativa de la serie en manos de Melissa James Gibson y Frank Pugliese. Otro atractivo, era conocer si este ciclo se serviría de la crisis por la que atraviesa la política norteamericana y, además, sacarnos la duda que nos dejó la sesión 4, donde nos preguntábamos si la serie ya estaba cerca de su final, pues el derrumbe de los Underwood siempre está “a punto” de acontecer (leer aquí, review de la temporada 4).

Todo un año sin el audaz matrimonio en pantalla es mucho tiempo, porque ya va siendo hora de empezar a ver los flancos de esta relación. Y si bien ya estaba expuesta la amenaza sobre la posición política del Presidente a causa de las pesquisas periodísticas de la temporada anterior,  Francis parece un invencible, esquivando acusaciones, impeachments y declaraciones en contra; hay momentos que dieron para fruncir el ceño y dudar de  si, realmente, suceden así las cosas, pero la exuberante personalidad que Spacey le ha dado al Presidente que encarna, hecha por tierra cualquier duda hacia el perfil del personaje. Claire (Robin Wright) ya calza puntos por sí sola no solamente en la serie, sino que también ante los fans, quienes señalan en los foros de que ella es quién debiera dar los giros argumentales que estamos esperando y que algo se insinuaron, justamente, en los capítulos que ella dirigió: “Es mi turno” exclamó en el minuto final de la temporada. Nos queda mucho por ver por parte de la señora Presidenta.

Las direcciones fueron de buen nivel, aunque hubiera esperado algo más de aquellos dirigidos por la gran Agniezcka Holland, los que igualmente hubieran sido eclipsados por los dos finales, a cargo de una hábil Robin Wright. Los dos capítulos citados fueron los que más conmocionaron, no sólo por la gravedad de ciertos hechos, sino también por los varios cambios de trama que nos devolvieron, cuan bofetada, esa postura de “esto es House of Cards”: una colosal manipulación, desde todo punto de vista.


El guion se basó en el protagonismo de la organización ICO (Islamic Caliphate Organization), la que degolló a un americano en directo, lo que alzó al pueblo a clamar por más medidas de seguridad. En este escenario se movieron los Underwood, con una Claire mucho más popular que su marido, con un Hammerschmidt dando argumentos poderosos contra el Presidente y con un Frank que aprovechó su determinación antiterrorista para rebajar la influencia del gobernador Conway, quien salió de escena prontamente dejándonos una interesante performance de Joel Kinnaman.

Sobre el rendimiento de los actores, este siempre es de alta factura. Los Underwood fueron los protagonistas pero hubo dos personajes que estuvieron por sobre la media: Doug Stamper (otra vez) y Jane Davis.
El primero, es un Michael Kelly que ha logrado teñir de una personalidad adictiva a su personaje, siguiendo, este año, con esa obsesión perversa por ciertas mujeres. El que nunca haya quedado claro de donde proviene esa fidelidad casi enfermiza por los Underwood es un punto que ha sabido ser cautelado por los guionistas, pero que igual tiene aburridos a muchos fans. Seguramente, seguirá teniendo un rol preponderante en el siguiente ciclo.
La segunda, es una tremenda actuación de Patricia Clarkson. Al principio nos parecía una excéntrica aristócrata, con muchos lazos políticos, pero su perfil fue creciendo hasta transformarse en una hábil jugadora de ese poker que tanto aman los Underwood. Inescrupulosa, implacable, yo gano-tú ganas, jugando a ambos bandos. Mucho tendrá que contar en la siguiente sesión.
El personaje de LeeAnn fue bien delineado. Otra mujer que sólo quería poder pero que fue utilizada y manipulada frente a sus narices. Algo naif su final, pero su presencia ya no es necesaria teniendo la habilidad de Jane Davis ocupando ese sitial.
Un personaje que destiñó fue el interpretado por Paul Sparks, cuyo rol de hacer ver a Claire como una mujer necesitada de arrumacos y cariños, no fue tan creíble, menos aún, que él fuera el destinatario para saber de los crímenes de Frank; y menos aún, eso de andar de  conquistador por la Casa Blanca. Leve bache.


La producción de la serie se sirvió, de manera formidable, del formato de sus encuadres, en interiores y exteriores, y de las decisiones políticas reales de la política norteamericana: terrorismo, la posibilidad de un impeachment, el caso de Thomas Jefferson contra Aaron Burr, el uso de gas sarín en la guerra de Siria y de hasta  tener al director del FBI asegurando que la agencia no podía manejar resultados de elecciones. Los guiones, por su parte, incluyeron excelentes diálogos de Underwood y frases para el bronce, como: "No me fío de las encuestas" o "Bienvenidos a la muerte de la era de la razón". Mi favorito fue el de Doug Stamper diciendo: "Si suena como un hecho, es un hecho".  Gran guiño.

En resumen, la temporada tuvo un perfil poco enérgico al inicio, pero siempre fue sugestiva e interesante, aumentando la tensión y ritmo gradualmente. Después del cuarto capítulo comenzó la incertidumbre, de la cual el guion se hizo cargo a punta de ir estableciendo el empate entre los miembros del matrimonio. Las 2 tramas centrales que venían del ciclo anterior, quedaron bajo control de los guionistas y no explotaron en esta sesión.


La última reflexión es que da la impresión que los productores deben estar muy seguros del lazo que une a los espectadores con “House of Cards”. Esto, porque he escuchado espectadores molestos y esto, en el actual panorama de las series, donde todos estamos viendo más series de las necesarias, puede ser peligroso. Muchas veces, el guion no se molesta en explicar nada por segunda vez y da todo por sentado, exigiéndole al espectador un cierto grado de información previa de la cual muchos no están dispuestos a hacerse cargo. ¿Acaso la serie nos exigirá ser espectadores más sofisticados y constantemente interesados en el panorama internacional y norteamericano?, ¿No cabe el que sólo queremos ver una buena serie?. Recuerdo una entrevista a Kevin Spacey donde comentaba que cada vez que volvía al hotel, después del rodaje, pensaba si la serie iba demasiado lejos, pero después ponía las noticias y se le pasaba. Esta temporada termina empatada con la realidad y con el imperio en manos de la mujer, cada vez más distanciada del hombre, disputándole un rol y con elementos del guion desarrollándose fuera de la pantalla, cada día, gracias a los políticos norteamericanos, los mejores extras de “House of Cards”, 

viernes, 9 de junio de 2017

“The Leftovers”, honesta hasta el final

El último episodio de "The Leftovers" no solamente probó la cantidad de inspiraciones y personas que formaron parte del proyecto, sino el objetivo de Lindelof  de no tener que pasar el resto de su vida respondiendo preguntas sobre el final, tal como le ocurrió con el final de “Lost”.


Has dedicado mucho tiempo a una serie, estás deseando saber cómo acaba, cómo se resuelve todo, pero al mismo tiempo no quieres que termine; nerviosismo puro eran las horas previas al final de una excelente serie, alabada por la crítica pero no tan comprendida por el público en general.
Pero, bueno, este desenlace fue explícito dentro del esquema de “The Leftovers”, una serie que podría enmarcarse dentro del impresionismo emocional, donde las figuras y las tramas no importaban tanto como las sensaciones que evocaban. Cada episodio era una cápsula de desolación, desconcierto y abandono. 
“The Leftovers” ha terminado. La serie de HBO creada por Damon Lindelofy Tom Perrotta, basada en el libro homónimo de éste, completó un viaje de tres temporadas donde conocimos el drama de personajes rotos, devastados por sus pérdidas, y sus esfuerzos por hallar paz y seguir adelante. En algunos pasajes, la búsqueda de sentido a lo ocurrido y a la vida era abrumadora, devastadora, siempre nos puso a prueba como espectadores.

Después de 28 capítulos, la serie fue el viaje de Kevin y Nora hasta entenderse y aceptarse. Cómo se conocieron, cómo se enamoraron, cómo lucharon por superar su dolor, estar juntos , destruirse y recomponerse como piezas de rompecabezas buscando encajar. Esta historia de amor siempre fue la obsesión de Lindelof, porque al fin y al cabo, Nora Durst estaba dispuesta a meterse dentro de una caja transparente y radiarse hasta la incineración para descubrir si podía viajar donde estaban sus hijos. Acá destacamos a la impresionante Carrie Coon, dándolo todo, y cargada de detalles increíbles, dejados ahí por los guionistas para provocar la duda, para que nos preguntáramos si realmente nos dijo la verdad. Esa mujer, que estaba preparando el desayuno cuando su marido y sus hijos desaparecieron sin explicación, necesitaba  a una actriz capaz de hablar con la mirada, de proyectar sólo con palabras esa búsqueda de significado. Y Justin Theroux, quebrando estereotipos de actor guapo, se metió en la piel de un hombre que fue aceptando su dolor y cubrió de un aura especial a Kevin, el que esta temporada estuvo más dispuesto al humor, mostrándose reconciliado y transmitiendo al espectador una tranquilidad que no sentimos antes.



El poder de las historias
Ésa es la mayor apuesta de Lindelof y Perrotta, su mayor triunfo. No vemos lo que se cuenta. Sólo tenemos a un personaje narrando su verdad. La serie no quiere dar respuestas claras, no quiere tener una sola manera de entenderse. Pero es honesta, tanto si quieres creer en la fantasía como si piensas que hay una explicación lógica. Todos los manuales de guiones dicen que la acción debe mostrarse, pero aparece “The Leftovers” a demostrar que esas reglas están para romperse. Este final fue digno y coherente pa4ra una serie difícil de definir y recomendar, porque la primera temporada no fue tan extraordinaria como la segunda, debido a la gran dirección de Mimi Leder, quien exprimió su simbología hasta el último momento pero igualmente la hizo más simple sin sacrificar la crudeza de los acontecimientos.


Su mayor virtud? que cada episodio fue una obra de arte conceptual, un estudio sobre la necesidad del ser humano de apoyarse en un sistema de creencias, por ridículo que sea. Cada espectador lo apreciará a su modo. Asi es como “The Leftovers” se despidió como un lienzo sobre aquellos hechos que no somos capaces de entender.


jueves, 1 de junio de 2017

EL CINE DE RUBEN ÖSTLUND, el nuevo niño mimado de la dirección

En el actual cine nórdico existe un creciente interés por mostrar el grado de parálisis que podemos encontrar en esa sociedad, donde el Estado ejerce un papel relevante en la planificación social de los ciudadanos. Ante su reciente triunfo en Cannes, todos quieren saber quién es Ruben Östlund, por lo que este resumen pretenderá describirlo como creador de personajes cegados por dilemas morales y sociales, dilemas que usa como una forma de involucrar al público en esos mismos temas.


Casi nadie sabía quién era Ruben Östlund. El descubrimiento sucedió hace poco (dos años), después del estreno de “Fuerza Mayor”, la que había sido parte de Cannes, en 2014, y donde alcanzó el Premio del Jurado en la sección “Un Certain Regard”; también pasó por el festival de Sevilla (Premio Guiraldillo de Oro y Mejor Guión) y quedo fuera, a última hora, de la quina del Oscar a Mejor Film Extranjero.
Fue entonces cuando los más cinéfilos empezaron a buscar su filmografía y, la mayoría, dio con “Play” (2011), la que fue presentada en la “Quincena de Realizadores” de Cannes.

Pero la historia de Östlund parte mucho antes, incluso con un cortometraje ganador del Oso de Oro en Berlín.

Su propuesta:
Se basa en la habilidad para mostrar los vaivenes de la creencia nórdica acerca de la, aparente, paridad sexual de una sociedad avanzada. Sin embargo, sus primeras películas fueron trabajos de cine deportivo: muchas pistas de nieve, aderezado con mucha música, tomas en plano general de descensos de montaña, velocidad, temeridad. Esto era meritorio hasta que aparecieron las GoPro, pero igual los contenidos fueron lo suficientemente interesantes para que lo aceptaran en la escuela de cine de Göteborg.
Como nadie quería financiar sus trabajos (qué raro) decidió iniciar su propia productora (Plattform) y allí comenzar una ruta que, ahora, lo tiene en la mira de todo el cine.

Hicimos una rápida revisión para que sepan quién es Ruben Östlund y cuál es la fuerza de su propuesta: 

Family Again (2002)
Los padres de Östlund protagonizan este documental sobre sus vidas y sobre su divorcio, cuando el director era un adolescente. ¿Cine terapia?, ¿psicolanálisis en gran pantalla?. El resultado es puro cine directo, sin perder el tono familiar y sin miedo a las preguntas que siempre dan miedo: ¿por qué te fuiste?, ¿había un amante?, ¿pudiste vivir sin saber de mi todos los días?.

https://vimeo.com/140440013


The Guitar Mongoloid (2004)
Jöteborg fue una ciudad inventada por Östlund para situar esta película, de estilo falso documental. Un film muy punk, ya que el protagonista es un músico callejero que sirve de guía para todo lo que se va contando. Erick Rustström (el protagonista y real músico de la calle) grita sus canciones y toca la guitarra como si no necesitara nada más en el mundo. Ganó el Premio de la Crítica FIPRESCI del Festival Internacional de Moscú.



Involuntary (2008)
Película de episodios. El director decidió saltarse el esquema de películas lineales, muy norteamericanas, para dar paso a una estructura de "colección de historias" o de libro de relatos. Está la del treintañero borracho, la de una profesora con aspiraciones de líder, la de dos quinceañeras metidas en un gran lío etc; cada historia cuenta con la premisa de descubrir si nos aceptamos como somos, si somos realmente libres, si podemos o no estar solos.



Play (2011)
Gracias a esta película, un diario sueco escribió un artículo titulado “Las 47 razones por las que lloré cuando vi la película “Play”, de Ruben Östlund”. La tildaron de racista y causó cierto revuelo nacional, con opiniones a favor y en contra; pero lo que no se puede negar es que es excelente en su estilo de “película ­espejo” al retratar el poder y la lucha de clases. Se inicia con una cámara fija, en un extraño y poco cinematográfico plano sobre un centro comercial, como si Östlund quisiera imitar a la cámara de seguridad de ese Mall; la imagen muestra la interacción entre un grupo de niños de origen africano y otro de ascendencia nórdica. El contraste no sólo es evidente en el color de la piel y en la ropa de ambos, sino en la seguridad con la que unos y otros se manifiestan. Östlund construye un incómodo relato sobre la integración racial.




Fuerza Mayor( 2014)
Un gran suceso. Turistas suecos perdiendo su dignidad en un centro de esquí. Eso es lo que sucede en esta película. Si el cine nórdico nos acostumbró al derrumbe moral y a las miserias del ser humano, Östlund insiste y entrega un despiece de la pareja, de la familia, del Estado, del bienestar, de todo lo que somos. Gran película, puro diseño, perfección de líneas y el derrocamiento del papel, estereotipado, del padre como héroe, cuando una crisis  ataca a la familia.  




The Square (2017)
Acaba de ganar Cannes y le otorga pasajes a este director para seguir construyendo proezas cinematográficas. Su estreno en Chile (muy pronto) está confirmado.




Ruben Östlund es una de las voces más distintivas del cine sueco actual. ya ha dejado clara su impronta de diseccionar, con humor y precisión, las miserias y contradicciones de la sociedad contemporánea. En su guión todo está siempre a punto de romperse en mil pedazos, lo que igual le da tiempo de inducir su psicología y su cámara exquisita, porque Östlund goza filmando, y lo hace muy bien.


lunes, 29 de mayo de 2017

Lo que dejó Cannes 2017: películas para seguirles la pista

Terminó la edición n°70 del festival, nuevamente con gusto a poco tras la entrega de la Palma de Oro. Recopilando prensa extranjera y algunos nacionales, hay nombres que se repiten como imprescindibles para seguirles la pista todo el año. Por lo menos, ya sabemos que la ganadora SI llegará a Chile en los próximos meses.

“Blade of the Inmortal”, de Takashi Miike
Takashi Miike está acostumbrado a hacer películas, se le cuentan casi 100 en su palmarés y no todo podría ser alabado ni obra del máximo virtuosismo “Ley Lines”, “Audition” y otras hablan de sus mejores destellos de creatividad, pero igual logró llegar a Cannes este año. Como no le gusta hacerse cargo del rigor histórico crea personajes casi  para videojuegos, pero igual entrega productos muy disfrutables. Es cine más de nicho, pero este film podrá encontrarse en buscadores y sitios de cine japonés.

“Happy End”, de Michael Haneke
El director austríaco presentó un film muy esperado y la recepción fue mixta. Quizás, en esta pasada, confió en que el público ya conocía sus elementos y buscó el no dar explicaciones. Igualmente deberíamos encontrar en este film, los golpes de genialidad de Haneke, como también su narración áspera y lúgubre. Al parecer, en esta oportunidad, el austríaco pecó de autorreferente y podría suceder que esta “Happy End” le sea indiferente a mucha gente. Igual llegará a Chile, hay que estar atentos.


“Napalm”, de Claude Lanzmann
Claude Lanzmann nos muestra Corea del Norte. Entendemos la intención de crear un choque de perspectivas y, si bien, hay interés mundial por lo que hoy ocurre en ese país, la crítica señala que no estuvo a la altura de su narrativa, exquisitamente tratada en “Shoah” y “El Informe Karski”. Igual vamos a buscarla a ver qué tal.


“Las hijas de Abril”, de Michel Franco
Michel Franco es el nuevo niño lindo del cine mexicano. Un cineasta de golpes de efecto, de mostrarle a los espectadores un dispositivo que, poco a poco, revela la información necesaria para entender lo que vemos en pantalla. La crítica no la trató bien y  sin embargo, se llevó el Gran Premio del Jurado desde la sección más rica e interesante de Cannes: Un Certain Regard. Este premio eleva el costo de traerla a Chile, pero confío en que igualmente estará por acá.


“Loveless”, de Andrey Zvyagintsev
Zvyagintsev confía en su propia marca, en esa que busca apuntar con el dedo a los de arriba; al menos, eso fue lo que le dio fama mundial con su maravilloso film “Leviatán”, que se llevó un sinnúnmero de premios en la temporada 2014-15 (incluso, el Globo de Oro y nominada al Oscar). Algunos críticos señalan que se puso más cómodo y, en esta ocasión, apuntó su dedo en la dirección contraria. Si sigue presente la crítica al armazón moral ruso, aunque sea en una escala menor, es un film muy digno de ver. Ganó Gran Premio del Jurado.


“Wonderstruck”, de Todd Haynes
Fue una de las favoritas desde el inicio del festival, por lo que escucharemos mucho sobre ella durante el resto del año. Una niña sordomuda es la protagonista y sobre eso se basa el discurso fílmico sobre la sordera y la importancia del acompañamiento sonoro en el cine silente. Con una narrativa convencional,igual puede ser éxito de taquilla.



“Claire’s Camera”, de Hong Sang-soo
Hay dos clases de películas de Hong Sang-soo: las que ponen una fuerte barrera de entrada a los novatos (por la exigencia de una complicidad con el espectador que conoce el estilo de sus films), y las que permiten la llegada a todo público. La crítica de Cannes, en su mayoría, la situó en el primer grupo, en el del sobreanálisis conceptual. Habrá que buscarla y empaparse de esa reflexión más dura.

"The Killing of a Sacred”, de Yorgos Lanthimos
Yorgos Lanthimos ha llegado al panorama norteamericano. Los que lamentaron el cambio idiomático que hizo el director en “The Lobster”, llorarán ahora también un cambio estilístico. Se habla de grandilocuencia de planos y banda sonora que no está a la altura del argumento, más una Nicole Kidman y un Colin Farrell que intentan sustentar un cuento de terror más pendiente de lo psicológico que de lo paranormal. Premio a Mejor Guion, lo que transforma a Lathimos en un niño mimado del Festival, a punto de desembocar en las alfombras rojas norteamericanas.


“Okja”, de Bong Joon-ho
Toques de acción, ciencia ficción y parodia. Mezcla de géneros de Bong Joon-Ho. La crítica señala sorpresas, actuaciones al borde la locura y un dispositivo fílmico brillante. Netflix al ataque.


“The Square”, de Ruben Östlund
La ganadora de Cannes se definió como arte contemporáneo, donde la confianza y la culpa aparecen nuevamente en el guion del director. Pero esta amplitud, en algunos, provocó desconcierto al ser una llamada de atención no tanto sobre la instalación de una mirada, sino en el cómo esa mirada logró ser soportada por la historia. Está confirmado que llega a Chile muy pronto.


“The Beguiled”, de Sofia Coppola
Un cuento de mujeres ensimismadas en un mundo de protocolos y clases de francés. Con un tratamiento más refinado de la violencia, el premio a Mejor Dirección es un espaldarazo para una mujer que hace rato hace su camino con buenos guiones y propuestas. Lo más probable es que llegue a Chile muy pronto.


“Good Time”, de Ben y Joshua Safdie
Una de las que tuvo mejores críticas. Los norteamericanos  Safdie, quienes ya demostraban su apego a la adrenalina audiovisual y al cariño por sujetos incomprendidos, hacen un thriller urbano protagonizado por Robert Pattinson (críticas extraordinarias a su performance) con referencias a Nicolas Winding Renf, Danny Boyle y Michael Mann. Una narrativa imprevisible, un grupo de personajes muy logrados, una ciudad convertida en discoteque y una banda sonora emocional, violenta y melancólica. Se define como un paso adelante en una carrera que se vaticina llena de éxito para estos hermanos directores. Debería llegar pronto a Chile, pero antes que eso, estará disponible en varios portales.


“Patti Cake$”, de Geremy Jasper
Ya habíamos escuchado de ella. El típico relato de ascensión del desadaptado con muchas aspiraciones y nulos recursos. Aparece el conflicto racial y la cuestión del físico. La escuela Sundance ha vuelto a poner en escena una película pretende hacer un comentario social sobre el talento de aquellos sin oportunidad.


“You Were Never Really Here”, de Lynne Ramsay

Un cineasta con interés en un cine como herramienta. La película gustó muchísimo, su  actor se llevó el Premio a Mejor Actuación del festival y eso ya le da fundamento para seguirle la pista y desear que pronto esté en nuestras salas.


viernes, 19 de mayo de 2017

Adiós Chris Cornell: En el lugar más brillante del sol

Apadrinó a Pearl Jam, impulsó a Nirvana y cosió las heridas de RATM cuando la industria los puso en jaque. Y también nos hizo reflexionar cuando lanzó el entrañable “Euphoria Morning”. Ante la tristeza de estos días, sólo pienso en el momento que lo descubrí, hace tantos años, sentada en el sofá de la casa de un compañero de colegio. Sólo su voz fue suficiente para quedarse en mi para siempre…fue suficiente para todo.


Comprender la escena grunge no era fácil para mi generación,  a este lado del mundo. Edulcorada con lo que aparecía en MTV y leyendo lo poco de prensa especializada que llegaba a Chile, los ’90 me convirtieron en una esponja musical, en plena etapa de descubrimiento de bandas metal que habían dominado el mundo cuando era muy chica, pero, al mismo tiempo, me sorprendían alucinada con el “Violator” de Depeche Mode, impresionada con el “Bossanova” de Pixies,  enloquecida con el “Seasson in the Abbys”, sorprendida con la innovación del “MCMXC a.D.” de Enigma, con los riffs demoledores del “Rust in Peace” etc, etc…ah! y debo mencionar que estaba entregada totalmente a los gritos de Axl Rose y a las melodías perfectas de Slash. En pocas palabras, era todo oídos a lo que la nueva década dejara escuchar. Todo lo que sonara en la radio y lo que mostrara MTV me causaba interés de investigarlo.

Y en esa carretera llena de salidas hacia distintas corrientes musicales, nuevos artistas, que nacían bajo el alero de MTV, y con radios que tenían una programación cada vez más heterogénea, se mezclaban las problemáticas que ya empezaban a aparecer cuando asoma la adolescencia. Cuando me hablan de Chris Cornell, mi mente recuerda a un compañero de colegio cuyo papá era melómano desatado y su casa era como una mini disquera. Vivía cerca del cole asique le hacía la pata para que me invitara a almorzar y me compartiera un poco de ese espacio sagrado en su hogar. Fue así, intruseando disimuladamente esa pared llena de sonidos, como llegué al “Badmotorfinger”. La banda me sonaba lejanamente, gracias a que Axl Rose había dado una entrevista elogiando al vocalista de Soundgarden. ¿Axl elogiando a alguien?, había que cachar quién era. Y luego de escuchar ese disco tuve mi revelación. Porque, si bien, había riffs tipo nitroglicerina, un bajo aplastante y una batería espectacular, lo que más me cautivó fue la voz sobrehumana del tipo que cantaba, del mismo al que Axl sugería que escucharan. Y así, en esa sala tipo “mini disquera”, este hombre me impactó sin haberle mirado la cara, no fue necesario; recuerdo que en un sofá medio hundido, estuve 10 minutos totalmente absorta, sólo en conexión con esa voz que nada tenía que ver con las voces rockeras de los ’70 ni con las voces rasposas de los ’80… era otra cosa que esta niña “esponja musical” estaba absorbiendo casi como vitaminas, porque esa fue la sensación…fue profunda alegría, el “Badmotorfinger” fue sinónimo de vitalidad (poco entendía yo, por esos años, de letras depresivas y tristezas edulcoradas con buenas guitarras).


Gracias a esa trastocadora primera experiencia con Soundgarden, aprecié mejor la impronta de esta nueva corriente y, por ejemplo, empecé a construir el amor por Pearl Jam. Ya habían entrado los tiempos del numetal y el hip hop rockeado, existía Temple of the Dog con ese disco que me ayudó a ser exigente con todo lo nuevo que estaba apareciendo y a tropezar con “Hunger Strike” cientos de veces, como lo hicimos todos.
Al conocer la triste noticia que nos asola, recuerdo que es más fuerte la sensación de regocijo que sentí cuando se me puso por delante el “Superunknown”, el cual podría decir que es como mi “Sgt Pepper”. Cantándolo a todo pulmón frente a la tele, con los videos de “Spoonman” y luego “Black Hole Sun” en una etapa de decisiones tempranas, donde el tono grotesco del clip, los toques melancólicos del disco, la oscuridad y su tono denso fueron de gran ayuda para canalizar esa confusión propia de esa etapa.  Nadie como Chris para hacer del grito su líquido vital. Nadie como Cornell para componer una canción que le encantaría al mismísimo Johnny Cash. Nadie como Chris para golpearnos con un mazazo con su partida y hacernos comprender que ya poco queda de la generación Seattle, de aquella en que, con sus trabajos con TOTD y Soundgarden, formó el silabario del cual todos beberían.

                     

Por eso es que hoy, al levantarme, lo primero que hice fue recordar a Alvaro (mi compañero de colegio) y pensar qué él debe estar tan abatido como yo. Y también recordé lo mucho que se extrañan esos tiempos de compartir cassettes, de sorprender a los amigos con el último CD, de playbacks grabados al lote, de gritar el coro de “Black Hole Sun” en mi pieza, a oscuras, y con la pared de la casa de mi amigo repleta de discos por descubrir. Esos recuerdos siempre estarán ligados a “Badmotorfinger”, a Temple of the Dog, a “Superunknown”, a Chris Cornell, y revivirlos hoy ha sido tan doloroso como placentero.
Hoy me levanté conociendo de tu partida y eres tan trascendental que igual lograste traer a mi mente recuerdos de profunda alegría.

Gracias por eso.








jueves, 4 de mayo de 2017

Cannes 2017: viejos conocidos y poco en español

Del 17 al 28 de mayo se realizará la edición n°70 de uno de los mayores eventos cinematográficos de Europa. Una vez más, la vieja guardia compone el corazón de esta versión del festival, el que devela considerables ausencias. Los nuevos directores van a la pelea en la sección más arriesgada e interesante, mientras que Netflix dio el golpe al entrar, por primera vez, a la competencia.

Un año más de Cannes. Si bien, siempre tenemos la esperanza de que la comisión organizadora va a sorprendernos con alguna innovación, esta edición 2017, nuevamente, huele a clásico. El grueso del programa ha dejado fuera a Kathryn Bigelow, Andrew Haigh, Alexander Payne, Steven Soderbergh, Sean Baker, Lav Diaz, Joachim Trier, Ruben Östlund o Michaël R. Roskam, dejando la mesa servida para que la Quincena de Realizadores, Venecia, Toronto o San Sebastián, tengan un amplio abanico para elegir.  Pero eso será análisis de otro momento.

Cannes es un evento de luces, gala y alfombra roja, por eso es que varios nombres estelares ya están haciendo las maletas para dejarse caer  y acaparar portadas. Nicole Kidman, por ejemplo, irá con lo nuevo de Sofia Coppola y la cinta de Yorgos Lanthimos, quien tras competir con la sensacional “The Lobster”, regresa con “The killing of a sacred Deer”. Otras apuesta segura es la del ruso Andrei Zvyagintsev, que ganó a Mejor Guion con la tremenda “Leviatán” (2014) y ahora repite con “Loveless”; la japonesa Naomi Kawase presentará “Hikari” y el turco Fatih Akin hará lo propio con “In the Fade”. Estas deberían ser números puestos, por trayectoria y propuesta, en cualquier panel especialista.
Otra característica, ya repetida, es la gran cantidad de cineastas franceses. Este año, la cinta de apertura es de André Déplechain (ha participado 5 veces por la Palma de Oro) con “Les fantôme d'Ismael”, la que está protagonizada por Marion Cotillard. Y, por tercera vez, Michel Hazanavicius se hará presente con “Redoutable”, un biopic de Godard.

Si para algo se supone que sirve un festival, es para agrupar nuevos  talentos. En Cannes, toda la artillería de los nuevos cineastas lleva años depositándose sobre una de las secciones más interesantes: Un Certain Regard.
Serán seis óperas primas en este apartado, entre ellas la de Taylor Sheridan (guionista de “Sicario” y “Hell or High Water”), quien debuta en la dirección con “Wind River”. Los nuevos directores medirán fuerzas con grandes nombres, como el italiano Sergio Castellito, los franceses Mathieu Almaric, Laurent Cantet o el mexicano Michel Franco.


Cannes también es un buen espacio para reflexionar sobre las novedades de la industria.
En pleno debate sobre el asalto de la televisión al cine, el festival apuesta por traer a David Lynch, ganador de la Palma de Oro con “Wild at Heart”, para presentar dos capítulos de la nueva versión de “Twin Peaks”. Y como si fuera poco, Netflix entra en la sección oficial con “Okja”, la película del coreano Bong Joon-Ho. Ante esta noticia, cambio paradigmático para muchos, Tierry Frémaux señaló:
"Dos operadores nuevos para el cine, Amazon y Netflix, y dos operadores nuevos en el festival". El Festival de Cannes tiene que ser un laboratorio".

Al margen de Netflix, la otra apuesta innovadora del festival será mostrar la primera película en realidad virtual. “Carne y Arena” tiene el paraguas de Alejandro González Iñárritu.

En cuanto a temáticas, una de las favoritas es el tema de los refugiados. De eso trata el documental de la actriz Vanessa Redgrave y la cinta “Jupiter's moon” del eslovaco Kornél Mandruczó (que ganó en Un Certain Regard, hace unos años, con White God”).


¿En español?
Serán 29 países representados en el festival, lo que para su su Presidente significa "un diálogo entre países del mundo". Ningún diálogo puede ser efectivo si no hay una sola película en español en la competencia oficial, lo que es chocante pues la actualidad del cine latinoamericano está en su momento de mayor frescura y creatividad, siendo un constante ganador en los grandes eventos de cine. Para Frémaux esto se debió a "la coyuntura".

Esta edición de Cannes promete muchas noticias y buenas películas. Se proyectarán los últimos trabajos de Michael Haneke, Hong Sang-soo (con dos largometrajes), Sofia Coppola, Yorgos Lanthimos, Noah Baumbach, Todd Haynes, Lynne Ramsey, Naomi Kawase y François Ozon. 

¡Ah!. Solo tres mujeres lucharán por la Palma de Oro.

Datos de un Cannes que se resiste a reciclar su modelo.

Competición oficial

"Nelyubov" - Andrey Zvyagintsev.
"Good Time" - Benny Safdie y Josh Safdie.
"You were never really here" - Lynne Ramsay.
"L'Amant double" - François Ozon.
"Jupiter's Moon" - Kornél Mundruczo.
"A gentle creature" - Sergei Loznitsa.
"The Killing of a sacred deer" - Yorgos Lanthimos.
"Hikari" - Naomi Kawase.
"Geu-Hu" - Hong Sangsoo.
"Le Redoutable"- Michel Hazanavicius.
"Wonderstruck" - Todd Haynes.
"Happy end" - Michael Haneke.
"Rodin" - Jacques Doillon.
"The beguiled" - Sofia Coppola.
"120 battements par minute" - Robin Campillo.
"Okja" - Bong Joon-Ho.
"Aus dem nichts" - Fatih Akin.
"The Meyerowitz stories" - Noah Baumbach.

Presidente del Jurado: Pedro Almodovar
Última ganadora: "I, Daniel Blake", de Ken Loach

Un Certain Regard

"Barbara" - Mathieu Amalric (apertura).
"La novia del desierto" - Cecilia Atan y Valeria Pivato.
"Tesnota"- Kantemir Balagov.
"Aala Kaf Ifrit" - Kaouther Ben Hania.
"L'Atelier" - Laurent Cantet.
"Fortunata" - Sergio Castellito.
"Las hijas de Abril" - Michel Franco.
"Western" - Valeska Grisebach.
"Posoki"- Stephan Komandarev.
"Out" - Gyorgy Kristof.
"Sanpo suru shinryakusha" - Kiyoshi Kurosawa.
"En attendant les hirondelles" - Karim Moussaoui.
"Lerd" - Mohammad Rasoulof.
"Jeune Femme" - Léonor Serraille.
"Wind River" - Taylor Sheridan.
"Après la guerre" - Annarita Zambrano.

Presidente del Jurado: Uma Thurman
Última ganadora: "The Happiest Day in the Life of Olli Mäki", de Juho Kuosmawen


Quincena de Realizadores:

"Un beau soleil intérieur" - Claire Denis
"A Ciambra" - Jonas Carpignano
"Alive in France" - Abel Ferrara
"L'Amant d'un jour" - Philippe Garrel
"Bushwick" - Cary Murnion & Jonathan Milott
"Cuori Puri" - Roberto De Paolis
"The Florida Project" - Sean Baker
"Frost" - Sharunas Bartas
"I Am Not A Witch" - Rungano Nyoni
"Jeannette" - Bruno Dumont
"L'intrusa" - Leonardo Di Costanzo
"La defensa del dragón" - Natalia Santa
"Marlina si pembunuh dalam empat babak" - Mouly Surya
"Mobile Homes" - Vladimir de Fontenay
"Nothingwood" - Sonia Kronlund
"Ôtez-moi d'un doute" - Carine Tardieu
"The Rider" - Chloé Zhao
"West of the Jordan River" (Field Diary Revisited) - Amos Gitai

"Patti Cake$" - Geremy Jasper (película de cierre)

Último ganadora: "Wolf and Sheep", de Sharbanoo Sadat


Semana de la Crítica:
"Ava"- Léa Mysius
"La familia"- Gustavo Rondón Córdova (Venezuela, Chile, Noruega)
"Gabriela e a montanha"- Fellipe Gamarano Barbosa
"Makala"- Emmanuel Gras
"Oh Lucy!"- Atsuko Hirayanagi
"Los Perros"- Marcela Said (Chile, Francia)
"Tehran Taboo"- Ali Soozandeh

Presidente del jurado: Kleber Mendonça Filho ("Aquarius")
Última ganadora: "Mimosas", de Oliver Laxe


Fuera de competición
"Mugen non jünin" - Miike Takashi.
"How to talk to girls at parties" - James Cameron Mitchell.
"Visages villages" - Agnès Varda Jr.

Sesiones de medianoche:
"Prayer before dawn" - Jean-Stéphane Sauvaire.
"Bulhandang" - Byun Sung-Hyun.
"Ak-nyeo" - Jung Byung-Gil.

Sesiones especiales:
"An inconvenient sequel" - Bonni Cohen y Jon Shenk.
"12 jours" - Raymond Depardon.
"They" - Anahita Ghazvinizadeh.
"Keul-le-eo-ui Ka-me-la" - Hong Sangsoo.
"Promised land" - Eugene Jarecki.
"Napalm" - Claude Lanzmann.
"Demons in paradise" - Jude Ratman.
"Sea Sorrow" - Vanessa Redgrave.

Realidad virtual
"Carne y arena" - Alejandro González Iñárritu.

Acontecimientos 70 aniversario
"Top of the lake: China Girl" - Jane Campion y Ariel Kleiman.
"24 frames" - Abbas Kiarostami.
"Twin Peaks" - David Lynch.
"Come swim" - Kristen Stewart


Trailer de la última ganadora d eLa Palma de Oro: "I, Daniel Blake"