lunes, 29 de mayo de 2017

Lo que dejó Cannes 2017: películas para seguirles la pista

Terminó la edición n°70 del festival, nuevamente con gusto a poco tras la entrega de la Palma de Oro. Recopilando prensa extranjera y algunos nacionales, hay nombres que se repiten como imprescindibles para seguirles la pista todo el año. Por lo menos, ya sabemos que la ganadora SI llegará a Chile en los próximos meses.

“Blade of the Inmortal”, de Takashi Miike
Takashi Miike está acostumbrado a hacer películas, se le cuentan casi 100 en su palmarés y no todo podría ser alabado ni obra del máximo virtuosismo “Ley Lines”, “Audition” y otras hablan de sus mejores destellos de creatividad, pero igual logró llegar a Cannes este año. Como no le gusta hacerse cargo del rigor histórico crea personajes casi  para videojuegos, pero igual entrega productos muy disfrutables. Es cine más de nicho, pero este film podrá encontrarse en buscadores y sitios de cine japonés.

“Happy End”, de Michael Haneke
El director austríaco presentó un film muy esperado y la recepción fue mixta. Quizás, en esta pasada, confió en que el público ya conocía sus elementos y buscó el no dar explicaciones. Igualmente deberíamos encontrar en este film, los golpes de genialidad de Haneke, como también su narración áspera y lúgubre. Al parecer, en esta oportunidad, el austríaco pecó de autorreferente y podría suceder que esta “Happy End” le sea indiferente a mucha gente. Igual llegará a Chile, hay que estar atentos.


“Napalm”, de Claude Lanzmann
Claude Lanzmann nos muestra Corea del Norte. Entendemos la intención de crear un choque de perspectivas y, si bien, hay interés mundial por lo que hoy ocurre en ese país, la crítica señala que no estuvo a la altura de su narrativa, exquisitamente tratada en “Shoah” y “El Informe Karski”. Igual vamos a buscarla a ver qué tal.


“Las hijas de Abril”, de Michel Franco
Michel Franco es el nuevo niño lindo del cine mexicano. Un cineasta de golpes de efecto, de mostrarle a los espectadores un dispositivo que, poco a poco, revela la información necesaria para entender lo que vemos en pantalla. La crítica no la trató bien y  sin embargo, se llevó el Gran Premio del Jurado desde la sección más rica e interesante de Cannes: Un Certain Regard. Este premio eleva el costo de traerla a Chile, pero confío en que igualmente estará por acá.


“Loveless”, de Andrey Zvyagintsev
Zvyagintsev confía en su propia marca, en esa que busca apuntar con el dedo a los de arriba; al menos, eso fue lo que le dio fama mundial con su maravilloso film “Leviatán”, que se llevó un sinnúnmero de premios en la temporada 2014-15 (incluso, el Globo de Oro y nominada al Oscar). Algunos críticos señalan que se puso más cómodo y, en esta ocasión, apuntó su dedo en la dirección contraria. Si sigue presente la crítica al armazón moral ruso, aunque sea en una escala menor, es un film muy digno de ver. Ganó Gran Premio del Jurado.


“Wonderstruck”, de Todd Haynes
Fue una de las favoritas desde el inicio del festival, por lo que escucharemos mucho sobre ella durante el resto del año. Una niña sordomuda es la protagonista y sobre eso se basa el discurso fílmico sobre la sordera y la importancia del acompañamiento sonoro en el cine silente. Con una narrativa convencional,igual puede ser éxito de taquilla.



“Claire’s Camera”, de Hong Sang-soo
Hay dos clases de películas de Hong Sang-soo: las que ponen una fuerte barrera de entrada a los novatos (por la exigencia de una complicidad con el espectador que conoce el estilo de sus films), y las que permiten la llegada a todo público. La crítica de Cannes, en su mayoría, la situó en el primer grupo, en el del sobreanálisis conceptual. Habrá que buscarla y empaparse de esa reflexión más dura.

"The Killing of a Sacred”, de Yorgos Lanthimos
Yorgos Lanthimos ha llegado al panorama norteamericano. Los que lamentaron el cambio idiomático que hizo el director en “The Lobster”, llorarán ahora también un cambio estilístico. Se habla de grandilocuencia de planos y banda sonora que no está a la altura del argumento, más una Nicole Kidman y un Colin Farrell que intentan sustentar un cuento de terror más pendiente de lo psicológico que de lo paranormal. Premio a Mejor Guion, lo que transforma a Lathimos en un niño mimado del Festival, a punto de desembocar en las alfombras rojas norteamericanas.


“Okja”, de Bong Joon-ho
Toques de acción, ciencia ficción y parodia. Mezcla de géneros de Bong Joon-Ho. La crítica señala sorpresas, actuaciones al borde la locura y un dispositivo fílmico brillante. Netflix al ataque.


“The Square”, de Ruben Östlund
La ganadora de Cannes se definió como arte contemporáneo, donde la confianza y la culpa aparecen nuevamente en el guion del director. Pero esta amplitud, en algunos, provocó desconcierto al ser una llamada de atención no tanto sobre la instalación de una mirada, sino en el cómo esa mirada logró ser soportada por la historia. Está confirmado que llega a Chile muy pronto.


“The Beguiled”, de Sofia Coppola
Un cuento de mujeres ensimismadas en un mundo de protocolos y clases de francés. Con un tratamiento más refinado de la violencia, el premio a Mejor Dirección es un espaldarazo para una mujer que hace rato hace su camino con buenos guiones y propuestas. Lo más probable es que llegue a Chile muy pronto.


“Good Time”, de Ben y Joshua Safdie
Una de las que tuvo mejores críticas. Los norteamericanos  Safdie, quienes ya demostraban su apego a la adrenalina audiovisual y al cariño por sujetos incomprendidos, hacen un thriller urbano protagonizado por Robert Pattinson (críticas extraordinarias a su performance) con referencias a Nicolas Winding Renf, Danny Boyle y Michael Mann. Una narrativa imprevisible, un grupo de personajes muy logrados, una ciudad convertida en discoteque y una banda sonora emocional, violenta y melancólica. Se define como un paso adelante en una carrera que se vaticina llena de éxito para estos hermanos directores. Debería llegar pronto a Chile, pero antes que eso, estará disponible en varios portales.


“Patti Cake$”, de Geremy Jasper
Ya habíamos escuchado de ella. El típico relato de ascensión del desadaptado con muchas aspiraciones y nulos recursos. Aparece el conflicto racial y la cuestión del físico. La escuela Sundance ha vuelto a poner en escena una película pretende hacer un comentario social sobre el talento de aquellos sin oportunidad.


“You Were Never Really Here”, de Lynne Ramsay

Un cineasta con interés en un cine como herramienta. La película gustó muchísimo, su  actor se llevó el Premio a Mejor Actuación del festival y eso ya le da fundamento para seguirle la pista y desear que pronto esté en nuestras salas.


viernes, 19 de mayo de 2017

Adiós Chris Cornell: En el lugar más brillante del sol

Apadrinó a Pearl Jam, impulsó a Nirvana y cosió las heridas de RATM cuando la industria los puso en jaque. Y también nos hizo reflexionar cuando lanzó el entrañable “Euphoria Morning”. Ante la tristeza de estos días, sólo pienso en el momento que lo descubrí, hace tantos años, sentada en el sofá de la casa de un compañero de colegio. Sólo su voz fue suficiente para quedarse en mi para siempre…fue suficiente para todo.


Comprender la escena grunge no era fácil para mi generación,  a este lado del mundo. Edulcorada con lo que aparecía en MTV y leyendo lo poco de prensa especializada que llegaba a Chile, los ’90 me convirtieron en una esponja musical, en plena etapa de descubrimiento de bandas metal que habían dominado el mundo cuando era muy chica, pero, al mismo tiempo, me sorprendían alucinada con el “Violator” de Depeche Mode, impresionada con el “Bossanova” de Pixies,  enloquecida con el “Seasson in the Abbys”, sorprendida con la innovación del “MCMXC a.D.” de Enigma, con los riffs demoledores del “Rust in Peace” etc, etc…ah! y debo mencionar que estaba entregada totalmente a los gritos de Axl Rose y a las melodías perfectas de Slash. En pocas palabras, era todo oídos a lo que la nueva década dejara escuchar. Todo lo que sonara en la radio y lo que mostrara MTV me causaba interés de investigarlo.

Y en esa carretera llena de salidas hacia distintas corrientes musicales, nuevos artistas, que nacían bajo el alero de MTV, y con radios que tenían una programación cada vez más heterogénea, se mezclaban las problemáticas que ya empezaban a aparecer cuando asoma la adolescencia. Cuando me hablan de Chris Cornell, mi mente recuerda a un compañero de colegio cuyo papá era melómano desatado y su casa era como una mini disquera. Vivía cerca del cole asique le hacía la pata para que me invitara a almorzar y me compartiera un poco de ese espacio sagrado en su hogar. Fue así, intruseando disimuladamente esa pared llena de sonidos, como llegué al “Badmotorfinger”. La banda me sonaba lejanamente, gracias a que Axl Rose había dado una entrevista elogiando al vocalista de Soundgarden. ¿Axl elogiando a alguien?, había que cachar quién era. Y luego de escuchar ese disco tuve mi revelación. Porque, si bien, había riffs tipo nitroglicerina, un bajo aplastante y una batería espectacular, lo que más me cautivó fue la voz sobrehumana del tipo que cantaba, del mismo al que Axl sugería que escucharan. Y así, en esa sala tipo “mini disquera”, este hombre me impactó sin haberle mirado la cara, no fue necesario; recuerdo que en un sofá medio hundido, estuve 10 minutos totalmente absorta, sólo en conexión con esa voz que nada tenía que ver con las voces rockeras de los ’70 ni con las voces rasposas de los ’80… era otra cosa que esta niña “esponja musical” estaba absorbiendo casi como vitaminas, porque esa fue la sensación…fue profunda alegría, el “Badmotorfinger” fue sinónimo de vitalidad (poco entendía yo, por esos años, de letras depresivas y tristezas edulcoradas con buenas guitarras).


Gracias a esa trastocadora primera experiencia con Soundgarden, aprecié mejor la impronta de esta nueva corriente y, por ejemplo, empecé a construir el amor por Pearl Jam. Ya habían entrado los tiempos del numetal y el hip hop rockeado, existía Temple of the Dog con ese disco que me ayudó a ser exigente con todo lo nuevo que estaba apareciendo y a tropezar con “Hunger Strike” cientos de veces, como lo hicimos todos.
Al conocer la triste noticia que nos asola, recuerdo que es más fuerte la sensación de regocijo que sentí cuando se me puso por delante el “Superunknown”, el cual podría decir que es como mi “Sgt Pepper”. Cantándolo a todo pulmón frente a la tele, con los videos de “Spoonman” y luego “Black Hole Sun” en una etapa de decisiones tempranas, donde el tono grotesco del clip, los toques melancólicos del disco, la oscuridad y su tono denso fueron de gran ayuda para canalizar esa confusión propia de esa etapa.  Nadie como Chris para hacer del grito su líquido vital. Nadie como Cornell para componer una canción que le encantaría al mismísimo Johnny Cash. Nadie como Chris para golpearnos con un mazazo con su partida y hacernos comprender que ya poco queda de la generación Seattle, de aquella en que, con sus trabajos con TOTD y Soundgarden, formó el silabario del cual todos beberían.

                     

Por eso es que hoy, al levantarme, lo primero que hice fue recordar a Alvaro (mi compañero de colegio) y pensar qué él debe estar tan abatido como yo. Y también recordé lo mucho que se extrañan esos tiempos de compartir cassettes, de sorprender a los amigos con el último CD, de playbacks grabados al lote, de gritar el coro de “Black Hole Sun” en mi pieza, a oscuras, y con la pared de la casa de mi amigo repleta de discos por descubrir. Esos recuerdos siempre estarán ligados a “Badmotorfinger”, a Temple of the Dog, a “Superunknown”, a Chris Cornell, y revivirlos hoy ha sido tan doloroso como placentero.
Hoy me levanté conociendo de tu partida y eres tan trascendental que igual lograste traer a mi mente recuerdos de profunda alegría.

Gracias por eso.








jueves, 4 de mayo de 2017

Cannes 2017: viejos conocidos y poco en español

Del 17 al 28 de mayo se realizará la edición n°70 de uno de los mayores eventos cinematográficos de Europa. Una vez más, la vieja guardia compone el corazón de esta versión del festival, el que devela considerables ausencias. Los nuevos directores van a la pelea en la sección más arriesgada e interesante, mientras que Netflix dio el golpe al entrar, por primera vez, a la competencia.

Un año más de Cannes. Si bien, siempre tenemos la esperanza de que la comisión organizadora va a sorprendernos con alguna innovación, esta edición 2017, nuevamente, huele a clásico. El grueso del programa ha dejado fuera a Kathryn Bigelow, Andrew Haigh, Alexander Payne, Steven Soderbergh, Sean Baker, Lav Diaz, Joachim Trier, Ruben Östlund o Michaël R. Roskam, dejando la mesa servida para que la Quincena de Realizadores, Venecia, Toronto o San Sebastián, tengan un amplio abanico para elegir.  Pero eso será análisis de otro momento.

Cannes es un evento de luces, gala y alfombra roja, por eso es que varios nombres estelares ya están haciendo las maletas para dejarse caer  y acaparar portadas. Nicole Kidman, por ejemplo, irá con lo nuevo de Sofia Coppola y la cinta de Yorgos Lanthimos, quien tras competir con la sensacional “The Lobster”, regresa con “The killing of a sacred Deer”. Otras apuesta segura es la del ruso Andrei Zvyagintsev, que ganó a Mejor Guion con la tremenda “Leviatán” (2014) y ahora repite con “Loveless”; la japonesa Naomi Kawase presentará “Hikari” y el turco Fatih Akin hará lo propio con “In the Fade”. Estas deberían ser números puestos, por trayectoria y propuesta, en cualquier panel especialista.
Otra característica, ya repetida, es la gran cantidad de cineastas franceses. Este año, la cinta de apertura es de André Déplechain (ha participado 5 veces por la Palma de Oro) con “Les fantôme d'Ismael”, la que está protagonizada por Marion Cotillard. Y, por tercera vez, Michel Hazanavicius se hará presente con “Redoutable”, un biopic de Godard.

Si para algo se supone que sirve un festival, es para agrupar nuevos  talentos. En Cannes, toda la artillería de los nuevos cineastas lleva años depositándose sobre una de las secciones más interesantes: Un Certain Regard.
Serán seis óperas primas en este apartado, entre ellas la de Taylor Sheridan (guionista de “Sicario” y “Hell or High Water”), quien debuta en la dirección con “Wind River”. Los nuevos directores medirán fuerzas con grandes nombres, como el italiano Sergio Castellito, los franceses Mathieu Almaric, Laurent Cantet o el mexicano Michel Franco.


Cannes también es un buen espacio para reflexionar sobre las novedades de la industria.
En pleno debate sobre el asalto de la televisión al cine, el festival apuesta por traer a David Lynch, ganador de la Palma de Oro con “Wild at Heart”, para presentar dos capítulos de la nueva versión de “Twin Peaks”. Y como si fuera poco, Netflix entra en la sección oficial con “Okja”, la película del coreano Bong Joon-Ho. Ante esta noticia, cambio paradigmático para muchos, Tierry Frémaux señaló:
"Dos operadores nuevos para el cine, Amazon y Netflix, y dos operadores nuevos en el festival". El Festival de Cannes tiene que ser un laboratorio".

Al margen de Netflix, la otra apuesta innovadora del festival será mostrar la primera película en realidad virtual. “Carne y Arena” tiene el paraguas de Alejandro González Iñárritu.

En cuanto a temáticas, una de las favoritas es el tema de los refugiados. De eso trata el documental de la actriz Vanessa Redgrave y la cinta “Jupiter's moon” del eslovaco Kornél Mandruczó (que ganó en Un Certain Regard, hace unos años, con White God”).


¿En español?
Serán 29 países representados en el festival, lo que para su su Presidente significa "un diálogo entre países del mundo". Ningún diálogo puede ser efectivo si no hay una sola película en español en la competencia oficial, lo que es chocante pues la actualidad del cine latinoamericano está en su momento de mayor frescura y creatividad, siendo un constante ganador en los grandes eventos de cine. Para Frémaux esto se debió a "la coyuntura".

Esta edición de Cannes promete muchas noticias y buenas películas. Se proyectarán los últimos trabajos de Michael Haneke, Hong Sang-soo (con dos largometrajes), Sofia Coppola, Yorgos Lanthimos, Noah Baumbach, Todd Haynes, Lynne Ramsey, Naomi Kawase y François Ozon. 

¡Ah!. Solo tres mujeres lucharán por la Palma de Oro.

Datos de un Cannes que se resiste a reciclar su modelo.

Competición oficial

"Nelyubov" - Andrey Zvyagintsev.
"Good Time" - Benny Safdie y Josh Safdie.
"You were never really here" - Lynne Ramsay.
"L'Amant double" - François Ozon.
"Jupiter's Moon" - Kornél Mundruczo.
"A gentle creature" - Sergei Loznitsa.
"The Killing of a sacred deer" - Yorgos Lanthimos.
"Hikari" - Naomi Kawase.
"Geu-Hu" - Hong Sangsoo.
"Le Redoutable"- Michel Hazanavicius.
"Wonderstruck" - Todd Haynes.
"Happy end" - Michael Haneke.
"Rodin" - Jacques Doillon.
"The beguiled" - Sofia Coppola.
"120 battements par minute" - Robin Campillo.
"Okja" - Bong Joon-Ho.
"Aus dem nichts" - Fatih Akin.
"The Meyerowitz stories" - Noah Baumbach.

Presidente del Jurado: Pedro Almodovar
Última ganadora: "I, Daniel Blake", de Ken Loach

Un Certain Regard

"Barbara" - Mathieu Amalric (apertura).
"La novia del desierto" - Cecilia Atan y Valeria Pivato.
"Tesnota"- Kantemir Balagov.
"Aala Kaf Ifrit" - Kaouther Ben Hania.
"L'Atelier" - Laurent Cantet.
"Fortunata" - Sergio Castellito.
"Las hijas de Abril" - Michel Franco.
"Western" - Valeska Grisebach.
"Posoki"- Stephan Komandarev.
"Out" - Gyorgy Kristof.
"Sanpo suru shinryakusha" - Kiyoshi Kurosawa.
"En attendant les hirondelles" - Karim Moussaoui.
"Lerd" - Mohammad Rasoulof.
"Jeune Femme" - Léonor Serraille.
"Wind River" - Taylor Sheridan.
"Après la guerre" - Annarita Zambrano.

Presidente del Jurado: Uma Thurman
Última ganadora: "The Happiest Day in the Life of Olli Mäki", de Juho Kuosmawen


Quincena de Realizadores:

"Un beau soleil intérieur" - Claire Denis
"A Ciambra" - Jonas Carpignano
"Alive in France" - Abel Ferrara
"L'Amant d'un jour" - Philippe Garrel
"Bushwick" - Cary Murnion & Jonathan Milott
"Cuori Puri" - Roberto De Paolis
"The Florida Project" - Sean Baker
"Frost" - Sharunas Bartas
"I Am Not A Witch" - Rungano Nyoni
"Jeannette" - Bruno Dumont
"L'intrusa" - Leonardo Di Costanzo
"La defensa del dragón" - Natalia Santa
"Marlina si pembunuh dalam empat babak" - Mouly Surya
"Mobile Homes" - Vladimir de Fontenay
"Nothingwood" - Sonia Kronlund
"Ôtez-moi d'un doute" - Carine Tardieu
"The Rider" - Chloé Zhao
"West of the Jordan River" (Field Diary Revisited) - Amos Gitai

"Patti Cake$" - Geremy Jasper (película de cierre)

Último ganadora: "Wolf and Sheep", de Sharbanoo Sadat


Semana de la Crítica:
"Ava"- Léa Mysius
"La familia"- Gustavo Rondón Córdova (Venezuela, Chile, Noruega)
"Gabriela e a montanha"- Fellipe Gamarano Barbosa
"Makala"- Emmanuel Gras
"Oh Lucy!"- Atsuko Hirayanagi
"Los Perros"- Marcela Said (Chile, Francia)
"Tehran Taboo"- Ali Soozandeh

Presidente del jurado: Kleber Mendonça Filho ("Aquarius")
Última ganadora: "Mimosas", de Oliver Laxe


Fuera de competición
"Mugen non jünin" - Miike Takashi.
"How to talk to girls at parties" - James Cameron Mitchell.
"Visages villages" - Agnès Varda Jr.

Sesiones de medianoche:
"Prayer before dawn" - Jean-Stéphane Sauvaire.
"Bulhandang" - Byun Sung-Hyun.
"Ak-nyeo" - Jung Byung-Gil.

Sesiones especiales:
"An inconvenient sequel" - Bonni Cohen y Jon Shenk.
"12 jours" - Raymond Depardon.
"They" - Anahita Ghazvinizadeh.
"Keul-le-eo-ui Ka-me-la" - Hong Sangsoo.
"Promised land" - Eugene Jarecki.
"Napalm" - Claude Lanzmann.
"Demons in paradise" - Jude Ratman.
"Sea Sorrow" - Vanessa Redgrave.

Realidad virtual
"Carne y arena" - Alejandro González Iñárritu.

Acontecimientos 70 aniversario
"Top of the lake: China Girl" - Jane Campion y Ariel Kleiman.
"24 frames" - Abbas Kiarostami.
"Twin Peaks" - David Lynch.
"Come swim" - Kristen Stewart


Trailer de la última ganadora d eLa Palma de Oro: "I, Daniel Blake"


domingo, 30 de abril de 2017

FEUD: Ajustando cuentas con Hollywood

Ryan Murphy volvió a lograrlo. “Feud” pareciera querer inventar un nuevo género a través de ficcionar rivalidades históricas que “no nacen del odio, sino que del dolor”. El director se está convirtiendo en una especie de dramaturgo, al explorar esta arista de llevar historias reales a la pantalla, respetando el contenido histórico pero dibujando un guion propio y una dirección que logra resultados muy eficientes. He ahí el gran logro de “Feud”, cuya segunda temporada ya ha sido confirmada.

Ese dolor de haber sido adorada y ahora olvidada es el que retrató la primera temporada de “Feud” (“pelea”, en portugués) desarrollando un guion con el origen del dolor, pero aderezado con los golpes directos que dos divas se dieron en lo más profundo, y que la prensa de la época alimentó con ganas. La idea inicial fue retratar la dificultad que tenían las mujeres de 50 años para encontrar buenos roles en el viejo Hollywood, y qué mejor ejemplo para contar esa tesis que una rivalidad histórica y efectiva: Bette Davis (Susan Sarandon) y Joan Crawford (Jessica Lange) durante el período de grabación del clásico “¿Qué fue de Baby Jane?”. Esta fue la punta de lanza de Ryan Murphy, quien además es un reconocido admirador de Joan Crawford.

Bob Aldrich (interpretado de manera muy correcta por Alfred Molina) tuvo la tarea de unir a las dos estrellas, las que fueron tratadas como un producto en decadencia por ser maduras y no poder sostener films más comerciales. La perspectiva de los medios de comunicación cobró relevancia en “Feud”, pues ellos ayudaron a perpetuar la idea de que Joan y Bette eran pilares del egocentrismo. De hecho, gran parte del enfoque de la serie gira en cómo los medios empeoraron esta rivalidad con comparaciones físicas y profesionales, ya que el Hollywood de los ‘50 y ‘60 era una especie de industria de la belleza, que alababa a sus divas hasta cuando las arrugas delataban el paso de los años, convirtiéndolas en ejes que ya no engranaban en la cultura pop. Esta arista fue soportada por Hedda Hooper, una periodista que sabía los secretos más escondidos de las piezas que movían Hollywood. Su nombre fue encarnado recientemente en “Trumbo” y ahora se repite en “Feud”. Judy Davis dio vida a la periodista que funcionaba al off the récord y que se jactaba de haber destruido carreras y haber potenciado otras. Ese poder tenía en Hollywood.



Otra intención declarada de Ryan Murphy para llevar esta rivalidad a la pantalla, era la de redimir a Joan Crawford. Vapuleada por décadas tras la película que protagonizó Faye Dunaway (y basada en el libro de su hija), Murphy quería establecer que nunca se ha dicho toda la verdad sobre la actriz, la que tiene una historia de vida digna de admirar y que no corresponde al prototipo de actriz de esos años: fue víctima de maltrato y tuvo un ascenso social desde lo más bajo, ganándose su espacio haciendo películas de dudosa calidad y peleando su lugar sin apoyo; este crecimiento en rango social sería el que desencadenó su terror a la pobreza. En ese contexto, “Feud” destaca el virtuosismo de Crawford pero también lo equilibra mostrando sus manías, las que se ven en los extraños tratamientos de belleza que seguía, el aprendizaje con la silla de ruedas o el repaso exhaustivo a las historias sobre mujeres que ofrecía el mercado literario y que tan pocas opciones le dejaban. Murphy, parte “explotando” el divismo loco de ambas actrices para, de a poco, ir señalándoles un camino de redención.

Actuaciones
Dese que se anunció la dupla Lange-Sarandon como protagonistas, sabíamos que esto no podía fallar. No solamente ambas están consagradas, sino que tienen esa impronta de actriz de “carácter” que les permite pasar de situaciones complejas a otras risibles sin mayor esfuerzo.
En cuanto a Susan Sarandon, le dio todo la personalidad directa, altiva, nada vulnerable, que tan bien definía a Bette Davis. Y como si hubiera funcionado una especie de ley de la compensación, Sarandon tiene menos protagonismo, pero alcanza un par de escenas mejor logradas que Lange. Lo único que no nos convenció del todo fue el tono de voz que consiguió, pero sería hilar demasiado fino. Por su parte, Jessica construyó su personaje mostrando a una Joan llena de debilidades pero con ganas de batallar contra todo obstáculo.
Unas líneas para el personaje de “Mamacita”, el que también fue real. Anna Marie Brinke fue contratada por Crawford a comienzos de los 60, para ser una ama de llaves muy especial. Jackie Hoffman la interpreta de una manera muy graciosa pero no olvidando el carácter serio y recto de quien fue enrealidad. Una de las revelaciones de la temporada, pues su función era como la de un pepe grillo, al que no se le ponía suficiente atención.


Guion
Para armar los guiones, todos los episodios se centraron en un momento de esta rivalidad, los que van desde pequeños sabotajes durante el rodaje de  “…Baby Jane” a la agresividad maquillada de esa noche del Oscar de  1963, con un impecable cruce de imágenes de lo que realmente ocurrió (imágenes reales de la transmisión) y lo que pasaba en bambalinas (interpretación de la serie). El texto de ese episodio es impecable y describió cómo la fortuna lograda por la película no ayudó a "reactivar" las carreras de las actrices.
El guion tampoco dejó fuera los problemas de Crawford con el alcohol: “El alcoholismo es un riesgo asociado a ser actor, a ser viuda o a estar solo. Y yo soy las tres cosas”, sentenció.  
En general, los guiones de la temporada fueron un punto fuerte, estuvieron concisos y enfocados, sin permitir la distracción del espectador. Y la dirección de los episodios fue más que correcta en todo: ambientación, dirección de arte, fotografía etc.
Uno de los mejores capítulos fue el dirigido por Helen Hunt, donde se empieza a construir la ruta hacia la reivindicación. En una de las mejores escenas de la temporada, Joan se enfrenta a Bette y le enrostra sus defectos, a lo que Bette reacciona preguntándole qué se sintió ser la chica más bella del mundo;  Joan responde que fue “maravilloso, pero no lo suficiente”. Joan le contapregunta qué significó ser la actriz con más talento en el mundo, y Bette le da la misma respuesta. Hubiera sido genial una pregunta más! Porque el guion, a través de este diálogo, las puso en simetría, con una Bette deseando ser bonita y una Joan deseando ser  talentosa.




Más allá de la rivalidad, “Feud” nos permitió observar ese viejo Hollywood y nos dio momentos de mucha nostalgia, los que fueron más numerosos si bien nos acercábamos al final de temporada. No era una melancolía simple, era una melancolía transformada en admiración, porque aunque seamos muy jóvenes y no toda la filmografía de estas actrices nos sea familiar, la serie construyó todo un universo de veneración; y para los que aún tienen recuerdos de esas películas y esos actores, la sensación era más real aún. Todas estas sensaciones de veneración son refrendandas como tal en el último fotograma del capítulo final, quizás uno de los momentos más emotivos que veremos este año, en uno de los mejores debuts de la temporada. 


viernes, 28 de abril de 2017

13 REASONS WHY: el dolor adolescente contado con madurez

Netflix la hizo de nuevo. “13 Reasons Why” es la nueva sensación, generando un séquito de seguidores y detractores que han debatido sobre el amor, el odio y el bullying, temas de completa actualidad. Si bien no es la serie más fuerte al hablar de esto (nada le gana a la sensacional 2da temporada de "American Crime"), la forma de alternar pasado y presente, de transmitir el dolor y de colocar preguntas sobre la mesa, ha sido un ejercicio muy bien planteado y enfrentado con madurez, lo que no asegura que sea una de las mejores series que hemos visto.

Trece cassettes, un suicidio (¿o dos?). La joven Hannah Baker grabó cintas en donde señala a 13 personas como potenciales culpables de su muerte, y digo “potenciales” porque la decisión, a la postre, la tomó ella. Esta discusión es una de las grandes aristas que presenta la serie del momento, la que gira en torno a las relaciones estudiantiles de una secundaria y que llevan a esta chica a quitarse la vida. Si tienes prejuicios en torno al suicidio, puedes tener problemas para seguir la serie ya que la producción se deshace de todo eso y presenta los hechos con madurez, empujando al espectador a un ejercicio de empatía, pues no todos se sienten cercanos a los temas adolescentes.
¿No debería sostenerse por sí sola? se preguntan los detractores.

En algo responde esta pregunta, los 20 minutos posteriores al capítulo final, donde los realizadores tratan de sacar conclusiones de sus propios personajes, explican los debates que se generaron en el equipo de guionistas y cómo el apoyo de psicólogos y expertos en trato con jóvenes fue fundamental para dar soporte teórico y experencial a todo el guion. Es decir, el equipo completo decidió ser explícito, hasta llegar a la incomodidad, para que no quedaran cabos sueltos de que lo único que importa es que los jóvenes que se sienten en esta situación pidan ayuda, y que esa ayuda se les brinde con oportunidad y celeridad.

Pasemos a revisar algunas aristas que la hacen, igualmente, una serie con varias fortalezas:

Dirección
Los primeros dos episodios tienen una fuerza avasalladora, apuestan el todo por el todo al presentar, rápidamente, la historia de la joven y el proceso de grabación de las cintas que explican su decisión. Cada tape tiene un protagonista, pero el que guía al televidente es Clay Jensen (Dylan Minnette). Lo especial de estos primeros capítulos es que Tom McCarthy engancha al espectador presentando la trama como una historia de suspenso: ¿quién provocó, realmente, la muerte de Hannah Baker?, ¿de qué forma le hicieron más daño?. El director de “Spotlight” fue un maestro en unir esos primeros hilos y dejar la madeja bien sostenida, la que, lamentablemente, se desinfló prontamente, pues hay 4 capítulos, a lo menos, que están totalmente demás e hicieron muy lento el progreso de la historia. 
El desbalance en las direcciones fue evidente y, en varios episodios, la serie se sostuvo por las potentes interpretaciones.

Guion
El guion no fue completamente fluido; muchos espectadores se demoraron una eternidad en llegar al episodio 13, mientras que otros avanzaron con prontitud; esa diferencia radica en la cercanía y empatía con las temáticas antes mencionadas. 
En cuanto a la narración, esta se movió en constantes flashbacks y tiempo real, logrando separar perfectamente ambas temporalidades. En este punto, es muy destacable el trabajo de maquillaje, ya que los rostros demacrados y abatidos, post tragedia, se diferencian de inmediato y ayudan a fijar el tiempo de los hechos.
Capítulos
Los dos primeros son fantásticos en su composición actoral y musical. La edición es magnífica y te deja enganchado. Junto a ellos, la cinta número 11 es el mejor episodio y el más coherente.
La cinta de Sheri me pareció la más débil y la que menos aportó, mientras que la muerte de Jeff fue un recurso innecesario si buscamos su relación con la muerte de Hannah.
El último episodio parece correcto, todos los sucesos que ocurren ya son imaginables y el debate se ha centrado en si debieron ser mostrados con ese realismo. A estas alturas, y considerando la línea que ha adoptado Netflix, es algo que se rescata, porque te aterriza. Lo propio ocurre con las escenas de violación, las que fueron advertidas antes de comenzar el episodio. Son fuertes para el espectador medio, pero para el seriéfilo que busca contenido más que entretención fueron necesarias, ayudaron a enfocar la gravedad del problema, del acoso 24/7 que viven algunos jóvenes gracias a la masividad de las redes sociales.

“Facebook, Twitter e Instagram nos han convertido en una sociedad de acosadores” debe ser una de las mejores frases de la serie.

Otro punto que considero fallido fue esa amenaza constante contra Clay. Definitivamente sus compañeros eran matones de cuarta, nunca concretaron nada y se quedaron en palabras, pero este también es un tipo de escolar que abunda, por lo que esa inercia está justificada.

Reitero que el relato podría haberse contado en menos episodios.





Actores
Sin duda que este es uno de los mejores casting que hemos presenciado últimamente. Parecido al de “Stranger Things”, sólo que acá no es la inocencia lo que atrapa, es el sufrimiento. Gracias a las valiosas actuaciones del elenco sabemos quién es quién después de la tragedia, permitiendo que cada personaje evolucionara y fuera mostrando sus propias miserias.

El papel de Dylan Minnette (Clay) es uno de los grandes sustentos de “13 Reasons Why”. Carga con gran parte del peso de la producción y lo sobrellevó de manera ingenua y natural. Su lentitud en escuchar las cintas es el reflejo de su personalidad, la que abunda en todos los colegios y por eso es bueno que quedara 100% reflejada. Su deseo de justicia también es muy interesante. Si bien tiene experiencia (“Grey's Anatomy”, “Prison Break”, “Don´t Breathe”) con esta producción salta a la fama y se vuelve un actor reconocido.

Katherine Langford es la gran estrella, al construir un perfil dulce, pero muy intenso, de Hannah. Ella trabajó con psicólogos y psiquiatras para personificar, de manera realista, a una chica que no exteriorizaba la cruz que llevaba por dentro. No posee mayor experiencia como actriz e hizo el casting por Skype!. La clave, según McCarthy, para asignarle el rol, estuvo en su mirada; en los ojos de Katherine se visualizaba el drama de Hannah.

En general, cada actor que representó al grupo de colegiales lo hizo de manera madura y muy natural. Destacamos a Alisha Boe (tremenda en la transformación de Jessica) y Miles Heizer (muy intenso interpretando a Alex), pero todo el resto estuvo a gran altura.
Kate Walsh hace un gran papel como una madre que pierde a su única hija, pero qiue en lugar de mostrarse devastada se nota relativamente entera, tratando de buscar la responsabilidad del colegio y dejar en evidencia la poca preparación que tienen los psicólogos educacionales a la hora de detectar casos como el de Hannah.




¿Necesita una 2ª temporada?
Es la pregunta de la semana. Tal como “Stranger Things” no tenía planificada otra sesión y su éxito arrollador obligó a cambiar los planes, acá estamos ante la misma situación.
Como Hannah se fue de este mundo, habrá que buscar otros hilos conductores que pudieran cautivar, de igual forma, al espectador de “13 Reasons Why”. Algunas podrían ser:
¿Bryce será denunciado por Jessica?. Hay pistas claras de que así será y podemos imaginar el escenario: éste se defenderá con un séquito de abogados multimillonarios.
¿Alex muere?. La serie plantea que se debate entre la vida y la muerte, poniendo en jaque al colegio, uno de los grandes responsables de todo este escenario.
¿Cuán trivial le puede parecer a un profesor o a un consejero el problema de un adolescente?. Es un hecho decidor que el último cassette fuera dedicado al consejero escolar, a quien Hannah acudió horas antes de su suicidio sin encontrar el apoyo necesario.
¿Y Justin?. Deambulará sin rumbo fijo, mientras el resto deberá sobrevivir, con o sin conciencia.
En ese sentido, fue decepcionante llegar al final y no sentir que hubo una conclusión para esta historia. Pero si van a inventarle una continuación, ojalá sea en menos capítulos.


“13 Reasons Why” es una serie para digerir, para reflexionar. No vale engullir episodios para conocer rápido qué gota derramó el vaso o quién fue el “más culpable” de la decisión de Hannah. Teníamos que reflexionar sobre la importancia de aquella lista "Best of, Worst of", teníamos que discutir sobre si de verdad hay que encontrar una razón lógica que justifique las decisiones de sus protagonistas, y teníamos que volver atrás en nuestras propias historias y reconocer que más de alguna vez fuimos ofensivos y menospreciamos a nuestros pares, o quizás peor, muchas veces fuimos testigos de algunas situaciones y no hicimos nada para impedirlas. “13 Reasoins Why” no es simple  entretenimiento, dio un paso más allá siguiendo la lógica de Netflix de estar completamente jugada por proyectos diferentes.

martes, 11 de abril de 2017

Homeland, temp 6: Menos “24” y más “The Night Of”

A pesar de sus altibajos creativos y de la crisis que significó su tercera temporada, la serie sigue siendo una imbatible, soportada por un guion que nos devolvió a la heroína y que tomó rumbos que nos dejaron atónitos. Después de esta 6ª sesión ¿eres fan de la “Homeland” paranoica de sus inicios o de la “Homeland” actual, llena de intrigas?.


“Homeland” se hizo para nuestros tiempos. Es fácil imaginarse a los agentes de la CIA, sufriendo de constantes inestabilidades y topándose, a menudo, con actos de sabotajes internos o el situarse frente a difíciles elecciones. Con una historia construida a base de 5 temporadas buenas y otras sobresalientes, la maquinaria promocional para la sexta sesión nos daba pistas y claves de que nuevos rumbos estaban por venir. A las dudas sobre la continuidad de Peter Quinn, la serie intentó obtener un nuevo el equilibrio entre el desarrollo del personaje de Carrie Mathison pero enfrentándola a la situación inestable de Quinn, sumando el desarrollo de la vertiente narrativa del yihadismo en Alemania (temporada anterior) y el recentralizar la historia en Estados Unidos; estas piezas terminaban por convertir la serie en un verdadero thriller.
Todo transcurrió en Nueva York, con Carrie trabajando para una fundación dedicada a conceder ayuda legal a la población musulmana en Estados Unidos. Saul y Dar Adal colaboraban con la nueva Presidenta de Estados Unidos (Elizabeth Marvel, a quien ya habíamos visto en “House of Cards”) y un Peter Quinn atormentado por el pasado, desorientado en el presente y bastante incapaz de avanzar hacia el futuro.


Los puntos centrales del guion fueron las preocupaciones internas: el terrorismo islámico interno, las armas nucleares y la nueva Presidenta, cuya trama fue desenredando intrigas gigantes, manipulaciones y sabotajes del más alto nivel. Al principio, la idea fue presentar a Keane como una mujer dominada por las emociones para, al final, terminar sólo visualizando (muy por encima, de seguro habrá más desarrollo de esto en la siguiente temporada) a una mujer a lo Hillary Clinton pero con paranoia a lo Donald Trump.
Al principio fue extraño ver a Carrie haciendo buenas obras y no en la corriente del espionaje, pero sus movidas e intuiciones la fueron devolviendo adonde realmente ella pertenece, por mucho que quisiera escapar. Su relación con Berenson pasó por todos los estados, volviendo al centro, algo que fue reconfortante ya que esta relación es uno de los pilares sólidos de la serie; creíamos injusto que eso se fuera a perder.
Dar Adal estaba sumamente involucrado en la conspiración, la que fue trama central de la temporada y que se fue desenredando con brillantez; Adal era partícipe de una serie de movimientos que buscaban matar a la presidenta electa. No vimos su detención y sólo pudimos saborear unos minutos de su reclusión, sin saber mayormente que pasó, pero quedando expectantes de qué va a pasar; esa petición que le hace a Saul (de ubicar a un profesor en la Universidad George Washington), sin duda que no es al azar.


Dentro de varios capítulos bien pensados, crudos y realistas, hay un hecho que no nos sorprendió, pero que sí entristeció por la forma: la muerte de Quinn. Un personaje de tanto valor, con tanto desarrollo, se merecía una muerte más elaborada, no tan plana. Lo peor, es que luego de verlo ensangrentado la historia se salta a las próximas 6 semanas y pareciera que todo ha sido olvidado, sólo hasta cuando Carrie empieza a deshacerse de las cosas que tenía en su casa y descubre una foto de ella en un viejo libro. Está claro que, para el futuro de la serie, el personaje ya no era necesario y había alcanzado un nivel desgastante (para el espectador, sobre todo), pero merecía más, por mucho que la frase final de “Peter Quinn nos salvó la vida” se utilizara para hacerlo terminar como un héroe.

Un atentado contra un Presidente, movido desde dentro, con culpables, sospechosos, con rostros al descubierto. Carrie sufrió un carrusel emocional para terminar como la heroína de la nueva Presidenta Keane, sobreviviendo a explosiones y balaceras, gracias a un guion fuerte que respaldó su fortaleza, aunque opacó más de lo debido el sentimiento que, realmente, le provocaba el estar separada de su hija.


La imagen final lo dice todo. Ya está en Washington, instalada en el “ala oeste”, como una mujer fuerte, pero teniendo claro que, nuevamente, ha llegado al infierno. Bienvenidos a la esencia de “Homenland”.

sábado, 18 de marzo de 2017

Split: el narrador está de vuelta

El nombre M.Night Shyamalan pasó de ser sinónimo de genialidad a ahuyentar al público de las salas debido a sus propios errores. Por eso, esta “Split” era toda una apuesta, 50-50, de salir decepcionado, otra vez. Estimadas y estimados, el de “Sexto Sentido” está de regreso.


“Sexto Sentido” y “El Protegido” son obras maestras, eso es más que suficiente para darle muchas oportunidades a M.Night Shyamalan, director hindú dueño de una visión sumamente original pero que estaba siendo cuestionado por sus últimos trabajos. Y si en 2015, con “The Visit”, dio luces que no todo estaba perdido, el plato fuerte, su regreso triunfal a las grandes lides es “Split”.
La película va adquiriendo rápidamente un tono oscuro y se mete en el terreno del thriller psicológico. Como director, Shyamalan aprovecha al máximo el reducido espacio donde se desarrolla la historia y, a través de movimientos de cámara y planos sumamente contenidos, construye de manera sólida un gran suspenso, propio de lo que está contando. La fotografía de Michael Gioulakis (espectacular su trabajo en “It Follows”) juega con los espacios, las luces y las sombras, las que junto al increíble sonido y la música de West Dylan Thordson, crean una atmósfera totalmente opresiva. 

Shyamalan guionista:
Hace un gran trabajo. “Split” debe ser su película más “transparente” en años, es decir, aquella que se ciñe a sus códigos, como lo es el presentar un desenlace revelador, de esos que nos dejan pegados al asiento de la pura sorpresa. En el film, vuelve a jugar con las técnicas narrativas de sus películas más famosas y que lo llevaron a ser reconocido como “el nuevo Spielberg”, por aquello de darle al público lo que quiere ver pero sin descuidar la calidad. Para lograrlo en “Split”, construye una historia en espiral, en la que el protagonista acaba aceptando su realidad inicial para sobreponerse a ella, hasta llegar al clímax, donde alguna variación en el relato altera la percepción de toda la historia, otra característica de su cine. En el caso de “Split”, la sorpresa final enfrenta a la película con la propia filmografía del director. Ese final enriquece y potencia el valor del film por completo, haciendo obligatoria una segunda visita y verla desde otra perspectiva.
Como punto débil, el guion deja algunos cabos sueltos, ¿será una apuesta a futuro?. Por otro lado, las interpretaciones de las dos amigas del personaje de Anya Taylor-Joy no resultan convincentes y son olvidadas por el guion. Y, quizás, la historia podría haber profundizado más en temas como la familia, la infancia, el dolor, todos recurrentes en la filmografía del director, pero acá ese acercamiento no se logró con la fuerza emocional de sus otras obras.



Personajes:
El trabajo de James McAvoy es demencial. Como hacía mucho tiempo no lo veíamos, da una clase de interpretación tanto en su expresividad como en su transformación física, según la personalidad que ocupe el cuerpo de Kevin en determinado momento. Es evidente que se entregó por completo al rol. Cada una de las personalidades que interpreta logra diferenciarse de las demás al utilizar sutiles cambios de voces, gestos y posturas. Anya Taylor-Joy (sí! la misma que estuvo genial y avasalladora en “The Witch”) hace un gran trabajo dándole vida a un personaje muy introvertido. Es poco lo que expresa con palabras y el director reafirma la construcción de su perfil apoyándose en flashbacks que contextualizan su conducta actual. La joven actriz supera con creces el desafío. Y Betty Buckley, como la psicóloga de Kevin que intenta comunicarse con todas las personalidades, también sobresale.


En resumen, lo vas a pasar muy bien viendo esta intensa y arriesgada propuesta de M.Night Shyamalan, cuyo punto más alto es James McAvoy. Este narrador especialista construye mucho suspenso, terror a ratos y un final que te volará la cabeza, en ese último minuto el director reafirma, con creces, “este soy yo”.