Luego del Globo de Oro ganado por
Kevin Spacey, la gente me habla y habla de “House of Cards” como si fuera lo
mejor que han visto en televisión (internet en este caso).
Yo pienso que todo fan de “House
of Cards” (me incluyo) debe pasar primero por la serie “Borgen”.
La creación europea a nivel de
series es riquísima. Lamentablemente está al alcance de muy pocos acá en Chile,
y los realmente seriéfilos deben bucear y rescatar cómo puedan este tipo de
producciones (aunque cada vez es más accesible).
Las series británicas han sido por mucho tiempo las de mayor reconocimiento internacional, pero desde hace unos años han
debido compartir ese privilegio con las series nórdicas (suecas y danesas
especialmente). En antaño puedo citar “1864” y “Los crímenes de Fjallbacka”‘,
las que eran bien producidas pero no dieron un “gran golpe”, faltaba esa serie nórdica
que arrasara con todo.
Hasta que llegó “Borgen”, un
drama político venido de Dinamarca que rápidamente se ubicó en el top 3 de lo
mejor que ha producido la televisión europea en décadas. Yo diría que nada
tiene que envidiarle a “House of Cards”, y me aventuro a decir que es la serie
de Netflix la que debiera verse todas las temporadas de “Borgen”.
Estrenada
en 2010 y emitida su última temporada en 2013, ‘Borgen’ destapa el sistema
político danés y a sus representantes. Lo hace siguiendo los pasos de Birgitte
Nyborg, una idealista enamorada de la
política que conseguirá
convertirse en la primera mujer Primer Ministro de Dinamarca, y cuyo propósito
será, única y primeramente, crear un modelo político para el beneficio y
desarrollo del país.
Birgitte es íntegra, respetuosa, pero en el camino del poder las
hermosas rosas irán dejando al descubierto sus peligrosas espinas.
Una serie que no tiene vergüenza, es deslenguada, políticamente incorrecta y sobre todo crítica con la realidad que vive Dinamarca. Una crítica social que
trata conflictos actuales del país para enmarcar, de forma brillante, sus
tramas en un contexto real, porque el sistema ejemplar que propone Brigitte es
posible de llevar a cabo, no es un invento imposible, es decir, está en la mano
de los políticos mejorar la calidad de vida de su pueblo y tienen las herramientas
para hacerlo.
‘Borgen’ es una reflexión sobre
el poder, la corrupción, la integridad, la familia, la sociedad y el
periodismo. Una reflexión que crece aún más si comparamos el sistema
político de Dinamarca (uno de los países
menos corruptos del mundo, donde los políticos llegan en bicicleta al Congreso
y donde prácticamente no hay robos ni asesinatos), con el de Chile. La serie baja a los
políticos de su pedestal para demostrarnos que son personas normales. El papel
de la familia en toda esta historia es brillantemente trabajado en la primera
temporada.
La
política es sólo un pilar de ‘Borgen’. El segundo motor narrativo son los
medios de comunicación.
La serie se mete en el día a día del informativo de una cadena de televisión, y nos
da pie para reflexionar sobre la libertad de expresión, la verdad, el
sensacionalismo, el tratamiento a la audiencia, la fiabilidad de las fuentes… El
cuarto poder graficado sin eufemismos.
Una
serie que amamos por ser tan real, tan
verdadera. Todo amante de “House of Cards”, por ejemplo,
debiera verla. Ambas series van de la mano en su propósito y los premios y las
altísimas audiencias muestran que han logrado el objetivo.
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