Puede que la velocidad con que se
desarrolla esta película haga que muchos la valoren como divertida, sin embargo, también resulta cansadora y hasta molesta, en
este recorrido donde vivimos 3 días del
personaje principal, en sus claros y muchos oscuros.
El guion nuevamente resalta que a los
directores no les interesan los personajes agradables, los sermones y la
moral; están demasiado ocupados desplegando color y ruido visual,
empujando la forma, siempre tratando de demostrar que son buenos directores. Por eso, el guion desarrolla
una trama donde queda claro el reflejo de un modo de vida al límite del abismo.
La forma de encausar esta narrativa
es demasiado excesiva, con
escenas muy largas pero con buenos diálogos, metiendo el color por todos lados,
lo cual va sentando una característica de estilo; sin embargo, también recurre a la oscuridad que los
hermanos tan bien trabajaron en su film anterior, sobre todo en la escena en
que The Weeknd (cantando “The Morning”, estamos en 2012) se auto interpreta.
En medio de este caos, es Adam Sandler
la estrella que el guion busca hacer brillar tanto como ese diamante que empuja
la acción. La elección del actor no es antojadiza y los Safdie saben lo que él
provoca: o lo amas o lo odias, y ese elemento, que queda a elección de quien
mira, viene arrastrado por la propia trayectoria de Sandler y no es manejable
por los directores, por tanto, la construcción que el actor le otorga a su
personaje es lo único que desequilibra la balanza, pues está presente en el 95%
de las escenas de la película. El actor se ofrece en un formato distinto,
mostrando a un hombre de familia descuidado pero que adora a sus hijos y que
acepta sus obligaciones hogareñas. Pero también, Sandler le da fuerza al lado
oscuro de Howard como un jugador adicto y desafortunado, que trata de tapar un
hoyo haciendo otro.
El principal embrollo que se
inventa en la película es el de una rara piedra extraída de una mina en Etiopía. Estructuralmente,
este hecho hace eco al comienzo de "El Exorcista",
cuando un sacerdote, en una excavación en Iraq, desentierra la
reliquia demoníaca que desencadena el horror. En esta ocasión, es un
gran ópalo negro el que termina en manos de Howard y al igual que la
reliquia de "El Exorcista", se convierte en un fetiche al cual un gran
basquetbolista le acredita poderes mágicos sobre su desempeño en el juego. Desde
la aparición de esta gema, los Safdie parecen disfrutar arruinando los planes
de Howard intensificando su mala suerte, sus malas decisiones, colapsando la
vida hogareña y avivando peleas sin sentido. Lo golpean, lo sumergen en una
fuente, casi le rompen la nariz, empujando hacia la empatía con esta figura
excesiva, y aunque los directores le tienen cariño (las escenas con los hijos
son un indicio), lo dejan demasiado flojo mientras corre de aquí para allá,
gritando, recibiendo llamadas, haciendo tratos, prometiendo lo que no tiene, siempre
moviéndose en medio de cortes, zooms y exagerados primeros planos. En
estas escenas sí que hay mucho mérito en la cinematografía de Darius Khondji,
filmando en 35 milímetros.
Sandler es el centro de “Uncut
Gems” en un rol que privilegia la fisicalidad para desarrollar la narrativa y
crear el suspenso. De vez en cuando, el actor expande el registro
emocional del personaje a momentos de calma y sentimiento real, pero cuando creemos que
vamos a conocerlo un poco más…paff!, se va de nuevo y regresa a ese ser
que corre y no escucha, perro come perro,
hazte rico o muere en el intento.
El final del film está poco
elaborado y deja un extraño sabor, pues tras crear el suspenso sobre la apuesta
y ver que todo está saliendo bien, es muerto tan rápido que seguramente ni
siquiera lo debe haber sentido. El cuadro final que enfoca la herida de Howard
y nos lleva a una visión de las joyas y una noche estrellada, es una especie de
analogía a eso de “polvo eres y en polvo te convertirás”, y que a pesar de todo
el estrés, el esfuerzo, los golpes, la
familia, igual terminó con una bala tan rápida como el desarrollo de la
película. Velocidad, no ritmo.
“Uncut Gems” no es una mala
película, es un thriller de difícil digestión y que deja con una sensación de
un film pretencioso pero correcto, y con un Sandler en
otro registro, lo que le permitirá seguir alardeando un tiempo más de que se la
puede.
Fue demasiado para mí, la violencia de la forma me impidió llegar al fondo, la cantidad de gritos, golpes y excesos es intolerable y x eso, a pesar de q tu excelente crítica me muestra cosas q no aprecié, no soy capaz de verla de nuevo
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