miércoles, 12 de febrero de 2025

La Quimera: euforia y melancolía

Este film, que mezcla varios estilos fundidos en el clásico cine italiano de filmar en exteriores y retratar a sus clases bajas, gira en torno a Arthur, quien hace un viaje acompañado de lo que es invisible y en el que intentará descubrir si puede convivir, en lo terrenal, con lo que en realidad desea y que se encuentra en otro tiempo.

 

Para la banda de los 'tombaroli', ladrones de antiguas tumbas y yacimientos arqueológicos, la quimera es soñar con dejar de trabajar y hacerse ricos sin esfuerzo. Para Arthur, la quimera se asocia a Benjamina, la mujer que perdió pero que está omnipresente en todo el film. Y con tal de llegar a ella, de lograr un reencuentro en una forma quizás imaginaria, Arthur se enfrentará a lo que es convivir con lo invisible. Esa es la premisa de la nueva película de Alice Rorhwacher, una de las prodigios de este tiempo. Con una fotografía salpicada por el sol, nos induce a un estado de meditación constante a través de un arqueólogo inglés de pocas palabras y que viene saliendo de la cárcel. Este tono dicotómico de una ciudad en luces chocando con un protagonista desaliñado y melancólico, constituye el agujero negro en el medio de los hermosos fotogramas de la película.

Arthur irradia una vibra de 'no me hables' que no logra disuadir a los italianos rurales que lo rodean y quienes defienden el saqueo de reliquias señalando que los etruscos murieron hace mucho tiempo. Este dilema filosófico conduce a otras reflexiones sobre la fugacidad de la civilización, ya que los italianos de hoy no pueden comprender la costumbre etrusca de enterrar sus objetos, de hacerlos invisibles a las generaciones posteriores, en comparación con sus propios logros culturales y que se remontan al arte renacentista y estructuras de la antigua Roma. En estos pasajes, 'La Quimera' incorpora  las técnicas visuales que recorren la historia del cine con la mezcla distintos formatos; hay momentos lúdicos que utilizan el movimiento acelerado para sugerir una comedia de cine mudo, hasta los momentos que rompen la cuarta pared cuando los personajes hablan directamente a la cámara. así, en esta triste película obsesionada con todo lo que no se ve, hay ecos del propio pasado cinematográfico de Italia y referencias a sus grandes creadores. Por ejemplo, una de las personas que se encuentra en la órbita de Arthur es Flora, la madre en silla de ruedas del amor de su vida, y el hecho de que Isabella Rossellini la interprete subraya el compromiso de Rohrwacher de canalizar el aura de las obras neorrealistas que Roberto Rossellini hacía con Bergman. 

'La Quimera' va sobre la reflexión de lo que debería permanecer enterrado y lo que no. En ese sentido, la película es la otra cara de ‘Lazzaro, feliz’, también de Rohrwacher. Esa película jugaba con  que 'la ignorancia es felicidad' al seguir a un granjero inocente cuya falta de compromiso con el mundo lo hacía inmune a los estragos del tiempo. En cambio, en 'La Quimera', el tiempo es sentido por todos, incluso por el espectador que no logra descifrar en qué época exacta se desarrollan los acontecimientos.

'La Quimera' confirma  a Alice Rorhchawer como una gran contadora de fábulas contemporáneas sobre la pérdida de la inocencia, tanto individual como colectiva. Este film es muy hermoso en lo cinematográfico y con un inconfundible sello del clásico italiano. Y mientras el espectador va buscando el equilibrio entre el pasado y el futuro, entre lo terrenal y lo invisible, Rohrchawer se da la oportunidad de volar con un lirismo fuera de lo común.

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