martes, 30 de agosto de 2016

THE NIGHT OF: No hay peor sentencia que la injusticia

No era una propuesta especialmente innovadora: una mini-serie basada en otra británica (“Criminal Justice”), que versa sobre un asesinato con sospechoso que mezclaría, en el guion, los temas raciales y el odio cultural. Pero con el correr de los capítulos, “The Night Of” adquirió personalidad, dando a cada escena un espacio máximo para respirar. Nunca el lema de una serie tuvo tanto significado.


Cuando te acabas una buena serie, como “American Crime” o el batatazo de Ryan Murphy con su retrato del caso OJ Simpson, te preguntas ¿Con qué sigo ahora?, ¿Dónde está el reemplazo?. Y es aquí don aparece “The Night Of”, una serie sin tanta difusión ni marketing como otras de HBO, pero que tenía un buen paraguas como pilar del proyecto: una adaptación brit (siempre es bueno) del escritor Richard Price (“Clockers”) y del director Steven Zaillian. Ambos creadores cavaron en el meollo de la ley y de saber cómo convertir el realismo social en un gran entretenimiento.
“The Night Of” fue otra serie policial, pero no del estilo de tantas. Se alejó por completo de la estructura que la mayoría de los dramas policiales adopta….aquella cuyos episodios se caracterizan por ser independientes entre sí. Y otro detalle que la distinguió fue que no se ocupó tanto de la resolución del crimen, sino que prefirió escarbar a fondo en  el “behind the scenes” del sistema judicial y carcelario.

Otros puntos altos fueron:

ACTORES
Fueron un gran acierto. Un magnético Riz Ahmed interpretó a Nasir Khan, un paquistaní-estadounidense que maneja un taxi cuando conoce a una mujer muy atractiva. La curiosidad, la simpatía, o algo más oscuro le impulsa a ver hasta dónde puede llegar esa la noche; la curiosidad termina con su  “amiga” muerta de 22 puñaladas. Es culpable? 
Riz Ahmed es la figura central del drama, pero a medida que transcurren los capítulos va tambaleándose entre una estrella y un espíritu al borde de la saturación. Jugó, de manera maestra, a ser protagonista y antagonista. Al final, decidió mirar de frente y sin temor a toda la infraestructura institucional, mientras el guion desenmascaraba cada falencia del sistema. Ahmed pone en primer plano la vulnerabilidad de Naz, pero muestra otros lados de su carácter. Es su rendimiento, junto con el trabajo formidable de Michael K. Williams, el que dio mucho peso al guion en el espacio carcelario.
Igualmente impresionante fue Bill Camp, como el detective que tomó el caso. Camp también desarrolla un papel duro pero teñido de una angustia casi psíquica. La mayoría de las personas que pasan por su sala de interrogatorios son culpables y merecen el infierno. Todo se le fue devolviendo a la cara y ser testigos de ese proceso y de su cambio de mentalidad fue interesante…hasta el episodio final donde, una simple foto le devuelve (quizás) ese aire que nunca pierden los verdaderos detectives que buscan la verdad y salen de la zona de confort de un sistema endeble.
John Turturro interpreta uno de los personajes mejor desarrollados de los vistos este año. Su performance como el extravagante y carismático abogado John Stone es sencillamente espectacular. Brilla en cada escena (especialmente en el capítulo final). Con un aire a Saul Goodman, se dedica a defender a los marginales de la ciudad: prostitutas, traficantes, lanzas etc; motivo por el cual es objeto de burla entre sus colegas. Sin embargo, la noche en que conoce a Naz, algo se revela en su interior. La escena, en el episodio dos, donde negocia sus honorarios con los padres de Naz es tan potente que hasta induce al llanto; en ese momento creía que el caso tenía más perfil de los que acostumbraba y eso mejoraría el cómo otros lo veían en lo profesional, pero luego descubre que este caso puede ser su as bajo la manga para desenmascarar al sistema y hacer una verdadera justicia. Este personaje era para James Galdofini, pero Turturro se apropió de él hasta la médula.


GUION
Escalofriante, entretenido, desafiante. Price y Zaillian se aseguraron de que los espectadores fueran descubriendo la odisea de Naz. Cada testigo potencial manejaba muchos detalles y cada uno podía ir en contra de Naz; había que probar, había que ir apretando la soga hasta que el guion te dejara sin aliento. Cada vez que un detective o un abogado hurgaba la escena del crimen, cada vez que veíamos parte de un interrogatorio, cada vez que el ojo y la cámara se detenían en datos y detalles entrabamos a otro clímax que podía ser negativo para Naz.
Los grandes temas fueron parte activa del guion: la raza es un factor predominante; Naz escucha insultos entre dientes dirigidos hacia él desde los testigos hasta los propios policías. La policía se muestra como una organización con exceso de trabajo y mal estructurada. Se rompe la cadena de custodia de las evidencias y se notan las fallas en la comunicación. La presentación de Zaillian es extremadamente detallada, con un lenguaje preciso, relajado y auténtico. 



PRECISA ADAPTACIÓN
Habiendo visto “Criminal Justice”, la serie inglesa en la que está basada, me atrevo a decir que “The Night Of” es un buen ejemplo de cómo debe llevarse a cabo una adaptación. El trabajo que hicieron Price y Zaillian es fabuloso. Si bien se mantiene fiel a la estructura, “The Night Of” construye su propia identidad, se apropia de lo que la serie original quiere decir pero lo dice a su manera. Adoptó un tono distinto y se tomó la libertad de profundizar en situaciones y personajes poco explorados en la versión original. La forma en que se fueron construyendo las coincidencias, para hacer tambalear al sistema, también fue obra de mucha observación a la versión original.


BUEN NIVEL TÉCNICO
Como ya nos tiene acostumbrados HBO, hubo muchos aciertos en el apartado técnico. La dirección es majestuosa, con una potencia visual tremenda. Los planos, la fotografía, los cortes, el sonido, la música, todo está ensamblado de manera sumamente bella pero, al mismo tiempo, muy cruda.



Fue una serie muy cuidada en todos sus niveles. Este era el gran proyecto de James Gandolfini. Esa atención quedó manifiesta en cada episodio, en cada detalle antes explicitado, lo que convierten a “The Night Of” en otro punto a favor para HBO este 2016, de hecho, el episodio 1 debería estar en los Emmy, postulando al premio al Mejor Episodio. “The Night Of” fue un viaje potente a lo profundo de un ineficiente sistema judicial, al que poco le importan las personas y, menos aún, la verdad. Si bien hubo algunos que esperaban saber quién fue el asesino, eso no resultó relevante ante la brillantez de sus ocho episodios, los que nos escupían a la cara eso de que “No hay peor sentencia que la injusticia”.

1 comentario:

  1. serie estupenda, y el personaje de Turturro, magistral y muy bien interpretado

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