miércoles, 18 de marzo de 2026

40 años de Please, de Pet Shop Boys: Elegancia urbana e impulso inicial para una nueva época

Cuando Pet Shop Boys lanzó Please en 1986, el synth-pop ya dominaba las listas británicas. Pero lo que hizo el dúo conformado por Neil Tennant y Chris Lowe no fue simplemente sumarse a la tendencia, sino que la refinó, la volvió irónica y la dotó de una inteligencia poco habitual en la pista de baile.

Desde los primeros compases, el disco respira una elegancia urbana muy particular. Las cajas de ritmo programadas, los sintetizadores de líneas limpias y los bajos secuenciados construyeron un paisaje sonoro minimalista y sin exceso: el bisturí parecía modelar esta nueva estética. La producción de Stephen Hague termina por sellar un acabado brillante y cosmopolita que convirtió al álbum en sinónimo de sofisticación pop en plena era de hombreras y reverberaciones.

Tras 4 décadas y muchos análisis, la voz de Neil Tennant fue un aporte revelador para ese tiempo: fue más narrador que frontman, más cronista que divo. Esa interpretación contenida le dio al dúo una identidad inconfundible. En un momento en que muchos apostaban por la intensidad dramática, Pet Shop Boys eligió la observación aguda, la ironía  y un dejo de melancolía. Esa combinación volvió a Please un disco ganador.




El gran estruendo que los puso en el mapa fue “West End Girls”, una canción que logró algo poco frecuente: convertir un comentario sobre tensiones sociales y aspiraciones urbanas en un hit global de discoteque. Allí está otra de las claves de Please: hacer que la reflexión fuera bailable. No era solo música para generar diversión y movimiento; era música para pensar en pleno movimiento.

En perspectiva, Please no solo marcó el inicio de una de las carreras más sólidas del pop británico, sino que ayudó a redefinir el pop electrónico. Demostró que el hedonismo y la crítica social no eran excluyentes y que la pista de baile era un excelente espacio de observación cultural.

En medio de la exuberancia ochentera, Pet Shop Boys apostó por la sutileza. Y esa sutileza terminó siendo revolucionaria.

lunes, 2 de febrero de 2026

No es Shakespeare: es Agnes. El corazón de Hamnet según Chloé Zhao

Chloé Zhao adapta la novela de Maggie O’Farrell con una delicadeza anclada a una feroz Jessie Buckley, la que sostiene el relato desde Agnes y convierte su duelo en un umbral entre vida, muerte y teatro.

 

Esta historia no va de Shakespeare ni del niño. Va de Agnes. Y Chloé Zaho tiene la inteligencia de filmarla como un personaje que lo contiene todo: amor, rabia, superstición, cuerpo, dolor.

El libro Hamnet, de Maggie O’Farrell, toma un dato ínfimo dentro de una biografía gigante y ultra estudiada, como la de Shakespeare, y que es la muerte de su hijo Hamnet, y lo convierte en un universo completo, una historia no contada, pero muy doméstica y cruel.

Adaptar eso al cine puede salir muy bien o super mal. Muy bien si se focaliza desde lo esencial (amor, enfermedad, duelo, Londres, Stratford) y muy mal por la inmensa cantidad de estudiosos que se irían en picada contra esta injusta dialéctica entre libro y película. ¿Cómo lo resolvió Zhao? No centrándose en Shakeaspeare, ni siquiera en Hamnet.  Lo resolvió focalizándose en Agnes. De esta forma, la directora logra algo que muy pocos consiguen:  que la película sea sensorial, que los objetos sean importantes, que el viento atravesando las ramas sean importantes, que el silencio de la casa sea importante, que los cuerpos sean importantes. Y aquí su apuesta fue Jessie Buckley. Su interpretación de Agnes es la película entera.

El arco emocional que sostiene la actriz tiene una potencia brutal, contundente. Su voz grave se mezcla con el bosque, del cual hizo su hogar, casi como un animal mitológico, como una criatura que pertenece más a lo pagano. Chloé Zhao filma ese bosque como un útero, como un refugio anterior al mundo; Agnes siempre vuelve allí buscando esa sabiduría en las plantas, en la lluvia, en su halcón, en las abejas. De hecho, uno de los aciertos del film es el “agujero” del bosque. Ese espacio al que Agnes vuelve una y otra vez y que funciona como una herida abierta que separa la vida y la muerte, y que luego será también el umbral entre ficción y realidad ya dentro del teatro.


Una película de detalles pensados y logrados

Por su parte, Paul Mescal es un Shakespeare aspiracional, recién iniciando su largo camino a la inmortalidad literaria; es humano y no genio, es joven y no legendario. En la película se muestra como alguien que se aleja, que se desplaza (geográfica y emocionalmente) y esa lejanía se vuelve parte del relato y Mescal actúa afirmado sobre esa culpa.

Otro detalle importantísimo y que está muy bien logrado, es el casting que completan los niños actores del film. Para la directora era fundamental que los hijos del matrimonio existieran en pantalla, que no fueran una simple ternura decorativa. Zhao acierta con Jacobi Jupe (como Hamnet) y con Olivia Lynes (como Judith); ambos hacen que el vínculo entre los gemelos no sea solo narrativo, sino físico. Los gestos entre ellos, la manera de tocarse, de protegerse, construyen una intimidad rara en el cine y transmiten la energía de ser una sola alma. En “Hamnet”, el casting no fue una cuestión de “buscar caras”, sino de pensar símbolos. Por otro lado, y al mejor estilo de Chloé Zaho, la Inglaterra de Shakespeare está filmada con romanticismo, no como un decorado histórico, sino como una promesa para Will, en cuanto a que solo allí está su futuro. Filmada mucho en exteriores, añadir el The Globe (la idea del teatro como frontera entre mundos) le da aún más encanto a la recta final de la película. Y así como el escenario de exteriores es relevante, también hay una decisión arriesgada de la directora en cuanto a no crear una música original y rescatar piezas utilizadas en otros filmes y que generaran una recordación en el público; es el caso de “On the Nature of Daylight”, de Max Richter, una pieza bellísima y muy fácil de asociar pues ya se usó en “Arrival” y “Shutter Island”, en momentos claves de esas recordadas películas.


Finalmente,” Hamnet” es una suma de delicados detalles engranados en torno al duelo y a una mujer. Si Chloé Zhao logra el Oscar a Mejor Dirección, no será por justicia poética sino por precisión emocional. Y por haber entendido que esta historia, pese a Shakespeare, no es de él sino de ella.

martes, 6 de enero de 2026

Wake up, dead man: divertida apreciación del poder sacerdotal

La tercera entrega del universo Knives Out parte de un asesinato cometido durante una ceremonia religiosa y construye, a partir de allí, un relato que combina intriga, sátira moral y un conocimiento de las reglas del género; todo adornado en la presencia y espíritu de un sacerdote inolvidable.

 

Rian Johnson regresa de la mano de la aventura más entretenida de la saga. Esta vez la historia se centra en la fe, el poder y un sacerdote interpretado de manera brillante por Josh O’Connor. Los puñales regresan pero el escenario cambia por completo: no hay mansiones ni millonarios, pero sí un pueblito donde el trabajo en torno a la fe fortalece la figura del monseñor del lugar., quien ha pasado décadas convirtiendo una iglesia en un espacio cargada de secretos, con un humor tenso que pareciera estar listo para estallar en cualquier momento.

Este capítulo energiza aún más la saga. Lo policial se mezcla con algo más siniestro, mientras que lo espiritual gana terreno y la película avanza hacia un costado casi místico, algo que las anteriores versiones no habían tocado, pues el crimen está atravesado por la culpa y la devoción.

Daniel Craig sigue convenciendo como Benoit Blanc. Pero lo realmente interesante es cómo Johnson le quita luz y se la da a O’Connor. Su sacerdote ilumina, es el alma de la película mostrando aristas frágiles, ingenuas, humanas. Sostiene el misterio con humor, culpa y esa melancolía que tan bien maneja el actor y que ya hemos apreciado en otras obras, como en La Quimera .Por otro lado, la pareja protagonista es acompañada por un coro rutilante que funciona como una galería de contradicciones: Josh Brolin impone como el sacerdote autoritario y casi mesiánico; Glenn Close es un deleite como la mujer que guarda ese secreto que hace explotar la trama; Andrew Scott satiriza al escritor venido a menos, y Kerry Washington, Cailee Spaeny, Thomas Haden Church y Jeremy Renner completan un entramado de ambiciones y resentimientos.


La mezcla de géneros es otro acierto, pues se enlazan mostrando una mirada de la fe como un territorio ambiguo, que puede salvar y, también, destruir. Como sucedía con las mansiones en las películas anteriores, la iglesia funciona como un personaje más que encierra y aterroriza.

Johnson aprovecha todos estos elementos para cargar el relato de simbolismo religioso, sin convertirlo en sermón. La fe se ofrece como estructura de poder, refugio y excusa, pero nunca como certeza. Estamos ante una cinta de detectives en la que todo se pone en duda. La saga Knives Out puede seguir creciendo si se mantiene fiel al respeto por la inteligencia del espectador y por un sólido conocimiento del juego narrativo

viernes, 2 de enero de 2026

Stranger Things, temporada final: la naranja exprimida

La Temporada 1 de Stranger Things se estrenó el 15 de julio de 2016. Mucha agua ha pasado bajo un puente que se llenó de hype tras esos primeros 8 episodios, con una historia que enganchaba por la nostalgia a los años’80 y que en un millón de detalles parecía un homenaje a los Cazafantasmas. Si se hubiera quedado en eso, el sabor de boca sería más dulce, pero el mundo ha cambiado demasiado, Netflix fue explorando otros formatos dentro de la ciencia ficción y los más de 1.000 días que pasaron entre la temporada 4 y esta, hicieron venirse encima las incisivas críticas a los primeros capítulos. Más aún, Netflix partió la temporada final en 3 volúmenes solo para mantenernos enganchados a la plataforma.

Con tanto tiempo de producción, éramos muchos los que esperábamos una temporada final a la altura de una serie que ha marcado este cuarto de siglo y que nos dejó, en temporadas pasadas, la impresión de el objetivo era enfrentar a un asesino de dimensiones colosales y que nos estaban preparando para ese momento. Sin embargo, aquella propuesta original y cautivadora, con mucho cine ochentero y de referencias al terror tipo Stephen King, se planteaba a su final 10 años después de su inicio y con una industria seriéfila masificada y acostumbrada a derribar los desenlaces del streaming.


¿Qué fallas hubo?.

Uno de los aspectos más flojos de esta season finale fue la dispersión del argumento; de pronto, las subtramas sobrecargaron la historia y se dificultó el desarrollo de los personajes principales. Eleven (Millie Bobby Brown) se volvió rostro de la serie e incluso de Netflix, pero llegó a este cierre sin una evolución notable y los nuevos personajes introducidos, no conectaron con la audiencia. En los primeros capítulos hubo exceso de guiños al pasado e incluso ¡el secuestro de otra niña por el demogorgon!...dejaban una sensación de poca innovación.

También hay que agregar a esta mala percepción, la duración de los capítulos; se hicieron muy tediosos y los 6 primeros carecían de espíritu. A pesar de que los personajes eran los mismos que siempre nos cautivaron, ahora se les veía estancados, teniendo diálogos absurdos y colmando nuestra paciencia. Y también hay que repudiar la demasiada improvisación del guion; por ejemplo, en el origen de Henry como ayudante del mindflayer y la historia de ese maletín y la piedra mágica que, aparentemente, dio origen a todo. Introducirlo así sin más, no deja buena impresión y son ridículas las explicaciones que dicen que fue así porque los niños contaban la historia y la podían alterar narrativamente. Por favor.

Por otro lado, la excelente banda sonora, que tan bien congeniaba en los inicios de la serie, desapareció. Las escenas fueron contemplativas, mientras que las emotivas solo asomaron al final y para compensar. Todo fue acción, acción y acción, sin una línea argumentativa clara y demasiados cabos sueltos. Además, muchos creímos que en este universo de demogorgon y monstruos terribles, algún humano tenía que morir; los Duffer no han mostrado la valentía de matar a sus protagonistas y han sido benevolentes con Netflix.

Que la principal discusión sea que Eleven no murió porque no existió es a lo menos, desconcertante.

¿Eleven existió?. 

La verdad, habría que ver toda la serie de nuevo para intentar entender que todo fue la imaginación de Mike y que a eso se deben las irregularidades del guion y que nadie haya muerto. Que al final esta serie ha sido de niños que crecieron y que se convirtieron en jóvenes que debían dejar de jugar…demasiado simple para Los Duffer, pero esa es la conclusión que muchos abrazan. La propuesta inicial nos presentó a Eleven como la heroína de toda esta historia (la de Mike!) y cuyo propósito final en la vida era destruir a quienes le causaron tanto dolor. 

¿Por qué lloran al final los amigos?. Acaso los últimos 30 minutos del capítulo final ¿son los únicos 100% reales de toda esta historia?, al parecer si, pues Eleven no es mencionada en ninguna  conversación y nadie parece tener recuerdo de ella. Un monumento a las victimas de un terremoto nos es presentado como excusa para que entendamos que nunca hubo un upside down, ni demogorgons ni ninguna criatura batalló al final; por eso Vecna cayó tumbado por 7 jóvenes que le tiraron armas construidas en el patio de la casa, por eso no hubo ninguna muerte destacable, por eso parece un final tibio y del clásico "todo fue un sueño" de Alicia en el país de las maravillas. De hecho, Alicia aparece como póster en una escena y Holly está todo el tiempo vestida de Alicia.

Entonces, Eleven muere en la narración fantástica, pero en el fondo Mike cuenta el final alternativo que tenían los escritores para ella, donde escapaba a ese paisaje con tres cascadas.

Y fueron Steve, Nancy, Robin y Jonathan, los que tuvieron la mejor escena de toda esta temporada. Completamente reales y sin estar enterados, aparentemente, de que fueron protagonistas de una matanza a un ser intersensorial, capturaron perfectamente lo que se siente crecer y quemar la etapa de la adolescencia y pasar a la adultez; cada uno de ellos enfrentado la decisión de qué hacer y dónde ir a trabajar, mientras se deja atrás el lugar donde creciste y a los amigos que te vieron crecer. Es una escena muy cliché pero que siempre funciona, pero los actores transmitían una pena real y fue una escena muy bien lograda.

Si la última media hora es la clave para entender todo Stranger Things, esto no fue más que 5 amigos jugando a contar historias en un juego de rol. ¿Qué pasó con la doctora Kay?, ¿Por qué los militares se olvidan del daño causado?, ¿Por qué era tan importante el 6 de noviembre?, ¿Quién era el tipo del maletín?, ¿De dónde salió esa piedra que da inicio a toda la trama?...sin duda que el recorte de metraje debe haber sido kilométrico para haber dejado tantos cabos sueltos porque si.

El cierre de Stranger Things seguramente va a ser mejor apreciado con el tiempo, porque en este momento da la sensación de haber sido exprimida hasta su última gota de jugo y que al final se trató de compensar con el mensaje triste de dejar la niñez atrás. Comparto que esta historia empezó y terminó con ellos juntos y pasando la posta de esta aventura de jugar juegos de rol a la siguiente generación (Holly y sus amigos). El final aún no convence y dista mucho de ser perfecto (todo lo relacionado a Vecna y los militares deja mucho que desear), pero si esta fue una serie de 5 personajes, el cierre es perfecto para ellos, con mucho corazón y cerrando muy bien sus arcos de niños/adolescentes.




martes, 1 de abril de 2025

Severance, temporada 2: la definición de ciencia ficción del siglo XXI

El gran tema de la segunda temporada de 'Severance' fue la relación que mantenemos con nuestro propio legado, con aquello que nos hará trascender. Pasaron tres años desde la agitada primera tanda de episodios, pero valió la pena esperar, puesta esta segunda emisión heredó con dignidad una trama intrincada y llena de crítica social, pero ahora amplía el abanico de historias creando giros filosóficos de guion, contados con gran inteligencia.

 

Muchas series han intentado aproximarse al tema de la lucha de clases y el anticapitalismo, desde el punto de vista estadounidense. 'Severance' también entró en ese núcleo y de hecho su creador, Dan Erickson, levantaba un juicio alrededor del concepto de trabajo asalariado exponiendo la forma en la que 'vender' nuestro tiempo a una compañía acababa por afectar nuestra propia identidad.

La segunda temporada, sin embargo, rompió con ese tema. En el largo tiempo que separó ambas temporadas, 'Severance' se desprendió de la crítica social y abrazó las preocupaciones individuales, siendo el desarrollo de sus personajes tras la pequeña rebelión de los dentris, uno de los puntos fuertes del guion. Tras la rebelión hubo una necesidad de cambiar la cultura de la empresa: nuestros cuatro protagonistas son la cara de la reforma de separación.

La primera tanda de episodios exploró el concepto de la identidad, para plantear nuevos arcos narrativos en esta segunda sesión. El foco estuvo en resaltar que los 'innies', los trabajadores de Lumon, también son personas con intereses propios que pueden ser opuestos a los de sus contrapartidas 'outies', que viven en el mundo real. Y aunque sus vidas están condensadas en las oficinas de Lumon, ellos quieren ser felices al  igual que sus contrapartidas 'outies'. La conversación de los dos Marks del último episodio es uno de los ejercicios televisivos más brillantes del último tiempo, así como también lo es la carta que el Dylan outie le escribe a su innie y en la cual lo manda al diablo y lo insta a no renunciar al trabajo y quedarse en Lumon. El análisis extendido que hace la serie de los cuatro protagonistas fue sensacional.

Otro punto interesante fue conocer más de Helly y cómo los intereses de su outie no están alineados con los suyos. La relación de Helly y Marc estuvo repleta de momentos emocionantes y las revelaciones que fuimos conociendo resaltan la idea que los innies son personas y no puedes desconectarles como si nada. Las historias de Dylan e Irving  también mostraron que en el mundo real los finales felices no son tan posibles. También hubo mucha filosofía en la serie a través del mito de la caverna de Platón, con unos innies cuya realidad entera se condensa en las cuatro paredes de Lumon, no conociendo otra realidad más que esa. 

El guion expande el mundo de Lumon y refuerza ese sentido de que como cultura de empresa son prácticamente una secta, una religión donde hay que confiar en los dictámenes del Supremo Kier, de lo cual descubriremos mucho más en la siguiente sesión. Y punto aparte esa escena llena de terror pero brillantemente ejecutada por Gwendolyn Christie, cuando logra salvar al ternerito del sacrificio. 

Todos estos contrapuntos se apoyan en el buen hacer de Ben Stiller, que coquetea con Lynch en el tono surrealista de la serie. El aspecto más llamativo de 'Severance' a nivel tonal y estético se mantiene intacto, sin embargo, hay que reconocer que no todo les funciona y las tramas no son interesantes por igual. También es verdad que al ser una serie densa, a veces se nota más lo que no funciona.

Punto aparte merece la brillantez del diseño de producción, la perfecta fotografía que resalta la deshumanización y la frialdad del mundo de los 'innies', más una música tétrica que engloba el concepto visual de la serie como algo sobresaliente. La narración y el mundo de Lumon es frío, pero son las interpretaciones de todos los actores lo que la hace un gran producto de ciencia ficción, induciendo nuevos elementos a este género.

Esta temporada 2 fue saltar desde la sátira anticorporativa al concepto del legado, donde se dialoga con la forma en la que somos capaces de conectar y desconectar aspectos de nuestra memoria. 'Severance' es una historia compleja que toma muchos elementos de diversos tipos de ciencia ficción para hacer una crítica alucinante al mundo de las grandes empresas, las que no quieren personas trabajadoras sino clones o miembros de una secta, que adhieran a todos los principios de la empresa.

La escena final nos dice que ya no basta con ir a trabajar como si nada. Todo está destinado a cambiar.

miércoles, 12 de febrero de 2025

La Quimera: euforia y melancolía

Este film, que mezcla varios estilos fundidos en el clásico cine italiano de filmar en exteriores y retratar a sus clases bajas, gira en torno a Arthur, quien hace un viaje acompañado de lo que es invisible y en el que intentará descubrir si puede convivir, en lo terrenal, con lo que en realidad desea y que se encuentra en otro tiempo.

 

Para la banda de los 'tombaroli', ladrones de antiguas tumbas y yacimientos arqueológicos, la quimera es soñar con dejar de trabajar y hacerse ricos sin esfuerzo. Para Arthur, la quimera se asocia a Benjamina, la mujer que perdió pero que está omnipresente en todo el film. Y con tal de llegar a ella, de lograr un reencuentro en una forma quizás imaginaria, Arthur se enfrentará a lo que es convivir con lo invisible. Esa es la premisa de la nueva película de Alice Rorhwacher, una de las prodigios de este tiempo. Con una fotografía salpicada por el sol, nos induce a un estado de meditación constante a través de un arqueólogo inglés de pocas palabras y que viene saliendo de la cárcel. Este tono dicotómico de una ciudad en luces chocando con un protagonista desaliñado y melancólico, constituye el agujero negro en el medio de los hermosos fotogramas de la película.

Arthur irradia una vibra de 'no me hables' que no logra disuadir a los italianos rurales que lo rodean y quienes defienden el saqueo de reliquias señalando que los etruscos murieron hace mucho tiempo. Este dilema filosófico conduce a otras reflexiones sobre la fugacidad de la civilización, ya que los italianos de hoy no pueden comprender la costumbre etrusca de enterrar sus objetos, de hacerlos invisibles a las generaciones posteriores, en comparación con sus propios logros culturales y que se remontan al arte renacentista y estructuras de la antigua Roma. En estos pasajes, 'La Quimera' incorpora  las técnicas visuales que recorren la historia del cine con la mezcla distintos formatos; hay momentos lúdicos que utilizan el movimiento acelerado para sugerir una comedia de cine mudo, hasta los momentos que rompen la cuarta pared cuando los personajes hablan directamente a la cámara. así, en esta triste película obsesionada con todo lo que no se ve, hay ecos del propio pasado cinematográfico de Italia y referencias a sus grandes creadores. Por ejemplo, una de las personas que se encuentra en la órbita de Arthur es Flora, la madre en silla de ruedas del amor de su vida, y el hecho de que Isabella Rossellini la interprete subraya el compromiso de Rohrwacher de canalizar el aura de las obras neorrealistas que Roberto Rossellini hacía con Bergman. 

'La Quimera' va sobre la reflexión de lo que debería permanecer enterrado y lo que no. En ese sentido, la película es la otra cara de ‘Lazzaro, feliz’, también de Rohrwacher. Esa película jugaba con  que 'la ignorancia es felicidad' al seguir a un granjero inocente cuya falta de compromiso con el mundo lo hacía inmune a los estragos del tiempo. En cambio, en 'La Quimera', el tiempo es sentido por todos, incluso por el espectador que no logra descifrar en qué época exacta se desarrollan los acontecimientos.

'La Quimera' confirma  a Alice Rorhchawer como una gran contadora de fábulas contemporáneas sobre la pérdida de la inocencia, tanto individual como colectiva. Este film es muy hermoso en lo cinematográfico y con un inconfundible sello del clásico italiano. Y mientras el espectador va buscando el equilibrio entre el pasado y el futuro, entre lo terrenal y lo invisible, Rohrchawer se da la oportunidad de volar con un lirismo fuera de lo común.

lunes, 10 de febrero de 2025

Cónclave: secretos y pecados

Tras su gran éxito con Sin Novedad en el Frente (2022), el director alemán Edward Berger plantea algo totalmente distinto a través de Cónclave, la cual tiene en su ritmo narrativo y guion sus principales fortalezas.

 

La muerte de un Papa ha sido caldo de cultivo habitual para muchas películas y series de televisión. A estas alturas, ya conocemos todos los detalles de esta reunión cardenalicia que escoge al sucesor, pero nos deleita cada nueva propuesta debido al nivel de secretismo y decadencia que se aprecia en los pactos entre cardenales. Nada de eso está ausente en 'Cónclave', la nueva película de Edward Berger que tras el éxito de 'Sin Novedad en el Frente' (4 premios Oscar) toca otra tecla en esta aventura con la Curia.

El cardenal Lawrence será el eje central de este viaje que se inicia justo con la muerte del Papa. Es el elegido para dirigir el nombramiento de un nuevo pontífice y esto hará que Lawrence quede envuelto en una conspiración de las altas esferas religiosas, al tiempo que descubre un misterio que podría agitar la base de la Iglesia. Para ello, Berger cuenta con un gran aliado en Ralph Fiennes, como Lawrence. El afamado actor cumple con una interpretación perfecta  sobre un papel bastante complejo, debido a la personalidad y las dudas de fe que este cardenal encarna. A él se suman grandes nombres, como Stanley Tucci e Isabella Rossellini, quienes realizan una labor muy buena y que hace enganchar inmediatamente al espectador. En general, los personajes de la historia representan una arista de la Iglesia distinta, una forma de ver la religión, de actuar o de pensar, lo cual ayuda a transmitir los temas del film; por ejemplo, Tucci interpreta al cardenal Bellini, un hombre sensato y bastante conciliador; aparentemente, Bellini no ambiciona el poder y Tucci siempre transmite un sentimiento de urgencia y nerviosismo con su interpretación, pero al final termina por ceder a sus propias aspiraciones. Sergio Castellitto  y John Lithgow, por otro lado, le dan vida a dos hombres codiciosos y con grandes deseos de poder, con ideas conservadoras que podrían provocar un retroceso de la Iglesia a tiempos más oscuros. Todos se mueven rápido en esta historia casi detectivesca, llevada adelante por Fiennes.


Por otro lado, el guion es uno de los motores del film. Edward arranca con todo y busca constantemente ir a lo grande. Todo esto a través de una cámara en mano que produce cercanía y una fotografía perfectamente equilibrada, que va decayendo en cuanto a estabilidad, de la misma manera que caen los planes secretos parea desestabilizar a los mejores candidatos a ser electos en el Papado. Sublime es el trabajo de Stéphane Fontaine a la hora de narrar la historia a través del encuadre, el cual se achica al primer plano en instancias claves de revelación o incertidumbre, o agranda el lente en momentos en que hay que hacer descansar al espectador o bien para ilustrar la belleza del Vaticano. La paleta de colores también nos da claves sobre los personajes: las habitaciones privadas son oscuras y poco acogedoras, mientras que el comedor es blanco e impoluto.  Este es un punto fuerte, junto al trabajo de Volker Bertelmann con la música.

A la hora de encontrar un punto bajo, podría ser el giro del final de la película, que para muchos queda poco explicado y se siente forzado, desestabilizando la fluidez con la que se habían desarrollado los hechos. Más allá de esto, queda el contraste entre la caída moral de los personajes y la chispa de redención que ofrece el cierre, el que deja al público con una mezcla de inquietud y alivio, cuestionando hasta qué punto la fe y los valores personales pueden prevalecer en un mundo donde el poder del más grande sobre el pequeño, se impone.

domingo, 2 de febrero de 2025

La Chica de la Aguja: las nulas garantías de la mujer

Esta intensa historia retrata la crueldad en el contexto de la posguerra, principalmente la marginación de las mujeres y su pérdida de autonomía. Con una estética que evoca al cine expresionista alemán y actuaciones sólidas, esta obra combina crudeza y humanidad en un estilo de filmación sobresaliente.

 

Desde el inicio, el film nos sumerge en un melodrama social muy duro, recreado con una atmósfera de blanco y negro escalofriante.  A Magnus von Horn, el director, le gustan las calles con neblina y poca luz, queriendo así mostrar los estereotipos de una clase media religiosa y aparentemente bondadosa. La Chica de la Aguja grafica de manera notable el estilo de vida miserable de los estratos bajos de esa sociedad, la cual había perdido su sensibilidad tras la debacle de la guerra. Al mismo tiempo, nos presenta a las dos protagonistas de esta historia basada en hechos reales la que, sin embargo, el director adapta de manera bastante libre. Dagmar, una mujer de aparente conciencia social, le ofrece ayuda a Carolina cuando intenta abortar. Le propone que mantenga al bebé y promete ayudarla a encontrarle una vida mejor al retoño, entregándolo a una pareja rica.

Desde los primeros 30 minutos, el director  comienza a construir el contexto y el entorno del pueblo con una frialdad notable y utiliza una fotografía de mayor espacio vertical para enfocarse en las personas, creando cierta claustrofobia en el lente. Una vez establecida la pérdida de humanidad, el director pasa al relato, el cual muestra cómo ante la falta de garantías individuales y laborales, las mujeres terminan marginadas incluso en la libre elección sobre su cuerpo y su maternidad. 


El personaje de Dagmar es sólido y de hecho la película debió haberse centrado más en ella, si es que quería ser leal a los hechos reales; sin embargo, comparte el protagonismo entregando dos visiones constantemente. A pesar de su papel, donde Dagmar busca ser la salvadora, hay momentos en los que el tono de la trama representa una maldad aún más extrema, nacida de sus instintos, los que nunca quedan realmente claros. El giro final, aunque predecible, sí resulta un suspiro de esperanza. 

Cierto es que hay un par de escenas impactantes pero que no son gratuitas, sin embargo, la película tiene algunas fallas en el tránsito de algunos eventos y en la forma de abordar ciertas temáticas, especialmente aquella conexión entre la clase de la época y la maternidad y las inspiraciones reales de Dagmar en sus asesinatos.

La Chica de la Aguja es un cuento de horror sobre la nula garantía de los sectores más desposeídos, especialmente de las mujeres. Filmada de manera impecable y con una fotografía que debiera recibir varios premios, esta obra continúa la tradición danesa de crear historias impactantes enfatizando el estilo de filmación.

martes, 21 de enero de 2025

Nosferatu: la belleza de un mito con 100 años de separación

La primera ‘Nosferatu’ data de 1922 y se convirtió en un clásico instantáneo. Hoy, más de 100 años después, sigue siendo considerada como una de las mejores películas de terror de todos los tiempos y, por eso, la apuesta de Robert Eggers era arriesgada; sin embargo, sale victorioso honrando un mito y sublimando el género.

 

Las tres películas anteriores de Robert Eggers dejaban claro que su sello es la grandilocuencia en la filmación. Tras dos pruebas muy bien logradas, como ‘la Bruja’ y ‘El Faro’, el director neoyorkino alcanza la cumbre con ‘Nosferatu’. La película reconstruye con enorme precisión y buen gusto, la sombría Alemania del siglo XIX, utilizando  decorados, localizaciones y vestuario con enorme elegancia y gusto casi teatral. Todo este equilibrio ofrece un film auténtico, envolvente, onírico, con muy buen ritmo, aunque dure cuarenta minutos más que la original.

En la previa de la película, supimos que el film de 1922 tenía obsesionado a Eggers desde su niñez, y en el tratamiento de la historia y los giros de guion, notamos que el director llegó a comprender todos los momentos en los que tenía que dar más peso dramático para enfatizar aspectos de la historia y del mito del vampiro; como este mito es legendario, Eggers sabía que debía mostrar respeto y de ahí la gigantesca producción, para que el plano a plano ofreciera modernidad pero respetando el aura de la película original, aspecto que la ha hecho indeleble al paso del tiempo.

Esta 'Nosferatu' es el ejemplo de lo que debe ser un remake, lo cual es un éxito pues sabemos que es difícil versionar una historia que se ha contado con anterioridad y que tiene precedentes muy logrados dentro del género del terror/vampirismo; pero en 'Nosferatu' se nota confianza, se nota camino recorrido y ganado por el director. La película es un ir y venir de fascinación, de momentos grandiosos amplificados por el claro/oscuro y por un tratamiento musical operático, de creación de atmósferas terroríficas. Hay puntos muy altos en estos apartados.


La película triunfa gracias a todo lo señalado: dirección, intensidad, ritmo, decorados, actuaciones, pero hay un gran punto culmine: la fotografía de Jarin Blaschke. El director de foto es fiel colaborador de Eggers y firma un prodigio estético repleto de claroscuros, precisos movimientos de cámara, velas, antorchas para iluminar escenas nocturnas, crear  atmósferas densas, con grandes lunas plateadas.. así, ‘Nosferatu' también es un triunfo en el apartado visual y la escena final es un horror lleno de elegancia y fidelidad a la historia y que  se nos quedará grabada por mucho tiempo.

En definitiva, ‘Nosferatu’ es una gran reinvención y toda la tecnología puesta al servicio del film termina jugando a su favor. Hemos sido transportados al siglo XIX frío y lúgubre y hemos vivenciado la leyenda del vampiro que lleva más de 100 años siendo contada. La propuesta de Robert Eggers toca todas las aristas folclóricas del Este de Europa respetándolas y otorgándoles un barniz de modernidad con actuaciones entregadas y dolorosas, como la de Lily Rose Deep que, contra todo pronóstico, ha dado la nota alta con su primer protagónico y le regala más credibilidad a esta nueva joya, narrada con amor y mucha personalidad.

 

viernes, 13 de diciembre de 2024

A 40 años de ‘La Voz de los ‘80’: algo grande nació.

Mucho más que rockeros, nada que ver con una moda. El Chile de 1984 se acostumbraba a vivir entre protestas, asesinatos, mala calidad de vida y represión. La movida musical y cultural se había ido al exilio, las bandas conocidas no venían y ni siquiera llegaban todos los discos. En ese escenario asomó un canto nacido del barrio, el cual hoy es reconocido como un pregón en la oscuridad. 

A 40 años de un disco innegable y que solo podría tener parangón con lo que fue la nueva canción chilena, La Voz de los ‘80 apareció con su multiplicidad de sonidos, sin una etiqueta clara y donde se reconocía mucho twist, mucho ska, The Clash y Camilo Sesto; pero en la época se le tildó como combativo, encarador, a pesar de que Jorge, Claudio y Miguel convivían con la agitación política diaria pero no eran realmente partidarios de un sector ni utilizaban la cruel dictadura como inspiración para sus letras. No eran políticos, pero sí observadores de la agitación de sus barrios. Los acusaban de resentidos sociales mientras González declaraba en la revista La Bicicleta que no era poeta, que era alguien de la calle y con educación de liceo fiscal, no la de hoy claramente, sino de aquella de los años ’70.

Como primera conclusión, podemos aseverar que este disco no nace por Pinochet ni por la dictadura, pero sí se adueña de un discurso que impactó rotundamente en la precarizada sociedad, porque parecía dar continuidad al fenómeno de la nueva canción chilena y de eso se tomó, sin pensarlo, para tomar vuelo y aprender a mantenerse por sí solo. En ese contexto, es válido preguntarse si La Voz de los ’80 fue un punto de partida del ‘sonido prisionero’ ó  si este sonido realmente existió, ó si solo fue la expresión de lo que Jorge González escuchaba en ese momento. Ahí es donde asoman los ‘gonzalistas’, los ‘nareistas’ y los ‘tapia’ dispuestos a dar sangre por defender el protagonismo y, por qué no, el legado particular de cada uno de los tres prisioneros, como si este no fuera evidente.

Lo que no tiene discusión es que este disco le regaló a Chile un compositor magnánimo, comparado solo con gigantes como Víctor Jara o Violeta Parra y, para muchos, incluso está por sobre ellos, generando otro debate encendido. Si analizamos esta obra, en 'La Voz de los ’80', 'Sexo', 'Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos' y otras, se reconoce un agudo sentido de observación e interpretación de las consecuencias del actuar político en los pueblos; y en otras, como 'Eve-evelyn' y 'Paramar', notamos lo que fue la antesala de un gran compositor romántico, característica que explota en dimensiones fundamentales en Corazones.

Hoy, La Voz de los '80 ¿Está vigente?. Si le ponemos atención a los seis primeros tracks podemos aseverar que sigue vigente, porque las realidades que describe son visibles en la actualidad, en los tiempos definidos por plataformas como Onlyfans, X, Instagram y la posverdad. Esto es malo, porque indica que Chile no ha cambiado. Pero por otro lado, surge la pregunta de si, musicalmente, La Voz de los ‘80 ha tenido influencia en las propuestas posteriores y en la presente ‘música urbana’, la cual tiene demasiadas subcategorías como para dar una respuesta concreta.

Ni los hippies ni los punk. Sangre roja, furiosa y adolescente. Olor a farsa. Siendo estúpido serás feliz. Ya viene la fuerza. Slogans eternos nacidos de tres jóvenes del barrio, autodidactas, especiales, que suplieron la precariedad con enorme talento y con un relato lleno de energía y sentimiento. Ese 13 de diciembre de 1984, con el apoyo invaluable de Francisco Straub, se sembró una semilla que nació, fue fuerte y poderosa y murió, pero que está ahí, retumbando, y aún busca herederos para el futuro, a esos que quieran ser la nueva fuerza.




lunes, 22 de abril de 2024

Ripley: el mal siempre triunfa

Interpretar a un personaje icónico, como Tom Ripley, puede ser una trampa para cualquier actor; porque hay que ponerse en la piel de alguien que, en esencia, no es nadie. El célebre estafador llegó a Netflix de la mano de Andrew Scott y Steve Zailian, en una adaptación vibrante, llena de elementos distintivos y artísticos, que nos hacen regocijarnos en la idea de que el mal termina siempre imponiéndose ante el bien.


Patricia Highsmith fue una de las grandes escritoras de género policiaco, centrando su obra en torno a la mentira y el crimen. La saga de Tom Ripley comenzó en 1955 y desde allí ha tenido varias adaptaciones al cine. La primera, con Alain Delon, y la última, con Matt Damon. En ambos casos, el rol fortaleció la carrera de ambos actores, siendo el turno, en 2024 y en formato serie, de Andrew Scott, bajo el paragua universal de Netflix.

Dirigida y adaptada por Steve Zailian, ganador del Oscar por el guion de ‘La lista de Schindler’ y creador de la magnífica ‘The Night Of’, su reto era conseguir un nuevo Ripley, uno que se incluyera en la discusión de si  Alain Delon, Dennis Hopper, John Malkovich o Matt Damon fueron mejores, o si su versión los sobrepasaba. Por otro lado, el salir por una plataforma como Netflix también implicaba un trabajo en el ritmo y visualidad, pues la masa de espectadores que allí se encuentran, probablemente nunca habían escuchado hablar de este personaje. En este campo, se decidió por una fotografía increíble en blanco y negro, obra de Robert Elswit, 

‘Ripley’ desarrolla y estampa su sello en ocho episodios que, pese a tener un ritmo pausado, son una oda al clasicismo, al cine de los cincuenta. A esto, se le suman otra serie de elementos que hacen crecer la propuesta. Está el guion, que se toma su tiempo en contarnos su trama y la propuesta visual; está Robert Elswit (ganador del Oscar por ‘Petróleo Sangriento’) y su trabajo de lujo en la foto, elevando cada plano hacia el arte, dándose tiempo para que uno desee estar en esos lugares de ensueño.


En una época en la que todo es consumo rápido y hay demasiadas propuestas para ver, este ‘Ripley’ deja respirar sin convertirse en fatiga; cada mirada, cada gesto, cada música tiene un por qué y van armando el set de elementos que crean el ambiente de la serie, para que todo vaya explotando hacia la segunda mitad de la temporada. Pero si hay que referirse a un elemento como esencial, ese es Andrew Scott; nos da un Ripley perfecto, uno refrescante, que maquina, que va urdiendo ideas en su beneficio a través de la mentira y su carisma único. Una mente privilegiada que Scott  la demuestra con pocos gestos, muy calculado, y creemos que se ha ganado la nominación a los premios de la temporada. Johnny Flynn no llega a la altura del Dickie Greenleaf de Jude Law, pero Dakota Fanning sí está perfecta en Marge Sherwood y su expresión de continua sospecha hacia Tom Ripley.

También hay que mencionar la banda sonora de Jeff Russo (‘Fargo’), que acompaña continuamente al personaje principal por esas calles italianas. 

La suma de todo otorga una serie con identidad propia y permite conseguir no sólo belleza instantánea, sino conexiones visuales que acentúan la profundidad de la tensión; allí sobresale la atenta mirada del gato Luccio, que parece vigilar a Ripley en todo momento, o también ,los planos a la sobras de arte del Caravaggio o las estatuas que adornan cada casa y cada calle italiana de esa época. Este thriller está lleno de sorpresa y de suspense, dos elementos que hoy poco se encuentran y que Netflix supo amparar para beneficio de la historia.

En un momento en el que la mayoría de las series optan por acelerarlo y rellenarlo todo, con miles de subtramas confusas y personajes que no aportan, en ‘Ripley’ es el silencio, la historia, lo que importa. Sin duda, esta serie es un gran acierto y tendremos que ver muchas series durante el año para encontrar alguna que se le iguale en calidad visual, en un guion con giros como los de antaño, en una actuación descollante, silenciosa y ganadora que, aparte de desear ver pronto el siguiente episodio, te deja unas ganas únicas de vivir en ese pequeño Atrani.

miércoles, 6 de marzo de 2024

La Zona de Interés: la bestialidad del sonido

La nueva película del director Jonathan Glazer reafirma la oscuridad de su propuesta con esta película sobre el holocausto, la que propone una reflexión distinta a las conocidas y que se basa en el juego con el lenguaje cinematográfico. El film termina siendo un abrumador retrato de la banalidad del mal, con el cual el espectador es sacudido hasta el extremo.

 

Lo que Glazer presenta es la vida cotidiana del nazi. Esta es una mirada poco explorada en los 70 años en que se llevan haciendo películas sobre este punto negro en la historia universal. También entran en el relato la esposa del comandante, los hijos y la convivencia en una idílica casa colindante al campo de concentración de Auschwitz. Un muro gris separa esta apacible vida del salvajismo extremo.

'La Zona de Interés' propone al público un ejercicio cuyo objetivo es removerlo de la pasividad, porque el asombro aumenta cuadro a cuadro, cuando el cineasta pervierte los registros para sugerir una actividad constante, como en las películas de corte experimental: como la verdadera historia de la película no está completamente visible, se nos obliga a mantener total atención. En ese contexto, la puesta en escena, la foto y, principalmente en este caso, el diseño de sonido, son los tres pilares que sostienen la película y que la elevan como una de las más potentes del año.


Hay que considerar que la tragedia no se ve, entonces, el trabajo de configuración para cada plano es sorprendente. Imaginar, abrir la mente, dibujar el horror gracias a los sonidos que se escuchan a lo lejos, pero con la suficiente fuerza para ser omnipresentes. Glazer logra que el poder de la imaginación se desborde con una composición milimétrica del fuera del campo visual y serán los sonidos los que sobrecogerán, transformado la experiencia, para muchos, en una película de terror; esto se subraya cuando se utiliza el negativo, porque a estas alturas del film el espectador ha abandonado la comodidad, ha imaginado y configurado en su mente la tragedia, alimentada de la experiencia de haber leído y visto tanto sobre el holocausto; sin embargo, los últimos 5 minutos de película son una brutal declaración de intenciones del director, donde hace un llamado a no suponer el final, sino que lo recrea saliéndose del tono y asumiendo el realismo que ha evitado durante todo el visionado.

'La Zona de Interés' ha aumentado significativamente su importancia y es una de las películas que más cometarios genera, porque estamos en tiempos de guerra, vivimos una realidad alienante que nos obliga a pensar que el film de Jonathan Glazer es sobre el hoy, el ahora, y otorga varias lecturas sobre los conflictos que están ocurriendo, a través de estos protagonistas del holocausto. Dolorosa, sobre un tiempo lejano, pero, a su vez, profundamente actual. Glazer entrega su película más impresionante.

domingo, 21 de enero de 2024

Los que se Quedan: la vida tiene sentido, a pesar de todo

Alexander Payne está de vuelta con un melancólico relato de amistad y pérdida. En poco más de 2 horas, tres almas intentan huir de lo que sienten, de olvidar las cicatrices que llevan a cuestas, mientras el aura de la película los somete a pruebas que los instan a mirar el lado bueno de estar vivo.


Historias de Navidad hay miles. Por doquier tenemos comedias románticas y propuestas animadas que abordan la festividad desde el lado optimista. Pero también hay otras donde la Navidad es sólo un punto de partida para reflexionar sobre algo más profundo. En este grupo se ubica Los que se Quedan, del director Alexander Payne (Nebraska, Los descendientes) quien aprovecha el frio y la nieve de la Navidad del hemisferio norte, para ahondar en tres almas rotas que conviven en la inmensidad de un colegio de clase alta, en los inicios de los años ‘70.

Desde los créditos iniciales, Payne deja claro el tipo de película que veremos: nostálgica, melancólica, pero muy interesante por cómo estará contada. Rápidamente son introducidos los tres personajes que, con la Navidad de fondo, verán exaltadas sus emociones; en un principio, muchos tendrán la opinión que la propuesta de Payne se irá por el lado depresivo, sin embargo, nos vamos topando con dosis importantes de humor, lo que permite un equilibrio perfecto y necesario para la narración.

Pero ¿Quiénes son estos tres seres que dan vida al film?. Pues, el profesor Hunham podría ser un cliché vivo, uno de los tantos profesores que hemos visto en el pasado y que intenta dar educación a jóvenes ricachones que dan todo por obtenido. Pero lo que hace Paul Giamatti con su personaje es una maravilla; grita, es irónico y más expresivo de lo necesario, pero cuando muestra sus frustraciones, toda esa careta encaja de gran manera. Sus gestos, miradas y vocabulario hacen que su trabajo sobresalga, tal cual cuando saca el lado paternal para acoger al alma atormentada de su estudiante, lo cual pocos actores pueden lograr de forma tan convincente. Y el gran complemento del profesor Hunham es el debutante actor Dominic Sessa; verlo en pantalla es darle a Payne el beneficio del acierto total, pues su trabajo se destaca absolutamente; incluso, en varias escenas ‘bandejea’ perfectamente a Giamatti, se para de igual a igual frente a un avezado, lo cual genera resultados sobresalientes. Se desenvuelve ante la cámara con naturalidad, tiene química con actores de mayor edad y carga con el peso de importantes secuencias. Y lo que hace Da´Vine Joy Randolph es significativo, porque carga con el personaje más complejo y que más se contiene. Mary trabaja sin parar, convive con sus compañeros, es rigurosa en sus funciones y, sin embargo, su vida no tiene sentido porque ha sufrido el dolor más grande que cualquier madre podría enfrentar y trabajar con decenas de jóvenes, que todo el tiempo le recuerdan al hijo que perdió, es un golpe al espectador, quien se pregunta cómo puede aguantar la vida. En este caso, Mary es el personaje con más cable a tierra, el más terrenal de la película y su brillante interpretación y desarrollo ayuda a responder la premisa de este film: que vivir debe valer la pena y hay que encontrar ese significado cuando se pierde.


El diseño de producción, la fotografía y la música realmente hacen que el espectador entre en la época donde se desarrolla la historia; toda la ambientación está tan bien lograda que realmente parece que estuviéramos viendo una película de los ‘70. Y el guion acierta en situar la historia en una época sin tecnología como la de hoy, donde claramente el contacto humano se ha visto afectado. En la inmensidad de ese colegio, rodeado de nieve y soledad, estas tres almas se encuentran y aprenden a ser soporte del otro y vivir inesperados momentos.

Aunque se trata de una historia original, Los que se Quedan podría convertirse en otro clásico que retrata  la relación profesor-alumno, y estas películas siempre marcan a más de alguien. Hunham es uno de esos profesores que termina dando más lecciones fuera del aula y ese tipo de enseñanzas terminan por quedarse no sólo en Tully, sino que también en los espectadores. 

En tiempos de producciones pretenciosas e historias que solo son un remake, Los que se Quedan es un remanso de quietud. Giamatti, Sessa y Randolph forman un trío perfecto al mostrar los efectos de la pérdida, lo cual no sucede desde el resentimiento, sino desde las ganas de encontrar un sentido a la vida. De esta manera, Alexander Payne está de vuelta con una de sus mejores propuestas, un relato sensible pero equilibrado entre humor y drama, que habla de solidaridad y del doloroso proceso de aceptar la realidad.

sábado, 30 de diciembre de 2023

Mejores series de 2023

 La naturaleza de este blog es hacer listas de fin de año, lo que es muy difícil considerando lo explosivo de la oferta y que ya no todo está en Netflix. Consideramos que fue un año atípico, donde creció la oferta de animé e inteligencia artificial provocando in certezas sobre si estamos en un cambio de época en el mundo seriéfilo. Con sus pro y contras, haremos un balance del querido mundo de las series en 2023.


13.Fleishman está en apuros

Reparto: Jesse Eisenberg, Claire Danes y Lizzie Caplan

Sensacional miniserie que navega con humor por la vida de un divorciado, en el momento en que su ex le deja a los niños en casa y desaparece. Tras esta premisa, se desarrolla una fascinante exploración de la vida adulta y de la crisis de los 40. Lo que realmente funciona en Fleishman está en apuros es su reparto, el cual deja momentos fantásticos. Claire Danes no aparece mucho (de hecho hay episodios en los que apenas la vemos) pero su presencia se nota durante toda la serie, siendo el fantasma del pasado y presente de la vida de los Fleishman.

 

 12.A Friend of the Family

Reparto: Jake Lacy, Colin Hancks, Lio Tipton

Son 9 episodios que explican un bizarro caso verídico de grooming, abuso sexual a menores y secuestro, que contiene tantos giros increíbles que si no estuviera basado en hechos comprobables, serían muy difíciles de creer. Nick Antosca firma este intenso true crime que repasa el caso de los Broberg y el vecino que, a lo largo de los años, secuestraba una y otra vez a su hija; todo un cuento oscuro sobre un depredador y su presa. ‘A Friend of the Family’ es un gran drama sobre una familia que logra superar algo terrible para llegar a un lugar de perdón y sanación.

 

11.The Last of Us 

Reparto: Pedro Pascal y Bella Ramsey

Si bien es inevitable pensar en otros dramas postapocalípticos televisivos, como The Walking Dead, con la que comparte ciertos temas, el viaje de Joel y Ellie resulta absolutamente sobrecogedor. Un fascinante drama que se volvió un visionado imprescindible.

 

10.Pluto 

Adaptación de una historia de ciencia ficción que cumple de sobra, porque está excelentemente escrita; de paso, sirve de homenaje a todo el inmenso mundo de Astro Boy. 'Pluto' plantea un futuro no tan distante pero sí muy avanzado, en el que  humanos y androides conviven en paz y, con estos últimos, perfectamente integrados en la sociedad como policías, niñeras y hasta luchadores de wrestling.


9.Junji Ito Maniac: Japanese Tales of the Macabre

Esta antología japonesa de terror es perfecta para pasar una entretenida noche de miedo, gracias a sus grandes y perturbadores relatos. Episodios cortos y con guiones que equilibran muy bien el suspenso y el terror, pero no ese que habla de asesinos con cuchillos; el valor de 'Junji Ito Maniac' se basa más en presentar una atmósfera intranquila y perturbadora, donde sabes que algo no está bien en lo que parecer un día normal en una calle normal.


8.Nada

Reparto: Robert De Niro

Son cinco episodios de media hora que retratan la vida diaria de un peculiar personaje, con todos los vicios de un anciano caprichoso; un Roberto De Niro admirable que trata, en un español muy forzado, de explicar la diferencia entre “boludo” y “pelotudo”, entre otras cosas bien curiosas. La melodía melancólica y alegre que articula la trama, le da un aire especial y entrañable.

 

7.Bodies

Reparto: Stephen Graham, Shira Haas.

Basada en la novela gráfica homónima de DC, la producción muestra a cuatro detectives, en cuatro épocas diferentes, que se topan con el mismo cadáver y un crimen enigmático que deben resolver. La producción sobresale por una trama en la que se combinan viajes en el tiempo y recreaciones históricas muy bien logradas, aunque el final deja a muchos rascándose la cabeza. 

 

6.Querida Niña

Por la cantidad de giros en la historia, se presenta como un rompecabezas confuso y con perspectivas fragmentadas, pero de una forma que atrae al espectador en vez de espantarlo. Y aunque la premisa puede resultar familiar, el guion toma direcciones sorprendentes que logran sostenerse hasta el final.

 

5.The woman in the wall

Reparto: Ruth Wilson

Este drama  examina el legado de uno de los escándalos más impactantes de Irlanda: las instituciones inhumanas conocidas como ‘Las lavanderías de la Magdalena’, un lugar al que se llevaba a las mujeres que incumplían las costumbres sociales de su época (desde las acusadas de adulterio hasta las embarazadas adolescentes). Cuando finalmente cerró sus puertas, un millar de supervivientes quedaron con sus vidas destruidas, muy pocas pudieron seguir adelante y otras, como Lorna, tuvieron incluso menos suerte en su destino.



 

4.Stonehouse

Reparto: Matthew Macfayden

Miniserie británica protagonizada por Matthew Macfayden, una de las estrellas del glorioso reparto de Succession. Parte de esa brillante interpretación se traslada a esta recreación del político John Stonehouse, un parlamentario que protagonizó uno de esos escándalos políticos más increíbles d ellos que se tenga memoria y que hacen completamente necesaria la advertencia de que esto está basado en hechos reales. Un escándalo muy british.



 3.Best Interest

Reparto: Michael Shannon


Escrita por Jack Thorne, la miniserie de cuatro partes ofrece un estudio conmovedor de una familia dividida por los debates éticos y las prácticas médicas y legales involucradas en estos casos de tener qué decidir si dejar morir a un ser querido. Equilibrado y matizado, el guion no defiende una posición ni proporciona respuestas a las preguntas espinosas que plantea, sino que inspira compasión por aquellos que se enfrentan a una decisión tan imposible.



2.Succession

Tras cuatro magníficas temporadas y 39 episodios inolvidables, el misterio alrededor de quién iba a suceder a Logan Roy fue resuelto de forma memorable, siendo un cierre impecable para una historia que tenía mucho de culebrón con tintes empresariales, pero que supo respetar a sus personajes. Cuestión aparte es el deterioro emocional de Shiv y cómo su relación con Tom la llevará a una condena; fue la mejor derrota posible para ella, porque sigue estando sometida a los designios de otro, tal cual el imperio de los Roy, el que ha caído y Waystar ya no es más que una pieza en el imperio de otro. Aquí lo realmente importante era ver en qué posición quedaban los herederos, tras todas las traiciones y desiluiones desarrolladas. 



1.Perry Mason

Casi tres años hubo que esperar para que regresara Perry Mason y su segunda temporada. El abogado interpretado por Matthew Rhys volvió con señales más claras sobre su  identidad. Si bien hubo cambio de guionistas, la dupla formada por Rolin Jones y Ron Fitzgerald dio paso a Jack Amiel y Michael Begler, cocreadores de una de las mejores series de la década pasada, el estupendo drama médico The Knick, quedó la sensación de una buena cuadratura en los arcos narrativos y que se apretaron teclas distintas a las de la primera sesión de 2020. Esto se tradujo en una mejor caracterización de los personajes (a los que se les dio un peso similar al de Mason) y en un mejor desarrollo de la ciudad de Los Angeles de los años ’30, más allá de los tópicos del pulp y del noir.

Esta segunda temporada, protagonizada por un impecable Matthew Rhys, volvió a demostrar por qué fue la mejor serie en su año inaugural, por qué podía seguir adelante con el desarrollo de otras historias paralelas tan interesantes como la vida de Mason, y por qué dolió tanto su cancelación.



lunes, 21 de agosto de 2023

‘Barbie’, la película: muchos temas, poco tiempo

La nueva cinta de Greta Gerwig ha sido celebrada en el mundo entero, recreando lo poderosa que es la marca ‘Barbie’ en la cultura contemporánea. Si bien es una celebración a la importancia de la muñeca, la película dedica tiempo a su repercusión directa en la diversidad, la exploración de la identidad femenina y extiende una dura crítica a la misoginia.

‘Barbie’ no pierde minutos y desde el comienzo nos plantea su propuesta:  mostrar las vivencias de su protagonista, todas centradas en una realidad perfecta; pero en ella, Barbie es una más en una variedad interminable de réplicas. En este punto, el argumento aborda el tema de la identidad a través de las características del juguete, por tanto, no hay aspiraciones, solo un nombre. Y en Barbieland, el contexto donde ella se desarrolla, es  un lugar donde solo hay felicidad, escondiéndose una burla al optimismo artificial, la sexualidad contemporánea, la vanidad y los prejuicios, donde a ratos es sorprendentemente adulta. De hecho, el argumento deja entrever la ingenuidad de este universo con bastantes dosis de humor negro, siendo éste  uno de los puntos altos de la película. Junto a esto, el uso de su sobrecargado apartado visual deja un mensaje tipo declaración de intenciones acerca de lo femenino, en rosado y en labores cotidianas, para manifestar la personalidad de este universo muy parecido a un oasis alejado de la realidad.

Con un reparto estelar, Barbie enfoca su primera media hora en recorrer estas decenas de Barbies en distintas profesiones, mientras los Ken se dedican a la diversión; este contrapunto da la sensación de que bastaría un mínimo desequilibrio para que este oasis tenga un desbalance y aparezca el desastre que, por supuesto, ocurrirá, cuando Barbie comience a hacerse preguntas existenciales que van más allá de su experiencia en Barbieland. A la entrega de este mensaje ayuda muchísimo la fotografía de Rodrigo Prieto, porque impulsa la visualidad rosa para ir incluyendo elementos propios de la transformación de Barbie, la cual es incómoda cuando empieza a percibir que sus identidades fragmentadas (la doctora, la presidenta, la abogada, la presidenta de las Suprema Corte y más) se hacen necesarias a medida que más preguntas se hace. Greta Gerwig es consciente que el cambio interior se manifiesta en el exterior, y la foto va acorde a esto.


Tal cual Matrix, Barbie debe asumir que es la elegida, pero ¿para qué?. Y allí es donde el film se mete en una variedad de temas muy actuales y de urgente reflexión: la idea del autoconocimiento, la reivindicación del individuo, machismo, misoginia, el nuevo feminismo, la dominación corporativa. Sin duda este planteamiento compone la meca del argumento y, quizás, en su elaboración, sea lo menos logrado del film, porque al atravesar tantos tópicos, finalmente no profundiza en ninguno.

Los minutos finales nos entregan una inusual conclusión (¿secuela?) y el mensaje de Greta Gerwig queda más claro. Barbie es mucho más de lo que parece, es un legado cultural que se vuelve más importante al mirarla en su diversidad y concepción de heroína en su propio mundo. Quizás no cumple con todas las expectativas que despertó su campaña promocional, pero es relevante destacar la cantidad de reflexiones sobre la identidad presente y futura que plasma sobre el individuo y, al mismo tiempo, está mejor construida que otras películas que refieren a la libertad del ser humano en un mundo hostil.

domingo, 9 de julio de 2023

Wham!, el documental: La misión de una amistad verdadera

Netflix acaba de estrenar el documental Wham!, que cuenta la historia del dúo pop que integraron George Michael y Andrew Ridgeley. Si bien sigue las directrices básicas de un documental musical, va dejando reflexiones sobre cómo la amistad es puesta en juego cuando el éxito, la fama y el dinero van metiendo su cola en la relación de dos jóvenes que crecieron juntos para hacer realidad el mismo sueño.

 

A inicios de los ’80, cuando Inglaterra iba dejando atrás la estela de destrucción y fealdad del punk, dos jóvenes británicos decidieron tomar al mundo por sorpresa. Para Andrew Ridgeley y Georgios Panayiotou (George Michael), era un sueño el ser famosos a través de la música, amor que compartían desde los 11 años cuando se convirtieron en mejores amigos de la Bushey Meads High School, en Hertfordshire. De ese hilo se toma Chris Smith para ahondar en una carrera vertiginosa, que solo duró cuatro años y que lanzó al estrellato a uno de los más prolíficos compositores del siglo XX. Con una mixtura entre rap, disco, pop y letras de crítica social contra el thatcherismo, Wham! se ganó un espacio en la televisión británica y en la nueva escena musical que nacía a punta de  buenos ritmos, pelo largo, color y sonrisas brillantes; si bien esto fue parte del siguiente estilo preponderante (la New Wave), el talento de George y Andrew para escribir, componer y producir queda en evidencia en el metraje pero, junto con esto, va develándose el mutuo apoyo que se prestaban dentro de esta vorágine; Andrew ayudó al nervioso e inseguro George a encontrar su voz musical en esa juventud , reconociendo que sus direcciones compositivas eran diferentes y que llegaría el momento en que cada uno iba a querer seguir creciendo pero en su propio lado.  

Una de las narrativas clave del documental será la liberación de identidad de George, quien no sabía cómo transitar hacia el reconocimiento público de su homosexualidad. El film también indaga en el panorama musical de los ’80, en el pop y la novedad que significó la propuesta de este dúo.

 


Chris Smith se planteó el objetivo de responder estas preguntas a través de imágenes de archivo y entrevistas de audio con Andrew y George (quien grabó sus pensamientos antes de morir en 2016). El resultado es un retrato optimista y afectuoso de dos niños que lograron su sueño de adolescentes, apoyándose en cada paso y no dejando que la envidia o terceras personas cortaran el hilo que los unía desde niños; una de las partes más conmovedoras del film, pasa por la forma en que Ridgeley va cediendo protagonismo y de, alguna manera, va impulsando la carrera solista de George, asumiendo que la disolución de Wham! era inevitable, aunque estuvieran en un momento álgido y con mucho caudal creativo por desarrollar; llegó un momento en que George era reconocido como compositor y eso se refleja en la emoción que le produjo haber recibido el Ivor Norvello siendo tan joven, lo cual fue otro indicador de que él estaba listo para encumbrar el vuelo y dejar en el nido a quien había sido su fiel compañero. Finalmente, el resumen del documental es una historia de amistad verdadera en medio del caos del éxito absoluto, haciendo que la trama se vuelva muy interesante incluso para quienes nunca han sido fans del dúo.

Una amistad sincera, trauma oculto y sacrificio, esto es Wham! y su meteórico ascenso, el cual es revisitado con excelente archivo y dos voces que hablan con calma y mesura sobre ese momento de sus vidas; obviamente está la pregunta de si acaso no faltan piezas en esta historia, de si verdaderamente todo ocurrió sin peleas ni recriminaciones, aunque el razonamiento de Ridgeley parece tan sincero y generoso que, en una de esas, esa separación sí estuvo marcada por el cariño verdadero que, al parecer, sí se tuvieron.

viernes, 3 de marzo de 2023

Oscar 2023: favoritos y predicciones

Falta muy poco para vivir una nueva fiesta del cine con los premios más reconocidos de la industria. Empezamos a jugar con los favoritos y a dejar claro quiénes se merecen el premio que, seguramente, no obtendrán.


Mejor Película

Everything Everywhere All at Once

Top Gun: Maverick

Elvis
Tár
The Banshees of Inisherin
The Fabelmans
Avatar: The Way of Water
All Quiet on the Western Front
Triangle of Sadness
Women Talking

Ganará: Everything Everywhere All at Once

Ha liderado las nominaciones y ha triunfado de manera muy sonora en toda la temporada, por lo que cuesta creer que ocurrirá otra cosa.

Debería ganar: The Fabelmans


Mejor dirección

Todd Field, Tár
Daniel Kwan y Daniel Scheinert, Everything Everywhere All at Once
Martin McDonagh , The Banshees of Inisherin
Ruben Ostlund, Triangle of Sadness
Steven Spielberg , The Fabelmans

Ganará: Steven Spielberg:

Si bien la dupla de los Daniel es la favorita, vamos a creer que el genio del cine moderno se irá a casa con alguna estatuilla, luego de una producción que derrocha historia, emociones y una mirada a cómo germinó la semilla del gran cineasta que ha sido Spielberg.
Debería ganar: Steven Spielberg


Mejor Actriz

Cate Blanchett, Tár
Michelle Yeoh, Everything Everywhere All at Once
Ana de Armas, Blonde
Andrea Riseborough, To Leslie
Michelle Williams, The Fabelmans

Ganará: Michelle Yeoh: 

Al parecer, la asiática va a pillar en la misma meta a quien ha sido favorita durante toda la temporada. Hay un hype desatado en torno a Michelle, en su primera nominación al Oscar por esta capacidad de navegar por los diversos géneros que plantea 'Everything Everywhere All at Once'.
Debería ganar: Cate Blanchett


Mejor Actor

Austin Butler, Elvis
Colin Farrell, The Banshees of Inisherin
Brendan Fraser, The Whale
Paul Mescal, Aftersun
Bill Nighy, Living

Ganará: Brendan Fraser:

Desde que The Whale se presentó en Venecia se sabía que el actor llegaría lejos en la temporada de premios, porque además encarna al típico papel que le gusta a Hollywood. Y también porque ha sumado puntos por una extraña campaña que lo ha retratado como ‘el regreso de Brendan Fraser’, cuando el actor no ha parado de hacer cine y televisión en la última década.
Debería ganar: Colin Farrell


Mejor Actriz de reparto

Angela Bassett, Black Panther: Wakanda Forever
Hong Chau, The Whale
Kerry Condon, The Banshees of Inisherin
Jamie Lee Curtis, Everything Everywhere All at Once
Stephanie Hsu, Everything Everywhere All at Once

Ganará: Jamie Lee Curtis:

Uno de los Oscar fijos, a pesar que Angela Bessett ganó el Globo de Oro y el Cristic’s Choice por una película malísima.
Debería ganar: Jamie Lee Curtis


 

Mejor Actor de reparto

Brendan Gleeson, The Banshees of Inisherin
Brian Tyree Henry, Causeway
Judd Hirsch, The Fabelmans
Barry Keoghan, The Banshees of Inisherin
Ke Huy Quan, Everything Everywhere All at Once

Ganará: Ke Huy Quan:

También un Oscar cantado para un actor que esperó por décadas una oportunidad como esta.
Debería ganar: Ke Huy Quan


Mejor película animada

Guillermo del Toro’s Pinocchio
Marcel the Shell With Shoes On
Puss in Boots: The Last Wish
The Sea Beast
Turning Red

Ganará: Guillermo del Toro’s Pinocchio:

Esta es una certeza más que una predicción. El espléndido y meticuloso trabajo de animación en Pinocchio, fue acompañado por una adaptación profunda y entrañable.

Debería ganar: Guillermo del Toro’s Pinocchio


Mejor fotografía

James Friend All Quiet on the Western Front
Darius Khondji Bardo, False Chronicle of a Handful of Truths
Mandy Walker, Elvis
Roger Deakins, Empire of Light
Florian Hoffmeister, Tár

Ganará: James Friend por All Quiet on the Western Front:

Todo ese naturalismo, el manejo de las ópticas, el uso mayoritario de la luz natural y el gran formato empleado para la épica, le permitieron a James Friends capturar la guerra desde una perspectiva atípica.
Debería ganar: James Friend por All Quiet on the Western Front


Mejor película internacional

All Quiet on the Western Front, Alemania
Argentina, 1985, Argentina
Close, Bélgica
EO, Polonia
The Quiet Girl, Irlanda

Ganará: All Quiet on the Western Front:

Uf, esta es una de las categorías más interesantes. 'All Quiet on the Western Front' ha hecho un recorrido exitoso entre los círculos de la industria como una nueva narrativa en el cine bélico.
Debería ganar: Argentina 1985 


Mejor diseño de producción

All Quiet on the Western Front
Avatar: The Way of Water
Babylon
Elvis
The Fabelmans

Ganará: Elvis:

Recrear el paso por la música de un genio como Elvis, le da puntos en esta categoría.
Debería ganar: Babylon


Mejor edición

The Banshees of Inisherin
Elvis
Everything Everywhere All at Once
Tár
Top Gun: Maverick

Ganará: Everything Everywhere All at Once:

Editar un multiverso ya le da puntos por sobre el resto, aunque las demás contendoras hacen un gran trabajo en este apartado.
Debería ganar: Top Gun: Maverick

 

Mejor documental

All That Breathes
All the Beauty and the Bloodshed
Fire of Love
A House Made of Splinters
Navalny

Ganará:  All That Breathes:

Es un documental compasivo, que dibuja algo de esperanza en una realidad devastadora. Además, pone en valor el buen hacer individual, frente al egoísmo.
Debería ganar: All the Beauty and the Bloodshed


Mejor canción original

Applause (Tell It like a Woman)
Hold My Hand (Top Gun: Maverick)
Lift Me Up (Black Panther: Wakanda Forever)
Naatu Naatu (RRR)
Time (Amsterdam)
This Is a Life (Everything Everywhere All at Once)

Ganará: Naatu Naatu:

RRR y su temazo es de lo más refrescante que le ha sucedido a esta explosión de cintas asiáticas en Norteamérica.
Debería ganar: Naatu Naatu


Mejor banda sonora

All Quiet on the Western Front
Babylon
The Banshees of Inisherin
Everything Everywhere All at Once
The Fabelmans

Ganará: The Fabelmans:

Sin Hildur Guðnadóttir en la papeleta, es John Williams podría ganar la estatuilla.
Debería ganar: Babylon


Mejor guión adaptado

All Quiet on the Western Front
Glass Onion: A Knives Out Mystery
Living
Top Gun: Maverick
Women Talking

Ganará: Women Talking:

La historia que Sarah Polley entrega en 'Women Talking' es necesaria, actual y contingente.
Debería ganar: Women Talking

Mejor guión original

The Banshees of Inisherin
Everything Everywhere All at Once
The Fabelmans
Tár
Triangle of Sadness

Ganará: Everything Everywhere All at Once:

Dados los resultados de la temporada, es 'Everything Everywhere All at Once' la que se ve como  favorita en esta categoría. Sin embargo, no perdamos de vista el maravilloso trabajo de Martin McDonagh.
Debería ganar: The Banshees of Inisherin


jueves, 2 de febrero de 2023

TAR: la hipocresía del siglo XXI

Todd Field  vuelve a escribir y dirigir tras una pausa de dieciséis años y lo hace con una propuesta inteligente y sutil, incluso en los momentos que devela su indiscutible violencia. 

En la primera escena, hay dos detalles que van a marcar los pilares en los que se afirmará esta película. En la entrevista que se hace a Lydia Tár, ella deja clara su necesidad de controlar el tiempo para obtener lo que quiere de su orquesta, y el segundo , el hecho de que la quinta sinfonía de Mahler, esa que  la protagonista está por grabar en vivo para conseguir un hito en el mundo de la música docta, es un misterio. Desde ese momento, el director empieza a jugar con la percepción del espectador, lo que se mantendrá a por todo el metraje, hasta el punto de que resulta inevitable preguntarse cuánto de lo que vemos en pantalla ha sucedido así realmente. Cuando vamos avanzando, el guion nos permite navegar sin perdernos entre los muchos problemas que entrañan la personalidad y la profesión de Lydia Tár. Y también nos va quedando muy claro que es una maniática del control, un rasgo lógico dado su trabajo, pero a lo largo del film vemos precisamente cómo va perdiendo ese control, lo cual se entiende como sinónimo a que la protagonista tocó fondo. Lydia no es una buena persona y hay infinidad de detalles que van acumulándose para que eso sea evidente, aunque nunca recibimos toda la información sobre lo que ocurrió con Krista Taylor, la presencia que persigue a la protagonista en todo momento, y los espectadores asumimos mucha y sin saber si esa era la intención de Field.

Por ello, la película tan bien trabaja sobre la psicología de 'Tár', rodeándola de fantasmas que ayudan a dar la sensación de misterio y pérdida de control sobre su exultante carrera y sobre sus amores: el metrónomo, esos gritos en el parque o aquel momento en que ella se va en busca de otra música que la cautiva, la cual desaparece repentinamente…todo se teje para señalar una caída progresiva, aunque hay detalles que algún espectador simplemente no podrá  explicarse si opta por una lectura única del film, la cual decanta por un enfoque menos tradicional al incluir las hipocresías de la actual cultura de la cancelación.


El guion de Field, con la ayuda sublime de Cate Blanchett, define a un personaje con muchas sombras aunque más de alguien sentirá empatía con una mujer que podría haberse quedado en el estereotipo de persona de mediana edad intelectual y déspota. El guion plantea y desarrolla la violencia de muchas situaciones sin que tengamos que ver gritos, golpes o sobresaltos; sí observamos un aumento de intensidad , donde la violencia subyace de manera potente en varios planos y tiros de cámara, con tantos matices como la historia de vida exitosa que se va desdibujando frente a nosotros. 

La película no funcionaría igual sin el trabajo de Cate. Todo gira alrededor de una protagonista que muestra su sentimiento por la música y su contradictoria personalidad, y la actriz se somete en ambos niveles y en cada etapa de manera soberbia.

'Tár' es una película compleja y reflexiva, que se disfruta mucho y cuya escena final es la mejor del año; muchos elementos elegantes y decadentes, de fotografía en gris y planos a contraluz suman puntos para distinguirla como una obra riquísima y que destaca mucho por sobre el resto de las recién estrenadas.