sábado, 15 de agosto de 2020

Perry Mason: veredicto a favor

Cuando el caso de la década llamó a su puerta, saltó el abogado más famoso de la tv norteamericana en la década ’50 y 60, pero en una versión que, en contenido de HBO, actúa como precuela de aquella. Protagonizada por el ganador del Emmy Matthew Rhys, será la incesante búsqueda  de la verdad la que revele una ciudad fracturada, y esa lucha será también, la única forma de redención para él mismo.

 

En la televisión estadounidense, Perry Mason  quedó ligado a la figura corpulenta y al vozarrón de Raymond Burr, gracias a los 271 episodios en los que interpretó al famoso abogado de los interrogatorios incisivos, los que sin querer le transfirieron a la abogacía un aura de idealismo. Décadas después,  HBO toma al personaje en una miniserie de 8 episodios, y lo muestra más joven, desaliñado y atormentado por la guerra; esta caracterización de Perry Mason lo despoja de cualquier excelencia y hace el parangón con  antihéroes de esta época, como Tony Soprano,  Don Draper y Walter White.

Nuestro protagonista es encarnado por un magnífico Matthew Rhys, quien trabajó perfectamente la gestualidad, la que encajó muy bien con una escenografía en total tributo al cine negro , manejando sus elementos sustantivos con elegancia, sobre todo las secuencias nocturnas, los colores tenues y ese retrato de los bajos fondos de Los Ángeles. Ambientada en California a inicios de los años ‘30, "Perry Mason" de HBO  incluye localizaciones reales, como el City Hall, el funicular Angel’s Flight y el famoso restaurante Musso & Frank Grill. 

La miniserie tiene un ritmo lánguido pero en su evolución nos muestra que es mucho más que la historia de Mason. Los personajes de Erle Stanley Gardner para la novela policial, tienen más protagonismo y sus arcos dramáticos son muy interesantes y en completa sintonía con el siglo XXI. El oficial Drake saca a flote su honradez en una comisaría corrupta, mientras sufre porque su color de piel le ha impedido prosperar. Y también está Della Street, en manos de una apoteósica Juliet Rylance, y que salta del rol secundario que siempre tuvo en la serie de original, a ser la mente maestra en la sombra; y su arco de desarrollo nos deja una gran historia para la segunda temporada, sin lugar a dudas. Recordemos que son los años ’30. Obviamente, el protagonismos de un hombre negro y una lesbiana han  proclamado el rechazo de los devotos del Mason original, sin embargo, la introducción de estos elementos señala que los creadores de estas series deben comprender el avance inexorable del tiempo, al que las ficciones también se ven sometidas. Junto con los anteriores, son muy destacadas las interpretaciones de Tatiana Maslany y de la mexicana Verónica Falcón, quien es ejemplo de los primeros aires de mujeres inmigrantes tratando de abrirse paso en la tierra de las oportunidades. 

Lo que define a este nuevo Perry Mason es la turbulencia que arrastra en su interior, algo común en las ficciones de HBO a partir de precedentes como "True Detective", cuyo creador fue el primero al que se le encargó este proyecto, y en varios momentos del relato se perciben sus huellas.

Seis décadas después, los hombros erguidos de Raymond Burr se comprimen en el perfil de Matthew Rhys para desarrollar una miniserie oscura, sórdida y bella en lo  estético, con mucho aire melancólico gracias a la partitura de Terence Blanchard. Con estos elementos, se aleja del Mason de  CBS, por la complicidad del elenco y en alianza con Timothy Van Patten, un favorito de HBO y colaborador en "Boardwalk Empire", "Los Soprano" y  "Game of Thrones". Su firma es una pista más de que estamos ante una de las grandes apuestas del canal, y así lo ratificó la audiencia de 8 millones de espectadores que tuvo su capítulo estreno, siendo el debut más visto de la plataforma en los últimos dos años y que fue un gran impulso para su inmediata renovación.

jueves, 2 de julio de 2020

Dark, temporada final: el nudo entre Shakespeare y Einstein

Con un guión complejo, Netflix corrió el riesgo con la serie alemana que descolló por presentar un puzzle perfectamente hilvanado y contado en pocos episodios. Algunos piensan que escoger ser tan enreadado es, a la vez, ser poco original, pero hay que reconocer que toda la historia estuvo bien llevada gracias a un equipo de  guionistas que se la jugó por mezclar elementos de la física con la filosofía, junto a un casting escogido al dedillo; todo esto, logró una coherencia tan notable para un final que aclara que el sacrificio por los otros siempre será la solución al acertijo de la vida.

Aquellos días en  que Mikkel y Michael eran la misma persona, parecen lejanos. Esos días eran fáciles en la historia de "Dark", producción alemana que le sacó lustre a aquella máxima que dice que los germanos no dan puntada sin hilo y desarrollan todo el plan  antes de tirarse al abordaje. En sólo 26 episodios, "Dark" exploró el drama de cuatro familias (y uno que otro habitante de Winden) a través de 4 épocas diferentes y, en sus últimos episodios, incluso en mundos paralelos. Este tramo de la propuesta creada por Baran Bo Odar y Jantje Friese funcionó como satisfactorio punto final.

La clave para entender esta propuesta está en la física. Así es, en la disciplina de Einstein y en el experimento del gato de Schrödinger, el cual se explica al inicio del penúltimo episodio y que grafica cómo nuestra mente crea dos realidades al recrear a dos gatos dentro de dos cajas: en una, el gato está vivo, y en la otra está muerto. Todo esto a un nivel de microcosmos. En "Dark", el profesor Tannhaus se hace la pregunta pero a nivel de un macrocosmos, de épocas, de mundos. Para muchos esto es pura ambición del guión, algo que ha arruinado a otras series, pero la verdad es que incluir elementos de la física para explicar por qué decidimos creer tal o cuales cosas, y de la filosofía, para comprender por qué hacemos algunos sacrificios, dibuja esta jugada como simplemente hermosa.

En "Dark" somos, literalmente, los espectadores del "experimento" del gato al ver las dos realidades que están sucediendo, al mismo tiempo, en un cosmos mayor. Lo que ocasiona estas dos realidades en loop eterno, es la creación de la máquina del tiempo de Tannhaus, lo que provoca los viajes al pasado y futuro y que las relaciones parentales se distorsionen. Así, Charlotte y Elisabeth son madre e hija y viceversa, según la época, o también hace que se produzcan varios asesinatos de padre/madre a hijos, según la época. Pero en esta temporada final, el guión agregó el giro del "mundo paralelo" al que siempre nos mostró la serie, en donde Martha es la protagonista y aprenderá  que su vida depende de que todo el pasado se reproduzca tal cual ha sido. Es ahí donde estaba el error de la matrix, y nadie se había percatado que al no descubrir el origen de estas dos realidades, no se podía cortar este loop infinito; la que lo descubre es Claudia, quien había aportado por siglos a que todo siguiera igual pensando en que su hija dejaría de sufrir el cáncer en alguno de los dos mundos. Claudia Tiendemann siempre se  mostró como un personaje manipulador, pero desear la salud y felicidad de su hija la hizo inferir  la existencia del mundo original, ese donde ocurrió el acontecimiento de origen que desencadenó la creación de la máquina del tiempo y las 2 probabilidades del gato de Schrödinger.
The end is the beggining.


Menos es más. Ese fue un punto fuerte de esta propuesta que, al tener sólo ocho episodios para el final, divagó menos, aunque siguió presentándonos nuevos misterios. No era solo ir a observar la resolución del puzzle, sino que además, pasaban más cosas. En el final, Shakespeare dibujó el sacrificio del amor entre Jonas y Martha como algo imposible, y que a pesar de "no poder existir", sería eterno. La escena bajo la lluvia, las manos y la satisfacción de haber deshecho el nudo, pareció un momento escrito por el romántico autor inglés; por otro lado, está la conclusión de que la trama de la serie no era solamente la huida de un destino ya escrito (representado en la serie por las versiones adultas),sino que el  dolor de la pérdida de nuestros seres queridos nos mueve a estar dispuestos a todo con tal de la mínima posibilidad de evitarlo.

Junto con esta sorpresa final del guión, la serie se destacó por su elevado nivel de diseño de producción, maquillaje y casting soberbio, junto con  una banda sonora que acompaña a la perfección lo que vemos en pantalla. Otro detalle bien cuidado para señalar la diferencia entre los mundos, fue que las cicatrices cambiaban de lado cuando un personaje viajaba al otro mundo, o que las localizaciones y fechas del otro mundo estuvieran escritas a la inversa. También sirvieron los pelos teñidos, un Mikkel más grande y las canciones para que la producción sostuviera este castillo de naipes.


La música de la season 3 es imprescindible para crear atmósfera. En el soundtrack, regresa el australiano Ben Frost, cargado de partituras misteriosas y oscuras. Resaltan los violines de "Alles Ist Miteinander Verbunden" ("Todo está conectado"), más una selección de éxitos contundentes de los ‘80, los que van desde Cher, a Dead or Alive y a Survivor. También está el nuevo milenio, donde incluye a los ingleses Bloc Party, el nominado al Grammy, Hozier, y hasta  material recién salido del horno, con la cantante danesa Agnes Obel y sus nostálgicas melodías. El score de Ben Frost nos recuerda el trabajo de la ganadora del Óscar Hildur Guðnadóttir ("Joker" y "Chernobyl") por esa nostalgia con la que aceita el tono oscuro de la serie. Especialmente hermoso es el tema de Jonas y Martha ("Ich Dachte, Ich Haette Mehr Zeit", ó "Pensé que tenía más tiempo".

La selección musical de "Dark" ha sido impecable desde el primer tráiler, desde el primer minuto, donde los acordes de Apparat nos encrispan los pelos con "Goodbye". 


Mucho más profunda que "Stranger Things", con varias referencias a "Donnie Darko", "Volver al Futuro", y  cercana al tono de "Twin Peaks", en el final de "Dark" es la redención y especialmente el sacrificio por un bien mayor, lo que desenreda la historia. Este sentimiento genuinamente humano fue transmitido casi al final, y permitió que los protagonistas  ganaran en el universo seriéfilo esa empatía con el amor que jamás existiría, pero que igual los hizo "el uno para el otro". Los principales portales de calificación de series ya la tienen por las nubes, como la mejor producción original del catálogo de Netflix. No es exagerado ni producto del hype, es resultado de un guión novedoso y que estaba armado desde 2017, con cada pieza incorporada en un momento determinado, para ser contado en poco tiempo, y para culminarla en el momento top.

Distintos tiempos, distintos mundos. Y en esa aparente confusión de épocas, "Dark" transmitió el mensaje de que es necesario dejar a un lado nuestros propios intereses en aras de un bien mayor. Dos mundos. Luz y oscuridad. Shakespeare y Einstein y, en el centro de todo, una trágica historia de amor de dimensiones épicas. Para muchos, el cierre ha sido conflictivo, pero realmente es redondo para la propuesta. Porque lo que queda claro aquí, es que lo que sabemos es una gota y lo que ignoramos, un gigantesco océano.



domingo, 21 de junio de 2020

I know this much is true: sin compasión por el espectador

Mark Ruffalo hace muchos años que se ganó el espacio como uno de los actores consistentes del medio, no solamente por la profundidad con la que aborda cada rol, sino porque escoge proyectos que tienen un compromiso con temas de actualidad, como los casos de pederastia en "Spotlight", o la apuesta para develar la contaminación de DuPont en "Aguas oscuras". Ahora, nos sorprende y conmueve con "I know this much is true",  drama basado en la novela del mismo título de Wally Lamb, publicada en 1998, en la que se pone el foco en las enfermedades mentales y en la incapacidad e insensibilidad de la sociedad, para lidiar con la vulnerabilidad y múltiples necesidades de estas personas.

Derek Cianfrance escribe y dirige la adaptación que nos presenta la historia de dos hermanos gemelos, Tom y Dominick (ambos interpretados por Mark Ruffalo), atravesando por las etapas de cada uno, marcadas por la tragedia y predisponiendo un tono que, inevitablemente,  lleva al llanto al espectador.  Aunque sea una ficción, lo cierto es que muchas de las situaciones que se muestran en la serie son vividas a diario por quienes deben compartir la vida con estas patologías, por lo que hay mucho de realidad y dolor que traspasa la pantalla. El recurso de los flashbacks agregan elocuencia al relato que va describiendo la relación entre ambos, y todas las dificultades por las que tienen que pasar juntos debido a la condición de Tom.


Dominick es el narrador de la historia.Utilizando un tono pausado, le da aura de epopeya a la tristeza que significa ver constantemente vulnerada la dignidad de su gemelo, desde la niñez hasta el tiempo presente en que se desenvuelve la historia. "I know this much is true" no tiene compasión por el espectador, quien seducido por una actuación arrolladora de Ruffalo, no decae en continuar el visionado, a pesar que se deba tomar aire antes de empezar cada episodio. Desoladores son los momentos en que Dominick debe acudir a terapia para tratar el stress postraumático que le aqueja, y donde aparecen el duelo, la  culpa, la autocompasión, el desamor, muerte y angustia a flor de piel, y a cada dolor el espectador es incorporado, hasta terminar agotado por la intensidad de una realidad que viven millones en el mundo. 

En este proceso, Mark Ruffalo abre su corazón completamente, se despoja de todo frente a la cámara, evidenciando su inmenso talento interpretativo para 2 roles que cargan un peso enorme sobre sus hombros. Estos son los papeles por los que dan el Emmys, y lo tendría más que merecido, porque se lo están debiendo desde 2014 cuando descolló en "The Normal Heart". 
También se destacan Kathyn Hahn, Melissa Leo, Rosie O'Donnell y Archie Panjabi en fantásticas interpretaciones.

Son 6 horas difíciles, de hecho, nadie podría verla en modo maratón sin quedar desarmado. En ese aspecto, Derek Cianfrance no afinó completamente el guion, pero podemos echarle la culpa al confinamiento, a los miles de muertos en el mundo, al cambio rotundo de nuestras vidas el que, a muchos espectadores, no les va a permitir apreciar completamente el desarrollo de la historia.
"I know this much is true" está bien dirigida ,esplendorosamente bien actuada y cumple con el objetivo de forzar el límite en el espectador, dejando espacio entre capítulos para recobrar energías y continuar con el siguiente. Es en ese lapso donde muchos han podido reflexionar sobre cuánto debemos cambiar, para incorporar las enfermedades mentales dentro de la sociedad e ir con más apoyo médico y social a quienes tienen que vivir este día a día que Ruffalo esgrime como desolador, pero que finalmente es un grito de esperanza para un mañana más digno para estas personas.


 Sin la pandemia y la terrible realidad a la que nos ha sometido ¿la habríamos apreciado diferente?, quizás no, porque a pesar que la pena nos embarga realmente a diario en el mundo, la oscuridad del camino que recorre Ruffalo está anclado a la esperanza de que el perdón y la reconciliación estén al final del recorrido.

sábado, 16 de mayo de 2020

Beastie Boys Story: cómputo final para una historia de hermandad

En el anuncio lo llaman “documental en directo” a la filmación del espectáculo dirigido y coescrito por un viejo colaborador de Beastie Boys. Spike Jonze fue pieza clave en el ascenso al estrellato noventero de la banda al ser el director de “Sabotage”, la segunda canción que lo cambió todo para estos tres amigos de Brooklyn que hoy, en clave dúo, hacen su balance final.


Los fans lo esperaban con ansias. Porque ha pasado el tiempo y Beastie Boys solo cimenta su nombre como  una de las bandas más  entrañables surgidas en las postrimerías del siglo XX.  Spike Jonze, un cineastas rupturista y representativo de esa misma generación, da forma a esta mezcla singular de stand-up con charla TED, en torno a la historia de la banda. Jonze habita en un planeta único si observamos sus realizaciones cinematográficas: “Being John Malkovich”, “Her” y “Jackass” hablan por sí solas del amplio formato que es capaz de dominar, incluida, la realización de videoclips musicales, los cuales marcaron la imagen y estética de los ’90. Beastie Boys fue uno de sus “clientes” habituales y estuvo a cargo de la dirección de “Sabotage”, uno de sus esfuerzos mejor logrados y que cimentó una fuerte relación entre cineasta y grupo, ambos provenientes de Nueva York.

Estos viejos amigos volvieron a coincidir en “Beastie Boys Story”, una propuesta con tintes de documental y largometraje, el primero de Spike Jonze en siete años.

En 2018, Ad-Rock (Adam Horovitz) y Mike D (Michael Diamond) realizaron una mini gira presentando “The Beastie Boys Book”, tour que tuvo su última parada en el King Theater de Brooklyn. La velada fue captada por las cámaras de Jonze convirtiéndose en este “Beastie Boys Story”.

El planteamiento es sencillo: Horovitz y Diamond sobre el escenario repasando su historia: un grupo de adolescentes que gustan de The Clash, se adentran en la incipiente escena hardcore neoyorquina; tras un show de Bad Brains forman un grupo malo, descubren el hip hop, se pasan al rap, pero sin abandonar el punk; en las dos horas de diálogo, se intenta mostrar la evolución desde la eterna fiesta, hasta su ascenso a la fama y la inclusión, en su mirada, de un  compromiso artístico y social. El dúo apoya su veloz narración en un  fondo documental audiovisual de todas sus épocas, junto con la reproducción de sus principales éxitos.

La etapa experimental de “Hello Nasty”,muchas anécdotas, fotos nunca vistas, el batacazo de “License to Ill”, la caída en desgracia y el renacimiento con dos discos magistrales: “Check Your Head” e “Ill Communication”. Pero por sobre todo, esta puesta en escena es un homenaje al Beastie que falta en el escenario; en esos momentos donde se evoca la figura, la creatividad, la búsqueda espiritual de MCA, quien nos dejó prematuramente en 2012, el dúo humaniza esta especie de charla TED y logra reflejar fielmente el espíritu del grupo, lo que realmente los unió, y que era esa sensación de hermandad, de acompañarse y crecer juntos a través de la música.

Pero aparte de los intentos de stand-up punzante e instantes de reflexión, “Beastie Boys Story” también deja un espacio para la autocrítica. No evitan los comentarios sobre la cruda salida del grupo de la baterista Kate Schellenbach (despedida tras la asociación con el productor Rick Rubin y Russell Simmons), ni tienen problema en reconocer que algunas bromas misóginas de sus primeras letras, estaban equivocadas.

“Beastie Boys Story” podrá no ser muy creativa en términos audiovisuales, pero para el fan se transformará, sin dudas, en un encuentro inolvidable, porque inunda el lugar con elementos muy simples, pero fundamentales para quien adora la música y explosión musical de estos amigos que iluminaron los ‘90. No aburre, atrapa, emociona, trae recuerdos. Para el fan será el mayor espectáculo del mundo, y para quienes quieren acercarse a Beastie Boys, esta propuesta de Spike Jonze será una gran oportunidad de descubrimiento de, quién sabe, su nuevo grupo favorito. Qué gratificante es conocer que tras tan excelente música se escondía la misma grandiosidad, pero en forma de fraterna amistad.

miércoles, 29 de abril de 2020

Homeland, temp final: la confianza como la gran misión


Tras 8 temporadas y 95 episodios, “Homeland” llegó al final. Showtime emitió “Prisoners of War”, titulado igual que la ficción israelí en la que se basó esta historia sobre la patria, la lealtad, la oscura vereda política, la fuerza de una mujer poco común. El cierre ha sido más que digno y volcado a la esencia que Carrie Mathison mostró desde el episodio 1.

Claire Danes y Mandy Pathinkin dieron vida a una historia basada en el compromiso con la patria. Tal como lo dice Carrie en cada intro de esta temporada final, “tras el 9/11 la gente se volvió loca”, tanto como para anteponer su lealtad a la bandera ante otras cosas que para ella no tenían la misma relevancia. “Homeland” fue una serie que se adelantó a su época, porque muchos años antes de que el mundo clamara por contenidos donde las mujeres tuvieran el protagonismo, esta producción se anotó un inmenso punto con una propuesta muy robusta, en el corte argumental, y cuyo hilo conductor era una mujer que viviría mil odiseas en su lucha por defender a Estados Unidos del terrorismo.

Carrie Mathison no era una mujer cualquiera y de eso la prensa se dio cuenta rápidamente. Desde la primera temporada, la serie ganó más de 60 premios y recibió casi 170 nominaciones, incluyendo Mejor Serie de Drama frente a “Breaking Bad”, “Game of Thrones” y “The Crown”.  La base del éxito estaba en su  protagonista, en su esencia paranoide que fue trabajándose de manera creíble, en términos estructurales.

Para desarrollar el final, los productores decidieron volver al comienzo. Las guerras se reiniciaron,  los conflictos internacionales continuaron, mientras Carrie se convertía en la sucesora de Nicholas Brody; aquel héroe tildado de traidor, guio a nuestra heroína en su desencanto de los ideales y a la lección de que debía funcionar según sus convicciones. Todo eso regresó a la temporada final como una señal de esa línea difusa entre lealtad e ingratitud.


Alex Gansa y Howard Gordon recuperaron el pulso en esta última sesión, luego de varios desvíos. Se volvió a la posibilidad de quebrar la paz, lo cual dio el sustento para la verdadera idea de este final: el fantasma de la traición. Bajo esa pista, Carrie retomó todas sus relaciones claves: con Saul, con Gromov, con quien forjó una tensión sexual que evocó la que tenía con Brody, y con la CIA, la que había dejado de ser un paragua protector para ella.

Esta última temporada también venía con su retrato satírico sobre la política en Washington, muy contemporáneo con la era Trump. Así, la serie  rememora las viejas formas de la política internacional norteamericana, al tiempo que Carrie se movía más allá de los ideales  patrioteros. Pero eso no era todo para terminar con 8 años de historia.
Los productores lanzaron sobre la mesa una carta inesperada: desfasar dos años en el futuro para presentarnos la autobiografía de Mathison titulada “Tiranía de Secretos”, donde revela el por qué de su traición. En los 10 minutos finales imaginamos qué tuvo que hacer para ganarse la confianza del ruso, cómo se habrá enfriado su vínculo con Berenson, cómo se sentirá saber que nunca podrá volver a su país, solo para confirmar que su esencia era la misma, intacta, que hace 90 capítulos atrás.

“Para mi hija, con la confianza de que algún día entenderá” versa la dedicatoria en aquel libro donde devela la oscuridad de la CIA. Una delatora, una traidora  a la patria. El mundo seguirá en crisis, las guerras surgen por todos lados, los burócratas gobiernan, mientras Carrie sonríe en el palco de un concierto en Moscú, sabiendo que su futuro será el mismo que corrió Anna cuando fue descubierta; pero la sombra de ese final lúgubre vale la pena si es por recuperar lo que de verdad le importa a ella, la lealtad hacia su mentor paternal, la cual, según la sonrisa de ambos en el minuto final de la serie, ha sido recuperada.

viernes, 24 de abril de 2020

Better Call Saul, temp 5: el peso más allá de Breaking Bad


Brillante. Ese es el concepto con el que nos hemos quedado tras el visionado de la temporada 5 de "Better Call Saul". Cada vez más cerca del tiempo de "Breaking Bad", esta sesión se dio el lujo de deslumbrar en su lenguaje visual, giros dramáticos y crecimiento de sus personajes, todo en armonía tan bella que ya acumula puntos por sobre su serie madre.

Explorar más allá de los límites de "Breaking Bad" no parecía buena idea, principalmente porque el final de serie fue extremadamente perfecto. Sin embargo, Vince Gilligan conocía muy bien a sus personajes y sabía que varios de ellos podían dar más historia en una serie aparte, y Saul Goodman es quién está demostrando, hace rato, que esa premisa es cierta. Los hilos de "Better Call Saul" y "Breaking Bad" se entrelazan cada vez más, en tono y temática, y en esta penúltima temporada eso ya fue insoslayable, como cuando Mike le dice al protagonista que "las decisiones que tomamos nos ponen en un determinado camino".

El guion, como siempre, se alejó de lo trivial para brillar en un relato ingenioso, con giros y centrándose en el conflicto interno, siendo fiel a la lógica de los personajes; cada uno logró establecer su cambio de dirección (o dar luces de eso) junto con plantar las encrucijadas que deberán desenredarse en las últimas horas de serie.

Y a pesar que es a Jimmy al que queríamos observar en esta transformación, tras la quinta temporada es Kim (magistral Rhea Seehorn) la que deja las mayores interrogantes porque se volvió un misterio, sobre todo en el último capítulo, "Algo imperdonable", cuyo título está lleno de significados; uno de ellos lo da el propio Saul a su esposa, cuando ésta le propone arruinar a Howard para poder trabajar probono. Aquí el guion vuelve a "Breaking Bad", porque allí todos estaban convencidos de que lo que hacían, tenía un perfil altruista; la diferencia es que, hasta acá, eso se enfocaba a la mirada de Jimmy, pero la dupla Gilligan-Gould amplificó el tono hacia el personaje más querido por la mayoría de la audiencia. Kim ya no es la dama arruinada por McGill, porque ahora da muestras de poder salvarse sola. En varios momentos nos sorprendió su complejidad, tan parecida a la de Skyler White, un personaje que siempre fue apuntado con el dedo del machismo. Quizás, Kim es una especie de revancha de los creadores hacia los detractores de la señora White, porque realmente sabemos poco de Kim. Gilligan nos dio un pequeño atisbo en el episodio donde la vemos en su infancia solitaria y triste, pero resuelta, cuando decide bajarse del auto de una madre aparentemente irresponsable y seguir caminando sola a casa. Y la misma resolución vemos en el gran capítulo "Bad Choice Road", donde enfrentó cara a cara a una amenaza real y que era el mayor terror de Jimmy. ¿Quién es Kim?, ¿Dónde calza en este crucigrama?, ¿Tendremos esas respuestas en la season finale?.

En "Breaking Bad" y "Better Call Saul" los villanos tienen que estar a la altura. No era fácil tener de antecesores a Gus Fring y Héctor Salamanca, pero Tony Dalton hace un trabajo sensacional, tanto así que fue necesario mantenerlo vivo para el cierre. De esta manera, Lalo es el hilo que une a Saul con BB y es la mayor preocupación de Fring. Que el plano final de la temporada haya sido su huida, espeluznante y hermosa a la vez, tira el dato a la mesa de que la muerte, el conflicto, las dudas y los engaños vendrán como forma de supervivencia.

Y qué decir de Bob Odenkirk. El inescrupuloso es reemplazado por alguien con miedo a morir y con miedo a perder a Kim. Muchas cosas no las dice, pero nos basta mirar su expresión para saber qué piensa y qué teme, como en el plano en que Kim lo observa con frialdad mientras le cuenta su gran plan, en contrapunto con el final de season 4, donde Kim lo observa con pavor irse por el pasillo mirando los primeros atisbos de Saul. Analogía preciosa.


"Wexler vs Goodman" fue otro episodio perfecto, por todos los contrapuntos que ahí ocurren, sin embargo, lo mejor del año (extraño año) debería ser el capítulo 8  "Bagman". Dos semanas demoró el equipo en producirlo para que funcionara por sí solo, sin necesidad de contexto. El desierto es el escenario que desnuda el espíritu de la serie en esa huida, y nos muestra a Saul y Mike fortalecidos como personajes; punto aparte es la riqueza visual absoluta, en una comprensión total del lenguaje cinematográfico que debe tener una gran producción. 

A "Better Call Saul" le quedan algo así como 9 horas para desencadenar su final. ¿Cómo Goodman entablará el vínculo con Gus?, ¿Qué destino habrá para Lalo y Nacho?, ¿Cómo se contextualizará la escena de "Breaking Bad" en la que son mencionados?, ¿Veremos a Walter o Jesse en escena? y, por supuesto, qué pasará con Kim. Y también queremos conocer qué datos nos entregará la característica escena del "presente" de Gene Takavic (Saul/Jimmy) y que no es en blanco y negro porque sí, y tampoco es casualidad que esta, aparentemente, desgraciada actualidad, lo enfrenta a su pasado en Nebraska, la misma ciudad donde la pequeña Kim se bajaba del auto de su madre.
Los finales de serie dignos de la historia que contaron, son poquísimos. Y "Breaking Bad" está en esa lista. Por eso, nadie duda que Vince Gilligan construirá el final que Jimmy se merece, que todos estos inmensos personajes se merecen, y que han hecho eco de la herencia de su serie madre. Seguramente el final tardará en llegar, pero cuando lo haga estaremos en presencia de otro hito en el mundo de las series.

domingo, 12 de abril de 2020

Giri/Haji: la redención es multicultural


Familias que son un lío, expiaciones, redenciones del pasado, del dolor, de la soledad. “Giri/Haji” es un  thriller policial archi visto, pero que está bien hilvanado en una fusión londo-japonesa y que deja un agradable sabor después de conocer la ruta que recorren sus 5 protagonistas. 

Taki representa la rebeldía frente a una sociedad costumbrista y de marcadas tradiciones. Rei, la madre de Taki, representa el lugar invisible que la mujer detenta en estas sociedades y vive prisionera de lazos familiares adquiridos por su matrimonio. Londres se presenta, entonces, como la posibilidad de encajar sin tanta rectitud de por medio.
En contraposición, la londinense Sarah está venida a menos a causa de su entorno masculino, y los 2 hermanos que mueven la historia con el gancho del asesinato yakuza en Tokio, irán sacando afuera culpas y esa ineludible conexión con el deber.

¿Es tan diferente oriente de occidente?.
De producción británica, está creada y escrita por Joe Barton (“Humans”) y conjuga las claves británica y japonesa, tanto en idioma como en cultura, provocando contrastes muy interesantes y produciendo un refresh visual sensacional. El factor decisivo en este thriller  es cómo alrededor de esa trama del asesinato, que a veces es la central y otras veces pasa a secundaria,  se construyen las historias de los protagonistas.
Contada en inglés y japonés, nos da la posibilidad de sentir la historia con mucha  verosimilitud de reflexionar sobre las estéticas, las idiosincrasias y cómo la mezcla oriente-occidente le dan un sello de distinción a un planteamiento que, de no ser por estos detalles, sería otro thriller más de detectives tras el ladrón. A lo anterior, agregamos que la esencia del relato, para las 5 almas que recorren la ruta, termina siendo la misma: la redención. Hay demasiadas  malas decisiones tomadas, demasiadas ganas de liberarse de un pasado adornado por el dolor y el deber, por ello, los personajes intentan buscar esa salvación constantemente y van cometiendo más errores e hiriendo a más personas; aunque te estés equivocando en Londres, la punta de lanza llega igual a Tokio.


Pero aunque haya elementos conocidos, el relato de “Giri/Haji” resulta orgánico y resalta en esa mezcla de la filosofía oriental y el touch rocanrolero de UK. Los yakuza en Londres, mafia albanesa, policías, judíos, orientales, occidentales, nos muestran que el dolor es multicultural y que donde sea que escapes encontrarás a quién sufra igual. Es la globalización de la locura por saber quiénes somos y también por el temor a la desaparición de las tradiciones que nos protegieron.